sábado, 17 agosto 2019
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Nube, fronteras y niebla en la transformación digital latina

En el umbral del 5G, América Latina ve surgir las tecnologías de frontera y niebla (edge y fog computing) como aceleradores de la transformación digital después de consolidado el oncepto de nube. La nueva infraestructura augura un repertorio de servicios de alto esempeño a bajo coste tanto en las grandes ciudades y en escala industrial, comercial y de servicios, así como en lugares más alejados, abriendo numerosas oportunidades para mejorar la vida de las personas.

09 de junio de 2019. 00:00h Carlos Turdera (LATAM)
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Estaciones flotantes entre drones y satélites que suministran internet a regiones rurales, adhesivos cutáneos que envían mediciones bioquímicas de su portador a una nube para recibir como respuesta un diagnóstico clínico, coches autónomos que transitan por calles pero también por vías aéreas en las grandes ciudades, robots que atienden todo el proceso de fabricación-venta- entrega de productos, sistemas completos de logística automatizada para el agronegocio, procesamiento masivo de planillas para producir informes analíticos a razón de decenas de miles por minuto. Cuando el asunto es transformación digital, estas son algunas de las primeras referencias que surgen en América Latina como sinónimos de la cuarta revolución industrial.

En efecto, gobiernos, empresas, inversores y especialistas en tecnología están tan interesados en el tema que, en julio, se reunirán durante una semana en Argentina para ampliar su entendimiento de cómo el 5G, la inteligencia artificial y el big data, entre otras tecnologías, vienen transformando la economía y todas las relaciones en la sociedad, impactando cada vez más directamente en la vida de las personas. “Las redes de radiocomunicaciones futuras están diseñadas para desempeñar un papel clave en la economía digital y el desarrollo sostenible, que se hacen posibles a través del ecosistema inalámbrico universal”, definió, en abril, el secretario general de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), Houlin Zhao.

Así, después de casi una década de consolidación del concepto de nube, la región ve ahora desarrollarse la computación en frontera y niebla, dos de los pilares más recientes sobre los que se levantan las nuevas “fábricas digitales”. La primera (edge) representa un procesamiento local casi en tiempo real de los datos generados por los dispositivos del internet de las cosas (IoT) sin necesidad de enviarlos a la nube para obtener un resultado, mientras que la segunda (fog) es la capacidad de procesamiento que antes estaba alojada en la nube distribuida ahora en torno de las redes. La innovación trae como consecuencia una ampliación y aceleración de todo el ecosistema, además de una reducción de costes.

“Hubo un tiempo en que las grandes palancas del crecimiento de la riqueza de un país eran carreteras, puertos y ferrocarriles. En 2019, será crítico sumergirse en el concepto de edge computing”, acota Fernando García, vicepresidente para Latam de Vertiv, consultora norteamericana especializada en Transformación Digital, en una columna en la que también enumera que hoy el 43% de la población tiene menos de 25 años y un smartphone en la mano, mientras que el 80% vive en grandes ciudades. “Tan sólo en Brasil hay 208 millones de móviles activos, una cifra mayor que su población”, apunta. Así, la implementación de las tecnologías de frontera y niebla en articulación con la nube permite, por ejemplo, el funcionamiento cada vez más eficaz de vehículos autónomos, ya que -gracias a una menor latencia y menos ancho de banda usada- el procesamiento de los datos que un coche obtiene de su entorno ahora puede realizarse prácticamente en tiempo real, dando como resultado una conducción fluida y segura. Lo mismo sirve en el área de la salud, a ejemplo de la aplicación desarrollada por la firma brasileña Epistemic para predecir crisis de pacientes epilépticos a partir del análisis de señales vitales en su origen, lo que permite dar una respuesta preventiva ante los primeros síntomas sin requerir del uso de la nube.

REEMPLAZADO POR UN ROBOT

Surgen facilidades, pero también nuevos dilemas en tal escenario. “¿Quién debe ocuparse de un empleado que es despedido porque su trabajo pasó a ser realizado por un robot?”, le plantea a DIRIGENTES Maytê Carvalho, líder de innovación en ACE, una aceleradora brasileña de startups que ya levantó más de 12 millones de euros para iniciativas en el ecosistema digital y ha invertido directamente cerca de 2 millones de euros en firmas fintech, de comercio electrónico, logística y SaaS (Software as a Service).

Para abordar los múltiples desafíos que van surgiendo con cada innovación, Carvalho entiende que enfocar en las relaciones humanas y comportamentales es lo que asegura una visión del proceso más allá de desarrollos tecnológicos puntuales. Así, se muestra optimista al observar en el ámbito corporativo una tendencia a adoptar “políticas de inversiones más responsables y una cultura de empresa más consciente de la responsabilidad de los fondos para los accionistas y los colaboradores”.

Al enfocar la lente en lo humano, lo que hay es “una clara brecha de oferta en los programas de capacitación de alto nivel”, describen desde la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) los autores del estudio “Capital humano para la transformación digital en América Latina” (abril, 2018), un análisis de la capacitación en tecnologías digitales maduras en siete países de la región (Argentina, Brasil, Chile, Colombia México, Perú y Uruguay).

Si bien la mayoría de los programas incluyen cursos relacionados con lo más avanzado de hoy (robótica, inteligencia artificial, aprendizaje de máquinas, big data), la educación superior se caracteriza “por un sistema fragmentado y diversificado, en el que los sistemas privados prevalecen sobre los públicos y las instituciones ofrecen programas de forma descoordinada, sin una matriz uniforme orientada a aumentar el capital humano de los países”.