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Posibles escenarios económicos en Latam hasta 2022

Visualizar la pandemia como algo finalizado es un ejercicio que se ha venido aplazando sucesivamente a medida que continuaban llegando nuevas olas del tsunami viral.

17 DE mayo DE 2021. 08:31H Carlos Turdera (LATAM)

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Con las mutaciones trayendo efectos desconocidos, el horizonte de las proyecciones fue abreviándose y siempre con la advertencia: “depende de cómo evolucione la pandemia”.

Así, en una atmósfera de bastante incertidumbre todavía, el abanico de escenarios para 2021 y 2022 que se manejaba en marzo plantea una expansión del PIB regional de 3,7% hasta apenas un 1,9%, según vengan a ser favorables o contrarias las condiciones que se presenten en la evolución de los contagios y la inmunización.

Después del 6,9% que perdió el PIB de Latam en 2020, según cálculo del Banco Mundial, y las 729.000 muertes documentadas hasta la segunda semana de marzo, según cálculo de Reuters, los factores más relevantes para iniciar la recuperación en salud y economía serán la disponibilidad de vacunas, la capacidad de los estados de mantener políticas de apoyo, la influencia de la economía global y factores climáticos fuera del radar, coinciden los expertos.

A continuación, un resumen de las proyecciones de organismos internacionales y entidades independientes.

-WB: mejores y peores escenarios: el Banco Mundial (WB) estima que, después de haber vivido en 2020 su peor crisis de las últimas décadas y la más profunda entre las seis regiones de Mercados Emergentes y Economías en Desarrollo (EMDE), Latam podrá lograr un crecimiento de 3,7% de su PIB en 2021 para después verlo caer nuevamente hasta un 2,8% en 2022.

Esa es la proyección optimista. La pesimista -que considera “una pandemia persistente, un daño económico mayor que el esperado, resurgimiento del malestar social de 2019 y probables desastres naturales”- apunta un crecimiento de sólo 1,9% en 2021 y 2,3% en 2022.

Al colocar la lupa sobre los países, el informe técnico del WB proyecta para 2021-2022 la misma secuencia expansión-contracción, respectivamente, según el siguiente detalle: Brasil (3% - 2,5%), México (3,7% - 2,6%), Argentina (4,9% - 1,9%), Chile (4,2%) y Perú (7,6%).

Las causas de ese avance son: desarrollo vigoroso del agro e industria (Brasil), aumento de exportaciones a EEUU (México), menos stress por deuda externa (Argentina) y alza de precios del cobre (Chile y Perú). Las causa de la caída en 2022 son: retracción de servicios (Brasil); inversión débil (México) y caída del consumo (Argentina).

En suma, a pesar del crecimiento a corto plazo, los efectos económicos perjudiciales de la pandemia persistirán en cualquier escenario, según este mapa del WB, que considera también un aumento de los precios del petróleo y los metales que podría impulsar un ciclo de materias primas similar al de la década anterior.

-Cepal: el podio de los pujantes: edicada exclusivamente a la región, la Comisión Económica para América Latina y Caribe (Cepal), coincide con el WB en que el país con más expansión en 2021 será Perú (aunque en su caso proyecta un 9%) e incluye en el podio a Panamá (5,5%) y Bolivia (5,1%), después de que los tres han caído 13%, 11% y 8%, respectivamente. La economía regional, en tanto, crecerá un 3,7% después de haber caído 7,7% en 2020, según sus cálculos, siempre condicionando tales resultados a la dinámica de la pandemia, las vacunas, las ayudas de los estados y la economía mundial. En su más reciente informe anual (“Panorama Social de América Latina 2020”) la comisión calcula en 209 millones el total de personas pobres que había en la región a finales del año pasado. Ello representa 22 millones de personas más que en 2019 y un incremento de la pobreza y de la extrema pobreza como no se veía en los últimos 12 y 20 años, respectivamente, señaló Alicia Bárcena, al presentar en marzo el informe e instar a crear un nuevo Estado de bienestar.

-FMI: Turismo verde y sano: el colapso del turismo fue un golpe particularmente duro para Latam, que perdió 230.000 millones de dólares en 2020 y 12,4 millones de puestos de trabajo en el sector después de haber crecido a razón de aproximadamente un 10% anual en los cinco años previos a la llegada del coronavirus, según datos publicados por el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC). México y Brasil, por ser los líderes del sector en Latam, fueron, consecuentemente, los que tuvieron las pérdidas más voluminosas en dinero (129.000 millones y 51.000 millones, respectivamente) y en fuerza laboral en el sector (-69% y -13%, respectivamente). En cuanto a las perspectivas preocupantes, la industria del turismo en Latam depende mucho de las pequeñas empresas, que tienen menos recursos para combatir una pandemia a largo plazo. Ello se agrava ante las restricciones de movilidad que se imponen y se levantan sucesivamente, de acuerdo con el estado de contagios, creando también imprevisibilidad para planificar viajes, indican reportes del sector. Entre las perspectivas alentadoras, se acelerará el turismo ecológicamente sostenible y el sanitario, sostiene el FMI en su informe “El turismo en un mundo pospandémico”. Lo primero, debido a la preferencia por el turismo con distanciamiento social, que llevará viajantes a lugares sin multitudes, como el campo y lugares menos poblados. Lo segundo, porque los turistas considerarán la calidad del sistema de salud del destino al decidir si viajar.

Próximo cisne negro

Como todos los pronósticos pueden fallar y de hecho vienen fallando notoriamente en los últimos años, las previsiones aquí incluidas están sometidas al escrutinio de hechos que aún ocurrirán y que lo harán siguiendo el modo con que el coronavirus ya ha demostrado que traza su trayectoria: imprevisible. Tras un repaso a las proyecciones lanzadas hasta ahora (todas necesariamente provisorias, debido a haber sido formuladas en plena evolución de la pandemia), de lo que puede restar cierta mínima convicción es que, aún cumpliéndose las mejores previsiones, la recuperación de la economía en Latam demandará varios años, incluso porque antes de la pandemia ya no estaba muy bien que se diga. Después que 2020 fue prácticamente borrado del calendario y 2021 aún parece derretirse, ¿puede decirse que la década efectivamente comenzó? ¿En cuál realidad? ¿La actual o la próxima nueva normalidad?

Queda abierta también la posibilidad de que, así como en algunos meses pueden pasar décadas, en los próximos años pueda ocurrir, repentinamente, otra fabulosa y acelerada transformación de la realidad latinoamericana hacia un nuevo orden de sostenibilidad social, ambiental y económica.

Tan inesperado como el cisne negro que descalabró todo en 2020, un cisne blanco que venga a reparar lo que ha sido arrasado es improbable. Pero allí, en las soluciones mágicas con que sueñan los desposeídos que deja la pandemia, allí es donde reside también un gran riesgo para el Latam de hoy: los populismos mágicos, ese fenómeno tan arraigado que ninguna vacuna hasta ahora ha conseguido erradicar.

Invertir en humanos y tecnología

“Una agenda de reformas que mejore la productividad con un enfoque en el sector de servicios”. Esto es lo que recomienda, para reactivar el crecimiento, el economista del Banco Mundial (WB) Guillermo Beylis en su libro “Volverse viral: COVID-19 y la transformación acelerada del empleo en América Latina y el Caribe”, en el que observa que la pandemia “está convirtiéndose rápidamente en una crisis de empleo”.

El autor, especializado en la región, sugiere también capacitar a la fuerza laboral para trabajos que requieran habilidades analíticas e interpersonales, previendo que -ante impactos adversos peores de lo esperado- “la reabsorción del gran número de trabajadores formales que han quedado desempleados o inactivos en 2020 podría prolongarse, extendiendo la tensión de la pérdida de ingresos”.

Analizando también la educación, la tecnología y la infraestructura, Beylis apunta que el conocimiento y las habilidades perdidas durante las interrupciones de la escolarización “podrían obstaculizar la productividad a largo plazo y el potencial de ingresos más de lo esperado”. Por ello advierte que no invertir en esos campos “podría frenar y prolongar la recuperación económica de la pandemia”.

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