lunes, 16 septiembre 2019
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El Plan de Acción de la UE para Financiar el Desarrollo Sostenible: la “taxonomía”

Álvaro Aznar, Fund Analyst Inversis

09 de septiembre de 2019. 08:00h Álvaro Aznar

A muchos de los lectores quizás el título de este artículo les resulte familiar e incluso sepan en qué consiste el Plan de Acción de la Unión Europea. Pero habrá muchos otros que simplemente hayan leído alguna noticia o hayan oído hablar del Plan de Acción, sin conocer más detalle de este. El objetivo de este artículo es explicar en qué consiste el Plan y conocer la primera y más importante medida del mismo, la llamada “taxonomía”.

El Plan de Acción para Financiar el Desarrollo Sostenible de la Unión Europea consiste en 10 medidas clave para conectar las finanzas con la mejora del planeta y de nuestra sociedad y afecta a las actividades de las instituciones financieras dentro de la Unión Europea tales como bancos, gestoras de activos, aseguradoras y bancas privadas. Se trata de 10 medidas concretas que pretenden cumplir los siguientes 3 objetivos:

1. Reorientar los flujos de capital hacia una economía más sostenible.

2. Gestionar los riesgos financieros derivados del cambio climático.

3. Fomentar la transparencia en las actividades financieras y económicas

El Plan se propuso en marzo de 2018 por la Comisión Europea y se espera que las distintas propuestas de medidas se vayan estudiando y publicando a lo largo de este año y que las primeras normas puedan entrar en vigor a partir del año 2020. Para poder desarrollar las medidas, la Comisión Europea constituyó en julio de 2018 un Grupo Técnico Experto en Finanzas Sostenibles (TEG, por sus siglas en inglés) con la misión de realizar estudios en materia técnica e ir publicando los avances en materia de regulación.

Las 10 medidas del Plan se van a articular en torno a la primera de ellas, que consiste en la creación de una clasificación armonizada de los sectores o actividades consideradas como sostenibles, también llamada “taxonomía”. La principal razón para ello es la ambigüedad del concepto de sostenibilidad y las diferencias de los métodos utilizados por las instituciones financieras para determinar el grado de sostenibilidad de las actividades económicas. Esto hace que al inversor le resulte muy laborioso poder comparar la información de diferentes productos en materia de sostenibilidad, lo que crea incertidumbre y dificulta el objetivo principal de una transición hacia una economía más sostenible. Por ello, resulta clave la creación de un marco sólido, aceptado y de carácter común que incentive la transparencia para el desarrollo de mercados sostenibles y que provea claridad a los diferentes agentes del mercado acerca de lo que es sostenible o no.

Para la elaboración de la taxonomía, la Comisión Europea ha propuesto adoptar un enfoque gradual, empezando en una primera fase con una taxonomía referida a actividades de mitigación del cambio climático y adaptación al mismo y en una segunda fase la taxonomía cubrirá demás actividades ambientales y sociales. La razón de estructurar la medida de esta forma es probablemente la urgencia que supone combatir el cambio climático y el hecho de que el conocimiento de cómo los objetivos sociales pueden ser integrados en una taxonomía no está suficientemente desarrollado debido al menor número de datos y métricas en el mercado.

En concreto, el calendario estipulado por la Comisión Europea en el desarrollo de su propuesta es el siguiente (sujeto a modificaciones):

- Taxonomía final de actividades de mitigación del cambio climático: junio-diciembre 2019.

- Taxonomía final de actividades de adaptación al cambio climático: junio-diciembre 2019.

- Taxonomía final de actividades que contribuyen a la mejora de aspectos sociales: a partir de 2021.

- Taxonomía relacionada con otros aspectos medioambientales: a partir de 2022.

Todas estas clasificaciones o taxonomías se realizarán sector por sector, definiendo dentro de cada uno de ellos qué actividades económicas son beneficiosas para el medioambiente y para la sociedad. Para ello, el Grupo Técnico de Expertos tomará como referencia el sistema de clasificación de las actividades económicas usado en la Unión Europea, la clasificación NACE (Nomenclatura Estadística de Actividades Económicas de la Comunidad Europea).

De hecho, en un primer informe publicado en marzo de este mismo año, el Grupo Técnico de Expertos realizó una preselección de 6 sectores que engloban 25 actividades económicas consideradas como contribuyentes a la mitigación del cambio climático. Un ejemplo de ellos es el sector clasificado por NACE como Agricultura, Silvicultura y Pesca, donde las actividades de repoblación forestal, forestación, gestión forestal y rehabilitación forestal han sido clasificadas como contribuyentes a la mitigación del cambio climático.

De esta forma, se espera que el Grupo Técnico de Expertos vaya adoptando de forma gradual las taxonomías para las diferentes áreas de sostenibilidad. Es importante recalcar que la taxonomía no supondrá una lista obligatoria de sectores a invertir ni una lista de exclusiones, sino que servirá de guía para los inversores para realizar las inversiones con un mayor conocimiento de la sostenibilidad de cada empresa. Aun así, tendrá efectos sobre los mercados financieros ya que evitará la fragmentación del mercado en materia de sostenibilidad, servirá para medir los flujos de capital hacia una economía más sostenible y permitirá a los inversores conocer el nivel de exposición que tienen a actividades sostenibles