sábado, 15 diciembre 2018
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Hora de desempolvar el manual de la inflación

Wanda Mottu, Portfolio Manager de SYZ AM

07 de diciembre de 2018. 07:00h Wanda Mottu
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Recientemente, los inversores se han preocupado más por la inflación, lo que ha llevado a la volatilidad del mercado de valores y al salto en los rendimientos de los bonos.

Durante la mayor parte del período desde la crisis financiera, la inflación ha sido en gran medida la menor de las preocupaciones de los inversores. De hecho, en todo caso, en lugares como Europa y Japón, el desafío fue estimular la inflación, en vez de controlar su aumento. Sin embargo, en este momento, cada vez se presta más atención a la inflación. Si creciese este indicador podría generar problemas para los inversores, especialmente dada la etapa del ciclo del mercado en la que estamos.

Por un lado, un aumento en la inflación es bienvenido, ya que puede ser un indicio de una economía en crecimiento (cierre de la brecha de producción). Sin embargo, si no se controla, la inflación puede convertirse en un problema material cuyo remedio (tipos de interés altos y drenaje de liquidez) podría frenar el crecimiento mundial, o peor.

Crece el castillo de naipes de la inflación

Hoy en día, los inversores tienen motivos para preocuparse por el futuro de la inflación. Unos precios del petróleo más altos, una geopolítica inestable marcada por guerras comerciales, el aumento de los ingresos (en los EE. UU.) y unos tipos de interés persistentemente bajos (con la excepción quizás de los Estados Unidos, que podría estar muy por delante de sus pares en términos de ajuste monetario), ya sea de manera colectiva o individual resulta en un shock inflacionario. Además, los movimientos en la inflación no suelen ser suaves. Al contrario, las crisis inflacionarias a menudo se manifiestan rápidamente, con poca o ninguna advertencia, lo que dificulta la reacción de los políticos.

Aunque no existen indicios de una crisis de inflación inminente, parece prudente comenzar a prepararse para un evento así. La inflación vuelve a ser un tema de conversación en los Estados Unidos, quizás precipitadamente dado que la inflación actual no es un problema. Dicho esto, está claro que la Fed está aplicando medidas estrictas parte para garantizar que la inflación se mantenga contenida. Hasta ahora, el camino de la normalización monetaria de la Reserva Federal ha sido transparente y previsible, algo que el mercado ha acogido con satisfacción. Sin embargo, los recientes aumentos en la volatilidad del mercado y las inminentes elecciones de mitad de mandato en los Estados Unidos, así como unas previsiones para los tipos de interés en 2019, han contribuido a la inquietud de los inversores.

Ya hemos visto recientemente como el FMI redujo en octubre su pronóstico de crecimiento global tanto para 2018 como para 2019. Si bien la revisión del crecimiento fue menor y las perspectivas son aún positivas, esto podría ser el inicio de un patrón de eventos que podrían ejercer una presión al alza sobre la inflación. Un menor crecimiento por encima del aumento de los precios es una combinación tóxica para una inflación estable.

¿Cómo estamos protegiendo nuestras carteras contra la inflación?

En primer lugar, si bien la erosión del poder adquisitivo es una consecuencia directa de la inflación, debemos señalar que existen tres tipos de inflación diferentes que siempre tenemos en cuenta:

Inflación: impulsada por el aumento de los salarios, el aumento de los costes, la falta de suministro, el aumento de la oferta monetaria (es decir, por encima del potencial de crecimiento)

Deflación: generalmente impulsada por problemas de exceso de oferta, lo que reduce el valor de los artículos (es decir, por debajo del potencial de crecimiento)

Normal: crecimiento económico de potencial plenamente realizado (es decir, sin brecha de producción)

El enfoque para mitigar los efectos de cada uno de estos es diferente. Entonces, el primer desafío para cualquier inversor es identificar el entorno inflacionario del que uno desea protegerse. Como consecuencia de este análisis, un inversor puede posicionarse de manera apropiada. Afortunadamente, uno no se enfrentará a diferentes tipos de inflación al mismo tiempo. Sin embargo, un posicionamiento incorrecto en un entorno inflacionario actual o esperado puede ser bastante doloroso.

Hoy, es probable que estemos viendo las presiones inflacionarias provenientes de una acumulación de exceso de oferta de dinero en los mercados financieros que podrían ingresar a la economía y el aumento de los costes debido al creciente precio de la energía. Pero también están relacionados con la guerra comercial. El proteccionismo se traduce en un mayor coste de los bienes, ya que se levantan muros en detrimento de la competencia y los costes de la importación suben como consecuencia de la penalización mediante aranceles, o incluso llega a prohibirse. Al mismo tiempo, el estímulo fiscal echa aún más leña al fuego, ya que es como poner la economía en esteroides en un momento en que ya está creciendo fuertemente. Todavía no estamos en peligro por la estanflación, pero si hubiera una corrección severa del mercado que deprima el crecimiento global, esto podría convertirse en una amenaza.

Solo una asignación de activos flexible puede superar constantemente la inflación en cualquier entorno

En estas circunstancias, se recomienda un enfoque flexible para la protección contra la inflación. Una evaluación macro top-down sirve como guía y permite la construcción de la cartera de manera más general en términos de asset allocation, pero también con respecto a la inflación.

Asimismo, aunque la protección contra la inflación es importante, los inversores también están buscando retornos o, en el caso de las soluciones de protección contra la inflación, los "retornos reales" - retornos superiores a la inflación. Claramente, producir un rendimiento del 3% en un entorno inflacionario cero puede ser satisfactorio, mientras que producir un rendimiento del 5% cuando la inflación es igual o superior al 7% no lo sería.

Conclusión

De nuevo, por el momento, las expectativas de inflación parecen estar bien ancladas en los EE. UU., el mercado más importante a seguir porque cualquier cambio en su salud afectará al resto del mundo. Sin embargo, como hemos visto en el pasado, no se necesita mucho para pasar de los cielos despejados al ojo de la tormenta. Se podría esperar que en un escenario en el que no se factoriza el riesgo se apostara por la calidad y que los rendimientos de los bonos cayeran (aunque este solo ha sido el caso desde la década del 2000, cuando entramos en un "mundo de represión financiera" con tasas reales bajas y con frecuencia en territorio negativo). Todos los ojos estarán centrados en las próximas medidas para gestionar la inflación a medida que nos acercamos al final de 2018. La inflación es, con razón, un riesgo que debe tomarse en serio, pero con el análisis y la planificación correctos, sus impactos pueden mitigarse, o incluso se les podría provecho.

Wanda Mottu, Portfolio Manager de SYZ AM