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La creación de empleo se resiste al comienzo del año

Carlos Martínez, presidente de IMF Business School

06 de febrero de 2019. 09:11h Carlos Martínez
  • La creación de empleo se resiste al comienzo del año

Como suele ser habitual en el mes de enero, el fin de la campaña navideña ha pasado factura al empleo dejándonos importantes descensos en Seguridad Social y en aumento del desempleo. Sin duda, el cambio de año ha supuesto el final de muchos contratos sujetos a la duración de una obra o la prestación de un servicio; y, por si esto no fuera suficiente, hemos entrado en el invierno, la peor época para un mercado tan estacional para el empleo como es el español.

Creo que a nadie sorprenden los datos que hemos conocido hoy, el peor mes de enero para el empleo desde el año 2014.

Según los datos dados a conocer por el Ministerio de Trabajo, el paro aumentó en más de 83 mil personas (aumentando en más del 20 mil los datos de enero del 2018) dejando el número de desempleados en 3,28 millones. Asimismo, y probablemente el dato más importante de los conocidos hoy, el número de cotizantes a la Seguridad Social se ha reducido en 204 mil afiliados frente a los 178 mil del mismo mes del año pasado, quedando en 18, 8 millones el número de afiliados.

Por sectores, el único que ha creado empleo ha sido la construcción (+2,4%), mientras la agricultura, la industria y los servicios han perdido empleo, destacando, como es habitual, el sector servicios con una pérdida de, 3,8%.

Me gustaría destacar. además, un dato que de cara al futuro puede ser relevante, y que debemos observar su evolución, y es el impacto de la subida del salario mínimo interprofesional en los menores de 25 años; el año pasado en este mismo mes, el desempleo en este colectivo tuvo una mejoría del 0,2% y este año ha subido en un 4,1%, es decir, ha habido más de 10 mil jóvenes que han perdido su trabajo.

En días pasados, y con motivo de la Cuarta EPA de 2018 escribía un artículo donde hacía referencia a datos y hechos que predecían un 2019 oscuro para la economía y por tanto para el empleo (caída del PIB, bajada del consumo público y privado, subidas de los costes salariales, bajada de la demanda nacional, bajada de los beneficios empresariales, bajada de las exportaciones, fruto del enfriamiento de la economía mundial, etc.), pero también hay algunos aspectos que mejorarán en 2019 y que harán que la ralentización en la creación de empleo sea menos brusca de lo que se podía esperar en un principio: observamos un euro más barato que en el mismo mes del año 2018, lo mismo pasa con el crudo; si se aprueban los presupuestos, tendremos una política fiscal más expansiva que en 2018, los salarios han crecido en general con respecto al mismo mes del año pasado y vemos que la utilización de la capacidad productiva es superior a la del año pasado. Esta cara de la moneda hace que, a lo mejor y como decíamos anteriormente, la caída sea algo más suave.

Otro de los motivos que pienso influirá en que el empleo aguante el tipo mejor que nuestra economía, y que la caída no sea muy abrupta, es la reforma laboral que se introdujo en el año 2012. Esta reforma ha beneficiado a que España siga creciendo por encima del 1% en su PIB y pueda crear empleo; antes de la reforma, necesitábamos crecer a un 3% para que el empleo mejorara.

Otro de los problemas a los que nos enfrentaremos este año no será sólo la creación de empleo, sino también la calidad de éste. A modo de ejemplo, en el año 2018, se firmaron unos 22,3 millones de contratos, de los que sólo unos 2 millones han sido indefinidos y la tasa de temporalidad ha ido creciendo cada año, hasta situarse en un 27%, una de las más altas de Europa. No hay duda de que más allá de la estacionalidad de nuestro mercado de trabajo, la cultura de la temporalidad (no sólo se da en hostelería o comercio, sino que también está presente en sectores como la educación o la sanidad) está muy impregnada en la cultura de las empresas españolas. Quizá, y como decía el otro día la ministra Calviño, ha llegado el momento de implantar en España “la mochila austriaca” como forma de neutralizar la polaridad de nuestro mercado de trabajo y por qué no, mejorar el fututo de nuestras jubilaciones.

Debemos continuar vigilantes con la estadística del empleo en nuestro país, para evitar que el mismo se deteriore y nos pueda reconducir a cuotas que nadie quiere ver, pues la estabilidad en el mismo conlleva a mejorar las tasas de bienestar social en nuestro país.

Carlos Martínez, presidente de IMF Business School