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El desarrollo sostenible recibe capital en Latam

Los principios de desarrollo económico sostenible inspiran en América Latina acciones de inclusión social e integración con el ambiente

21 DE julio DE 2018. 01:34H Carlos Turdera (LATAM)

El programa AL-Invest 5.0, que reunió -el mes pasado, en Guatemala- a representantes de la Comisión Europea y dirigentes latinoamericanos para tratar sobre el desarrollo de mipymes (micro, pequeñas y medianas empresas), es una expresión del impulso que tiene en América Latina el modelo de sostenibilidad que postula Naciones Unidas para el desarrollo económico con inclusión social e integración con el ambiente.

Con 34 millones de euros para promover a 26.000 microempresas en 18 países latinoamericanos, AL-Invest es un fondo que apoya a la iniciativa privada pero sin limitarse a cuestiones meramente numéricas. Reducir brechas sociales, contribuir al trabajo digno y a procesos de integración e inclusión social hacen parte de su misión, según la declaración que suscribe su comité ejecutivo. Vale decir que está alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.

“Buscamos que las empresas latinoamericanas adquieran las buenas prácticas europeas para elevar el nivel de competitividad local”, dijo Daniel Velasco, gerente general de Cainco, la Cámara de Industria y Comercio de Bolivia, responsable por la coordinación del encuentro, realizado, del 13 al 15 de junio, en Antigua, ciudad de Guatemala de casi cinco siglos de historia.

Ese escenario fue el lugar donde se examinó la marcha de 48 proyectos y 120 instituciones que ejecutan recursos de la entidad. Allí también se premió el éxito de proyectos “para reducir la pobreza por medio de la integración en la cadena de producción, comercialización e internacionalización de productos y servicios”.

CAMBIO Y COMPETITIVIDAD

En una coyuntura de tragedia -ya que la erupción de un volcán provocó decenas de muertos dos semanas antes del encuentro- emprendedores, representantes gubernamentales y autoridades europeas debatieron sobre cuatro ejes temáticos: partenariado para la competitividad, oportunidades comerciales y de inversión, innovación como factor de competitividad y visión para el futuro para América Latina y Caribe.

“Las Pymes que están en un proceso de internacionalización tienen mejores salarios, mayor productividad y mayores desafíos, por lo que sus talentos se ven potencializados”, dijo Carlos Melo, representante del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), al destacar las experiencias de “ConnectAmericas, como repositorio de herramientas de aprendizaje; la red AL-Invest, como motor y base de datos; las ruedas de negocios y el Trade Facility Facilitation Program, con un due dilligence de 110 bancos”, todas auspiciadas por el BID.

“Hemos visto cifras que muestran cómo la innovación ha generado retornos del 100% en México y Chile y también en los demás países, aunque en un grado menor”, dijo Melo para argumentar que “la innovación es el elemento que, si practicado de manera sistémica, produce un crecimiento sostenible”.

“La competitividad es el nombre del juego y me complace anunciar que la ley de Competitividad Nacional ya es una realidad en nuestro país”, anunció la viceministra de Economía de Guatemala, Gloria Sarasua, quien destacó también que América Central es “la única región del mundo con la que la Unión Europea estableció un acuerdo de región a región”, en referencia a la Asociación UE-CA, firmada en 2013.

IMPULSO A LOS ACUERDOS

Junto con Bolivia, el consorcio ejecutor de AL-Invest está compuesto por cámaras de comercio de Perú, Brasil, Uruguay, Costa Rica, El Salvador y París, además de exportadores de Guatemala, la Cámara de Industria de París, la organización Sequa (Alemania), el BID y Eurochambres.

Su principal tarea es llevar adelante convocatorias a fondos para proyectos empresariales enfocados en promover el incremento de la productividad de Mipymes mediante capacitaciones, misiones empresariales, participación en ruedas de negocios, organización de eventos de promoción o participación en ferias, entre otras actividades.

La marca uruguaya Pappolino es una de las que AL-Invest pone como ejemplo de las beneficiadas. Líder en su país en indumentaria para niños desde 1997, inició, a partir de su integración en el programa, en 2012, un proceso de internacionalización para llevar sus “prendas divertidas y usables, hechas para durar” a nuevos mercados.

En 2017 ya contaba con 37 sucursales, distribuidas en Paraguay, Costa Rica, Bolivia y Brasil, “después de haber cambiado la visión respecto del mercado internacional e introducido mejoras en la metodología de trabajo”, según destacaba su entonces director, Fabricio de León, cuando la empresa cumplió 20 años y se encontraba en plena expansión.

A GRAN ESCALA

Pero no únicamente en microescala la sostenibilidad irriga las iniciativas latinoamericanas que se proyectan al futuro y a mercados internacionales. Los gobiernos y las grandes corporaciones vienen validando también las metas para el Desarrollo Sostenible a través de una agenda de reformas estructurales y una nueva orientación de sus inversiones y asociaciones con la iniciativa privada.

Entre los países destacados se encuentra Colombia, que lanzó en marzo su hoja de ruta para alcanzar los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) a través de su Consejo de Política Económica y Social. El documento sostiene que ese país cumplió los ocho ODM (Objetivos del Milenio, agenda anterior) en un promedio de 86,8% y más del 92% en 33 de los 50 indicadores para medir el avance de la agenda.

Las personas en situación de pobreza multidimensional, por ejemplo, representaban en 2017 el 17,8% del total nacional, una caída de 2,4 puntos respecto de 2015, según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (DANE). En cuanto al crecimiento económico sostenible, la meta para 2030 de población con un producto financiero es de 84%; el último dato es de 2016, con un 77,3%, de acuerdo con la misma fuente.

REPORTES Y NEGOCIOS

Desarrollo sostenible y equidad fueron los lemas convocantes del Congreso de Intendentes de Uruguay para discutir, en junio, 23 proyectos de gobiernos municipales, alineados con la Unión Europea y Naciones Unidas. Las iniciativas se distribuyen por todo el territorio nacional y reciben cada una un presupuesto de aproximadamente 45.000 euros para tratar cuestiones ambientales, manejo de zonas costeras y gestión de residuos.

Ya en el sector privado, el 100% de las empresas aborda temas sociales en sus reportes de sostenibilidad, el 91% temas medioambientales y el 85% incluye temas económicos, mientras que el 12% menciona explícitamente los ODS en sus reportes, resume Deloitte en su estudio de 2018 sobre cómo las firmas uruguayas tratan la agenda sostenible en su comunicación con base en los estándares GRI (estructura de reportes de sostenibilidad).

También Costa Rica emerge como una república de avanzada, en su caso por la política que hizo de su turismo de naturaleza una exitosa industria sostenible. Hacia 1997, el Estado implementó un certificado de sostenibilidad que reemplazó las 5 estrellas hoteleras por 5 hojas verdes, para medir planta física, relaciones con el personal y la comunidad, programas ambientales y programas sociales.

Sus parques nacionales están dedicados un 98% exclusivamente a investigación y el resto abierto a visitas. En ese pequeño sector, especialistas explican las bellezas naturales al visitante, generando así una experiencia de valor agregado. “Ese pequeño 2% del paisaje genera el 40% de los recursos para mantener todos los parques”, explicó recientemente a la prensa Randall García, director del Instituto Nacional de la Biodiversidad (INBio) de ese país.

Un ejemplo rotundo de cómo se puede hacer un gran negocio con el ambiente, minimizando el impacto para obtener un resultado eficiente y, por fin, sostenible, que es lo que en definitiva ahora importa y que determinará, cada vez más, el éxito o inviabilidad de cualquier proyecto en cualquier área.

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