sábado, 25 mayo 2019
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Bancos Centrales: el despertar de la fuerza acomodaticia

François Rimeu, Senior Strategist de La Française AM

10 de mayo de 2019. 09:33h François Rimeu

El Banco Central Europeo y la Reserva Federal vuelven a centrar la atención tras sus últimas decisiones de política monetaria. Dado el impacto que las medidas de ambos organismos tienen en todas las clases de activos, hay una serie de aspectos que merecen un análisis más detallado.

Por ejemplo, el BCE ha adoptado un tono extremadamente acomodaticio en una serie de cuestiones, como el cambio en sus previsiones al prometer no subir los tipos de interés antes de finales de 2019 (frente al verano de 2019 anterior); el anuncio de una nueva serie de TLTROs a partir de septiembre con vencimiento a dos años; revisión a la baja de las previsiones de crecimiento e inflación más importantes de lo esperado. También podríamos mencionar el sistema de "escalonamiento" al que Mario Draghi ha hecho alusiones tras la reunión, que, si se aplica, podría permitir que el BCE recortara de nuevo los tipos de interés oficiales.

La Reserva Federal, por su parte, se ha mostrado aún más acomodaticia que el BCE en relación con las expectativas del mercado: finalizará la contracción de su balance en octubre; se redujeron los pronósticos de la mediana de los miembros del organismo, que ahora indica una sola subida hasta finales de 2020, frente a las tres previstas anteriormente, y la previsión de crecimiento para 2019 se redujo del 2,3% anterior, al 2,1%.

Estas decisiones de la Reserva Federal son sorprendentes a la vista de la situación actual de la economía estadounidense, que apenas ha cambiado desde septiembre, mientras que su mensaje es marcadamente diferente.

Por otra parte, estas decisiones no son tan sorprendentes dadas las condiciones financieras (y los movimientos de los mercados de renta variable) durante este período. Sin embargo, nos preguntamos si era realmente necesario llegar tan lejos en la última reunión, cuando las condiciones financieras ya son en general mejores que a principios de año.

El entorno macroeconómico parece haber mejorado en las últimas semanas, con cifras tranquilizadoras procedentes de China, lo que es coherente con el importante estímulo fiscal, presupuestario y monetario aplicado hace unos meses. Es probable que esta mejora tenga que continuar. La eurozona parece estabilizarse y creemos que ya hemos dejado atrás las previsiones de descenso de crecimiento de la región.

¿Qué debemos hacer en este entorno? Con la estabilización del crecimiento, el riesgo inflacionario bajo y los bancos centrales extremadamente acomodaticios, el escenario para los activos generadores de ingresos es globalmente muy favorable. Además, esta situación también debería favorecer a los activos de renta variable, siempre que los riesgos exógenos permanezcan bajo control. Por último, dada la fuerte caída de la rentabilidad de los activos libres de riesgo y la mejora de las perspectivas macroeconómicas, es posible que en las próximas semanas se produzca una ligera subida de estos activos.