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El potencial del consumo chino, frente al espejo

Opinión de Hyomi Jie, gestora del Fidelity Funds China Consumer Fund

03 DE agosto DE 2022. 11:42H Hyomi Jie

Los mercados han reaccionado a la política anti-COVID en la China continental: Pekín retrasó de nuevo el regreso a las aulas apenas unos días después de relajar las medidas de aislamiento. La duda es si esta situación tiene consecuencias para el sector empresarial -desde el punto de vista de la confianza de las empresas y los consumidores-, además de implicaciones para las cadenas de suministro. Y cómo afectará a las posibilidades de inversión a largo plazo.

El gigante asiático lleva un tiempo aplicando una política de tolerancia cero frente al COVID y se han producido confinamientos desde septiembre del año pasado. En las provincias y ciudades donde han ocurrido hemos notado que se han visto afectadas las cadenas de suministro, la confianza y la movilidad, lo que termina repercutiendo en el crecimiento. 

Sin embargo, los confinamientos en Shanghái y Pekín sorprendieron porque sus efectos sobre la economía fueron mucho mayores de lo observado anteriormente por la importancia de estas ciudades. Shanghái tiene una población de 25 millones de personas y alberga la sede de muchas empresas, mientras que su región circundante acoge un enorme polo industrial y logístico responsable de casi la mitad del PIB chino. Por lo tanto, estos confinamientos no fueron solo sucesos locales, sino un acontecimiento nacional con enormes implicaciones internacionales. Los efectos adversos se vieron agravados por el hecho de que muchas personas conocen a alguien que vive en Shanghái, así que el contagio no es solo económico, sino también anímico y social. 

Asimismo, en la última parte de este año se celebrará el XX Congreso del Partido Comunista Chino, muy relevante desde el punto de vista político y cuyas directrices suelen ser bastante relevantes para el consumidor. Una variable importante es la política contra el COVID del país y, en este sentido, el consenso espera que el marco actual se mantenga al menos hasta el encuentro, a la vista de la necesidad de estabilidad social de China. 

Las piedras en el zapato del consumo

El sector inmobiliario ha sido un obstáculo para el consumo en general, tanto por su efecto sobre la riqueza como por su incidencia en la confianza. La desaceleración de la economía mundial y los confinamientos por el COVID que se han producido en ciudades de primer nivel también fueron grandes obstáculos y, para los inversores, eso pesa más que las incipientes tendencias de recuperación que estamos viendo en otras áreas. Sin embargo, los datos económicos evidenciaron señales de mejoría en mayo y junio después de frenarse bruscamente en marzo y abril.

El COVID no ha acabado todavía y recientemente vimos cómo el mercado acusaba las malas noticias. No obstante, muy probablemente hemos dejado atrás la parte más dura, ya que es difícil que las cosas vayan peor de lo que fueron en abril, cuando nadie podía salir de casa. Ahora, necesitamos calibrar el ritmo de recuperación que probablemente vamos a ver. 

Los expertos con los que hablamos sobre el terreno y nuestros compañeros de Shanghái esperan que la recuperación sea un tanto irregular. Ello se debe a que vamos a ver cosas como pruebas obligatorias de COVID para que la gente pueda ir de compras, lo que creará fricciones que perjudicarán a la actividad. Tenemos ejemplos de los probables efectos en otras ciudades de China. En la mayoría de ellas el tráfico se recuperó hasta el 90-100% de los niveles del año anterior alrededor de 2 meses después del fin de los confinamientos, pero el consumo parece que solo se recuperó alrededor de un 85-90%. Eso indica que los episodios recientes tendrán consecuencias duraderas tanto para la renta como para la confianza de los hogares.

El potencial de largo plazo

Por estos motivos, parece que pocos son optimistas sobre el consumo chino en estos momentos. Sin embargo, este pesimismo también se refleja en las estimaciones sobre beneficios y el posicionamiento de los inversores. A más largo plazo, las tendencias estructurales del consumo, como el aumento de la riqueza y la urbanización, se mantienen intactas. A nivel microeconómico, las tendencias como el auge de las marcas nacionales y la “premiumización” seguirán siendo claves para el crecimiento de algunas empresas. 

La situación geopolítica hace que China tenga que depender cada vez más del consumo interno para alimentar su crecimiento. Su estrategia a este respecto se denomina “Dual Circulation”, que significa “crecimiento a través de dos pilares”, las exportaciones y la inversión, y el motor de crecimiento que es el consumo interno.

En cualquier caso, China es un mercado en el que se puede invertir. La inversión es una cuestión de riesgo-recompensa, atractivo del mercado, sostenibilidad de los modelos de negocio, expectativas y precios. El país es una de las mayores economías del mundo y se caracteriza por unas cuentas públicas saneadas, una población grande y productiva, un alto grado de autosuficiencia y una baja correlación con las bolsas mundiales. Existe una gran cantidad de oportunidades de inversión atractivas en China.

A medida que las autoridades vayan tomándole el pulso a la “nueva normalidad” de la política contra el COVID, es inevitable que su atención vuelva al crecimiento y al consumo interno.
 

Noticia actualizada: 03-08-2022 11:42

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