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El crudo sigue su línea ascendente

23 DE octubre DE 2018. 09:26H Joaquín Robles

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Es la pregunta que muchos inversores se hacen después de la reciente subida de los precios. Aunque depende de muchos factores, se trata de una barrera psicológica que el mercado se ha marcado en el horizonte.

La última vez que el petróleo cotizó por encima de 100 dólares por barril fue a principios de septiembre del año 2014. A partir de ese momento, el exceso de oferta precipitó una caída en los precios que llegó a perforar los 30 dólares a principios del año 2016. Fueron los productores americanos con la novedosa técnica del fracking los que inundaron el mercado de oferta y precipitaron este desplome en los precios.

Durante esos años EEUU pasó de ser un país que necesitaba importar para satisfacer sus necesidades de producción, a ser autosuficiente, y volver a exportar después de más de tres décadas sin hacerlo. El desplome del petróleo también hizo tambalear los mercados de renta variable, ya que los inversores entienden que una reducción de demanda se traduce en una menor actividad industrial y un menor crecimiento.

Las principales razones que han impulsado la recuperación de los precios en los últimos dos años han sido la interrupción de los productores norteamericanos que realizaban la novedosa técnica del fracking, ya que es un método de extracción muy caro, que necesita de unos precios más altos para ser rentable, y el acuerdo entre los principales países de la OPEP y Rusia.

Este acuerdo al principio no gozó de la credibilidad de los inversores, sin embargo, el paso del tiempo ha servido para poner de manifiesto la unidad de los miembros de la OPEP demostrando que los recortes han logrado limitar el mercado de la oferta, mientras que la demanda ha permanecido constante. En estos momentos nos encontramos en un escenario en el que la OPEP y sus socios está tratando en ir aumentando la producción de petróleo, sin que tenga un impacto negativo en los precios.

La última subida ha venido precedida de las nuevas sanciones a Irán, impuestas por los EEUU, y por la reducción en la producción en Venezuela, al no poder frenar su grave crisis política y económica. Un mes antes de que se iniciaran las sanciones a Irán, sus principales clientes le han dejado de comprar petróleo. El país del Golfo Pérsico es el tercer mayor productor de la OPEP y el quinto a nivel mundial, por lo que una drástica reducción en la producción afecta notablemente al mercado del petróleo.

Con este escenario y con un aumento de la demanda estacional, los precios podrían superar los 90 dólares, sin embargo, para ello, los principales productores deberían mantener su oferta constante. A pesar de la subida en los precios, los productores norteamericanos no han reactivado el fracking de forma masiva, que es una de las grandes amenazas para los que piensan que los precios van a seguir subiendo.

Mientras que los miembros de la OPEP y sus socios hablan de compensar la reducción de oferta que han provocado las sanciones de Irán, todavía no hay acuerdo, y es que, por un lado, no tantos países tienen la capacidad productiva para extraer mucho más, y por el otro a muchos de los socios les interesan unos precios lo más altos posibles.

Todas estas razones nos hacen pensar que llegar a los 100 dólares por barril antes de que finalice el año es una tarea complicada. Aunque se mantengan constantes todas las variables que han ayudado al incremento en los precios, el crecimiento económico no se tiene que ver amenazado, la demanda tiene que permanecer constante y los productores deben mantener sus niveles de producción, y ahí es donde vemos la mayor amenaza, ya que un aumento en la producción podría servir para apuntalar unas economías que se han visto afectadas negativamente durante los últimos años a causa de las caídas.

Joaquín Robles, analista de XTB,

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