sábado, 20 julio 2019
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La hora de pensar circular en América Latina

La economía circular podría convertirse en una estrategia industrial clave para la rcuperación económica de América Latina

30 de abril de 2019. 16:27h Carlos Turdera (LATAM)
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El desperdicio es un error de diseño. En la naturaleza no existe”, dice el ingeniero mecánico Carlos Ohde, director de FIT, instituto de tecnología que aplica los principios de la economía circular en Brasil. “Basta observar un bosque para notar que el output de un proceso es siempre el input de otro. El árbol que se descompone sirve de abono para una nueva planta, que sirve de alimento para un animal, que sirve de comida para otro y así sucesivamente”, describe en su libro titulado, precisamente, “Economía Circular”.

El instituto que dirige -creado en 2003 y habilitado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de Brasil- desarrolla soluciones a través de cinco pilares (internet de las cosas, inteligencia de datos, sistemas embarcados, robótica y hardware-automoción) para los sectores agronegocio, automotriz, educación, salud, energía y telecomunicaciones. La idea central es que la economía circular “imita la genialidad de la naturaleza”.

Así, siguiendo el propósito de crear modelos de negocio “económicamente viables, socialmente responsables y ambientalmente correctos”, Ohde explica las diferencias entre economía lineal, reciclaje y circular. Mientras que la primera termina en el descarte y la segunda reaprovecha los recursos antes del descarte, la tercera presenta un sistema de producción y consumo que elimina el descarte pues, como en la naturaleza, transforma todo en materia prima de un nuevo ciclo.

Las experiencias en Brasil incluyen la implementación de estos conceptos en empresas como HP (Hewlett Packard), inpEV (envases de agroquímicos), Arcelor Mittal (siderurgia), Embraco (frío) y C&A (moda), que responden a la idea de “un mundo sin basura”. Es decir, más allá de las prácticas de reciclaje, un modelo adecuado a la llamada cuarta revolución industrial, incluyendo tecnologías como blockchain, inteligencia artificial e impresión 3D.

SIN PAJITAS

Brasil es uno de los países latinoamericanos donde, además de la incipiente adopción de la economía circular por parte de diversas industrias, se observa también un estímulo de la administración pública para este modelo. Río de Janeiro, por ejemplo, icónica ciudad turística, eliminó en julio de 2018 el uso de pajitas plásticas en restaurantes, hoteles, bares y demás establecimientos.

Otras ciudades de la costa también se adhirieron a la medida, mientras que cadenas como Starbucks y McDonald’s también se sumaron a la iniciativa. São Paulo, el más grande ayuntamiento del país, con 12 millones de habitantes, aprobó el pasado febrero una legislación en el mismo sentido y fijó multas de hasta 1800 euros y el cierre del local para los casos de reincidencia de infracción a la nueva normativa.

Los locales pueden ofrecer pajitas de papel reciclable, comestible o biodegradable, envasadas en material de idénticas características. El propósito es erradicar los objetos plásticos de “uso único”, como cubiertos y vasos desechables, según anticiparon los autores de la ley. Abiplast, la cámara de fabricantes de plásticos, cuestionó la medida proponiendo “ampliar la discusión más allá del material, con una visión sistémica y abordando el descarte correcto”.

EL PAPEL DEL DINERO

Esa reacción de los fabricantes muestra el otro lado de los beneficios ambientales: la reconversión de la industria al nuevo modelo y los costes (generalmente más altos) asociados con las actividades circulares. Es por ello que los especialistas están dedicados a encontrar estímulos económicos para que las industrias minimicen el impacto humano en el ambiente, principio del concepto circular.