viernes, 16 noviembre 2018
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La digitalización en la industria de los servicios de inversión

14 de septiembre de 2018. 09:17h Martín Huete
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La revolución digital en la industria de los servicios de inversión está dando lugar a un tsunami de cambios capaz de derribar todo lo que se conoce, de una manera similar a como ha ocurrido en otros sectores. Dentro de este contexto, se entiende como un subconjunto de los servicios financieros a aquellos que buscan facilitar los servicios de asesoramiento y gestión discrecional de carteras, soluciones de banca personal y privada, ventas de productos de ahorro e inversión -como intermediación bursátil-, fondos de inversión o planes de pensiones, entre otros.

Si se acepta que el fenómeno fintech se está produciendo porque se abordan y rediseñan los diferentes negocios de los servicios financieros en aquellos aspectos donde los bancos han ofrecido históricamente servicios caros, ineficientes, opacos y muy complicados de entender, es porque las fintech han creado modelos de negocio que tratan precisamente de ser lo contrario: eficaces, simples, baratos y transparentes. En el mundo de los servicios de inversión se utiliza la denominación WealthTech para definir a estos nuevos jugadores, que tratan de asaltar las murallas del oligopolio bancario en toda la cadena de valor de esta industria.

Como vientos de cola para este tsunami, que se apoya en las posibilidades tecnológicas disponibles, destacan catalizadores como MiFID II, el auge de la inversión pasiva -basado en la teoría de que muy pocos gestores baten sus índices a largo plazo-, la irrupción de nuevos modelos de negocio como los robo advisors, las altas digitales en gestoras independientes y en plataformas de contratación y las nuevas generaciones de inversores mucho más proclives a salir del corralito bancario.

Sin embargo, este asalto va a necesitar un poco más de tiempo del que han necesitado otras industrias. Esto se debe a razones suficientemente conocidas que podrían denominarse como el síndrome de Estocolmo bancario que sufre gran parte de la sociedad. De esta forma, este síntoma habría sido incubado por la falta de cultura financiera y la pereza infinita que da cambiar de proveedor, teniendo en cuenta que para muchas personas su patrimonio representa un gran valor familiar y que se sienten más seguras si este patrimonio se encuentra en una gran institución que aporte fiabilidad, sin importar los conflictos de intereses y las altas comisiones en la distribución bancaria.

Toda esta revolución va a tener un único ganador: el inversor. Será a quien se le abrirá un mundo de nuevas posibilidades para la gestión eficiente de su patrimonio y será también quien se dé cuenta de que invertir es mucho más sencillo de lo que la industria nos ha hecho creer. Y tú, ¿te unes a la revolución digital para tus inversiones?

Martín Huete, Co-Fundador y CO-CEO de Finizens