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Nerja: una cueva mágica

En la ciudad blanca costera se practica un turismo diferente entre cultivos subtropicales y magníficas cuevas naturales en un entorno mucho más verde de lo que uno pueda imaginar.

13 DE diciembre DE 2019. 13:43H Stefanie Claudia Müller

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María López contradice todas las teorías y prejuicios sobre la edad. Con sus casi 84 años sigue siendo una mujer muy guapa, elegante, jovial y sin miedos: “En Navidad me voy con mi hija y mi nieta a Nueva York”, cuenta con alegría. Un vuelo en helicóptero por la ciudad no puede faltar. Aunque viene de un pueblo encerrado entre montañas, a unos 70 kilómetros de Málaga, la viuda está enamorada de su tierra pero no piensa en renunciar a otros descubrimientos. No se siente sola y, como todos los habitantes de Nerja, su vida se ha desarrollado siempre dentro de la naturaleza, lo que ella ve como un gran regalo. Desde la década de los 60 Nerja es un destino turístico preferente para los españoles y extranjeros pero, comparado con otros lugares, mucho más cuidado.

La población oficial llega a alrededor de 22.000 habitantes, siendo un tercio residentes extranjeros, predominantemente ingleses. El nombre del pueblo viene del dominio musulmán cuando se llamó Narixa que significa “fuente abundante”. Nerja no es una “fuente abundante” de agua sin embargo a la pequeña ciudad no le faltan risas de personas amables, colores, una vegetación rica y una luz muy especial que cae y sube sobre las montañas enfrentadas con el mar. Las “Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama” ofrecen una vista espectacular a la fauna y flora de esta región. “Quizás gracias a esta conexión con la tierra me siento todavía tan joven”, dice la mujer cuyo marido ha sido uno de los seis descubridores de la “Cueva de Nerja” hace 60 años: “Eran adolescentes”, dice López.

Una cueva y mucha fruta

Desde entonces ella y su marido han estado siempre ligados a este descubrimiento que les ha dado trabajo y unas rentas vitalicias, además de cierta fama. Científicos y periodistas de todo el mundo han visitado la cueva. López sabe estar en cualquier circunstancia y sonríe a la cámara como una profesional. La cueva, que también es un poco de ella, se encuentra hoy entre las más interesantes en el mundo por su profundidad, sus pinturas y sus altas columnas. Igual que en el resto del pueblo, en la cueva también intentan limitar el impacto del turista en el entorno natural. “Somos conscientes de que es muy difícil encontrar este equilibrio entre interés turístico y cuidar la naturaleza”, reconoce también el jefe del Parador de Nerja, Emilio Mojón Márquez. A este hotel tradicional, y muy moderno al mismo tiempo, no solamente llegan los turistas típicos alemanes, británicos y de Europa del Este sino también muchos asiáticos que visitan las provincias de Granada y Málaga y paran en el pueblo. En el hotel pueden, desde hace muy poco, probar un menú prehistórico que han diseñado por el aniversario de la cueva.

Conocida es Nerja también por el “Balcón de Europa”, un mirador en el centro que permite una vista espectacular al mar con un anochecer y amanecer muy romántico. El parador está situado directamente al borde de una playa y sobre una roca. Hasta en invierno se puede tomar el desayuno en la terraza del Parador cuando sale el sol, lo que es lo normal en esta parte de España. Para nadar el visitante puede bajar con un ascensor y disfrutar de un baño más íntimo, por lo menos en otoño y primavera hay poca gente en la playa. A parte del Parador no hay más hoteles grandes en esta zona céntrica de Nerja que por su clima suave durante todo el año es también conocida por su cultivo de frutos subtropicales como la chirimoya, el aguacate o el mango.