sábado, 17 agosto 2019
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Modi busca renovar su mandato en la India

11 de abril de 2019. 09:30h Alberto Lebrón (China)
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Novecientos millones de personas están llamadas a las urnas. Las votaciones, dado el enorme volumen del censo electoral, van a durar cinco semanas. India, que acumula dos décadas de crecimiento ininterrumpido, es ahora la séptima economía del mundo. Este año liderará el crecimiento económico en Asia (+7%). Y adelantará a Francia e Inglaterra, situándose entre las cinco primeras economías del mundo en 2020.

Narendra Modi, principal favorito para renovar su mandato al frente del país, busca consolidar el plan conocido como 'Hecho en India'. Dicha estrategia consiste, fundamentalmente, en incrementar la contribución del sector manufacturero sobre el PIB un 25% antes de 2020. Se trata, sobre todo, de ceder protagonismo al sector privado. Las reformas del gobierno de Modi están consiguiendo controlar la inflación, pese a haber repuntado un 5% en 2018. India lleva años practicando una política fiscal atractiva orientada a atraer más inversión extranjera directa. “Y existe margen para no subir las tasas de interés si se mantienen todas estas reformas”, señalan desde el banco UBS, en una circular enviada a DIRIGENTES.

Una economía orientada a la innovación

Con casi veinte mil start-ups registradas, India es el tercer núcleo tecnológico más grande del planeta, si bien su principal valor está en exportar ingenieros altamente cualificados. Sundar Pichai, el CEO de Google, es indio. Satya Nadella, CEO de Microsoft, también. Y Rajeev Suri, CEO de Nokia, nació en Delhi. En Bangalore, por ejemplo, trabajan unos veintiséis mil ingenieros informáticos, siendo la segunda población con más empleos cualificados del mundo. Sin embargo, la creciente brecha social entre dicha élite cualificada, frente a una población rural del 15%, supone un problema. India está ofreciendo una fiscalidad favorable con el objetivo de atraer inversiones si ello favorece las transferencias de know-how o tecnología. Apple ha abierto, recientemente, varias fábricas en Bangalore (seducida, sobre todo, por atractivas exenciones fiscales sobre las importaciones de sus bienes intermedios hasta 2030). India, con esta agresiva política, superó a China como el primer destino asiático para la inversión extranjera directa en 2015. Y espera, al igual que China, impulsar su desarrollo tecnológico mediante la atracción de empresas punteras. En estos momentos, India desea atraer inversión foránea sobre veinticinco industrias; incluidos sectores como el automovilístico, defensa, medicina, productos farmacéuticos, transporte, energías renovables, industria química o bienestar. INTEX, un fabricante indio de teléfonos inteligentes, ha conseguido lanzar sus primeros móviles en España. Con precios incluso inferiores a los doscientos euros por unidad.

India, si persevera en las reformas orientadas al desarrollo tecnológico, garantizando un marco económico estable, seguirá escalando posiciones en la cadena de valor. Y todo ello, lógicamente, va a depender en buena medida del resultado de estas elecciones presidenciales.

"Vemos una gran oportunidad para invertir en compañías que venden a consumidores indios. El desarrollo de las infraestructuras y de viviendas asequibles, combinado con los recortes de impuestos y tipos de interés, también beneficiaría a las empresas de bienes raíces y materiales", dice Kristy Fong, directora de Inversiones de Aberdeen Standard Investments.

"También nos gustan los bancos del sector privado, que están mejor capitalizados que los del sector público y menos sobrecargados por los préstamos impagados. En términos más generales, la India ha fomentado una sólida capacidad en Tecnología de la información e ingeniería, lo que contribuye a la tendencia a la digitalización que observamos a nivel mundial", añade.