lunes, 17 junio 2019
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Las profesionales brasileñas se organizan frente a la recesión

Mientras el paro y el subempleo crecen en Brasil, las mujeres se organizan para minimizar los efectos de la recesión, que los economistas ya llaman “depresión”. Grupos que llegan a reunir hasta 50.000 mujeres operan de manera colaborativa para sortear la escasez de oportunidades.

26 de mayo de 2019. 00:00h Carlos Turdera (LATAM)
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Una de las típicas imágenes de Brasil, la “Bahiana do Acarajé”, evoca a aquellas mujeres negras que, después de ser liberadas de la esclavitud, salieron a las calles a vender “acarajés” (comida de ofrenda a los dioses africanos “orixás”) en busca de recursos para enfrentar su nueva condición de personas libres y, a partir de entonces, sin respaldo financiero de sus antiguos amos.

De esta manera, la imagen de una mujer en la cocina -o en otras tareas domésticas- fue asociada tradicionalmente en el país como algo propio de las clases bajas. Cuando ocurría en la clase media, era en función de algún objetivo puntual, pero siempre sin alterar la convención del papel femenino en la sociedad ni el presupuesto en la escala familiar.

Ahora las mujeres, incluso aquellas de clases medias, están ocupando nuevos espacios en la sociedad, un movimiento que se ve acelerado por el agravamiento de la crisis del país: en el primer trimestre del gobierno Bolsonaro, el paro ha crecido en más de la mitad de Brasil y pronósticos indican que el cuadro tiende a empeorar.

Datos durosEn efecto, el Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE, oficial) muestra que, finalizado marzo, un 12,7% de la fuerza de trabajo estaba sin empleo. Traducido a personas, ese porcentaje significa 13,4 millones, un 1,1% más que en el trimestre anterior y un aumento en más de la mitad del país: 14 de los 27 estados del país, según el informe publicado este jueves (16).

A ello debe agregarse la nueva proyección de crecimiento del PIB que el Banco Central acaba de publicar este lunes (20), cuando informó que mantendrá los tipos básicos de la economía en el 6,5%, entendiendo que el PIB no crecerá más del 1,24% este año (en enero, proyectaba una expansión del 2,5%).

El subempleo, en tanto, (categoría que incluye, además de desempleados, a quienes trabajan menos de 40 horas por semana y a quienes son aptos para trabajar) alcanzó en el primer trimestre de 2019 al 25% de los trabajadores (28,3 millones de personas), según la misma fuente oficial, que califica la cifra de “récord”.

Obsérvese que, en ese período medido, el nivel de ocupación de los hombres fue del 63,7% y el de las mujeres del 44,9%, siendo que -si bien las mujeres en edad de trabajar representaban la mayoría, un 52,4%- entre las personas ocupadas el porcentaje de hombres fue más alto: 56,3%.

Chicas en el poder

En tal escenario surgen diversas iniciativas para encontrar soluciones. Entre ellas, el grupo Garotas no Poder (Chicas en el poder), que cuenta con 50.000 mujeres, es un agencia alternativa, “híbrido de LinkedIn, mentoring y networking”, que genera oportunidades -desde 2016, tercer año de la recesión- para quienes van quedando fuera.

“Cuando se rompió una tubería de agua en casa y tuve que llamar a alguien para repararlo, pensé si no habría una fontanera, en lugar de un fontanero, que es lo que siempre uno piensa primero, y le pregunté a mis amigas”, le dice a DIRIGENTES su fundadora, la periodista Camila Mazzini (35).

Así, viendo que siempre alguien-conoce-a-alguien-que-conoce-a-alguien-que-conoce-a-... (y así sucesivamente), decidieron montar un grupo de mensajes para avisarse mutuamente de trabajos que fueran apareciendo en el radar y que pudieran realizar ellas mismas.

“El grupo fue creciendo de manera orgánica, nada estructurado ni siguiendo ningún modelo de negocio”, evoca Mazzini, hoy dedicada a la organización de eventos para marcas “de buenas prácticas”. Aún moderadora del grupo, Mazzini sostiene que no tiene un propósito financiero ni retorno en moneda.

“No es una startup. Lo que gano es conocer personas talentosas y ayudar a que otras mujeres, habitualmente discriminadas en la selección de recursos humanos, encuentren oportunidades”, dice, detallando que el grupo reúne desde médicas a electricistas, de DJs a psicólogas y de contadoras a profesionales de la comunicación, entre sus numerosas adherentes.

Imagen en movimiento

Una de esas profesionales es la fotógrafa y videomaker Simone Bertuzzi (30), del grupo “Mujeres del Audiovisual” (19.500 mujeres, muchas del núcleo inicial Garotas), en el que -si bien no obtuvo un empleo directo- encontró un networking que ha favorecido el desarrollo de su profesión, de la que vive desde hace tres años.

“Las mayores dificultades en el mercado audiovisual aún tienen que ver con la desigualdad de remuneración y la idea preconcebida de que las mujeres no son aptas para ciertos trabajos”, le dice a DIRIGENTES, en alusión a demandas de camarógrafos, electricistas u operadores de sonido, entre otras.

El grupo “salva a las personas de la escasez de oportunidades”, define Bertuzzi, señalando que la falta de empleo para mujeres no sólo se debe a la recesión económica de Brasil, sino también a la cultura que privilegia la remuneración masculina por sobre aptitudes profesionales comprobadas en diversos trabajos.

Las redes

A pesar del alto número de seguidoras que tiene y de que las condiciones laborales aún no son equitativas, Mazzini dice que hoy no crearía “Garotas”. Una de las razones es que “hay muchos grupos”, tanto en Brasil como en otros países, y menciona experiencias similares en Londres, New York, Buenos Aires y Sídney, también promovidas por brasileñas.

Otro motivo es su propia ocupación. “No me alcanza el tiempo para administrar todo. También tengo que ganar mi dinero”, comenta, explicando que tres amigas le ayudan, de manera voluntaria, en la gestión de las redes sociales, mientras que ella, además, edita una newsletter mensual.

Así, el grupo ha lanzado una campaña de crowdfunding para mantenerse funcionando. “Como brindamos un servicio útil, creímos que sería justo pedir una colaboración a cambio”, argumenta Mazzini, que precifica la colaboración en €1,3. “Una agencia estándar de empleo, por ejemplo, cobra €24 por mes”, compara.

País del futuro

“Cada post en Facebook tiene un promedio de 300 comentarios”, acota Bertuzzi, que ya contrató, a través del grupo, “fisioterapeuta, pintora, fontanera y también colaboradoras para producciones audiovisuales más allá de los típicos papeles de maquilladora y vestuarista”.

Como muchas otras, siempre con el género en la mira, ambas dedican una especial atención a las mujeres menos favorecidas socioeconómicamente. Así, van sorteando lo que economistas, como el expresidente del Banco Central de Brasil Affonso Celso Pastore, comienzan a llamar “depresión”.

En suma, como en el siglo XIX, cuando el decreto de una mujer -la princesa Isabel I de Bragança- terminó con la esclavitud general en Brasil, hoy las mujeres aquí también están haciendo camino al andar. No tan sólo para sí, sino también para los que vendrán.