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La larga marcha verde de China

David A. Smith, Head of Corporate Governance para Asia de Aberdeen Standard Investments

24 DE enero DE 2019. 09:44H David A. Smith

China marcará este año un nuevo hito en sus esfuerzos por reducir su huella de carbono si consigue consolidar su posición como primer importador mundial de gas natural, tras haber superado a Japón.

El país es, de forma simultánea, el mayor emisor de dióxido de carbono del mundo y un campeón global en el cambio medioambiental. Esta paradoja engloba tanto su vertiginoso desarrollo económico, como una necesidad urgente de modernización.

Un aspecto importante de las reformas llevadas a cabo por China es el cambio del carbón al gas natural para satisfacer sus necesidades energéticas, tanto industriales como domésticas. Si bien sigue siendo un combustible fósil, el gas natural emite un 50% menos de CO2 que el carbón.

China importa la mayor parte del gas de Australia y de la Costa del Golfo de EE. UU., aunque está aumentado la búsqueda en el Centro de Asia para asegurar el suministro al mismo tiempo que actualiza su red de infraestructuras y de gasoductos.

El crecimiento del sector del gas natural y las industrias asociadas que este cambio está generando es una oportunidad para los inversores, siempre que estén dispuestos a buscar las empresas que se beneficiarían de este proceso.

El crecimiento del sector del gas natural y las industrias asociadas ahora ofrece una oportunidad para los inversores, siempre que sepan dónde buscar.

Cambio en las renovables

Igualmente, China está comprometida con la energía renovable, tras haber invertido 126.000 millones de dólares solo el año pasado, una cifra que representa el 45% de la inversión global según datos recientes de la ONU. El pasado ejercicio instaló 53GW de energía solar, más que toda la potencia que se instaló a nivel mundial en 2014.

La caída de los costes y los bajos tipos para la financiación de los proyectos han facilitado el que se alcance esa cifra. Los costes de generación de energía solar cayeron un 90% en los diez años anteriores a 2017, según Reuters, lo que ha derivado en la aparición de paneles en parques industriales y en los tejados domésticos por toda China.

Sin embargo, el aumento en el coste de dicha inversión, a veces por unos bajos rendimientos, ha hecho que Pekín esté trabajando para retirar los subsidios en un movimiento dirigido a que los fabricantes y desarrolladores reduzcan la carga sobre el Estado. Esto significa que la industria deberá adoptar innovaciones tecnológicas y economías de escala para mejorar la eficiencia, al mismo tiempo que busca el apoyo del sector privado.

Las oportunidades también se encuentran en las empresas que pueden beneficiarse del foco del gobierno en la energía renovable.

Momento eléctrico

La electrificación es otro segmento que, aunque incipiente, tiene gran potencial. China vendió el año pasado 1,1 millones de coches eléctricos, una cifra que representa la mitad del total en todo el mundo, de acuerdo con un estudio llevado a cabo de forma conjunta en 2018 por UN Environment, Frankfurt School-UNEP y Bloomberg.

Aunque la cifra de venta de coches eléctricos es minúscula si se compara con la de vehículos convencionales, la tasa de crecimiento anual compuesta fue del 66% de 2012 a 2017. Del mismo modo, las ventas de autobuses eléctricos aumentaron un 30% en 2017, y China representó el 99% del mercado mundial.

Las finanzas han impulsado el crecimiento, de nuevo. El coste de las baterías de iones de litio que impulsan los vehículos eléctricos ha disminuido cada año desde 2010 en medio de tecnologías mejoradas y economías de escala entre los fabricantes. Gran parte de este descenso depende del precio de los metales de origen, como el litio y el cobalto.

En base a los niveles actuales, Bloomberg New Energy Finance pronostica que la vida útil de un vehículo eléctrico podría comenzar a ser más barata que la de un motor de combustión interna en la mayoría de los mercados a mediados de la década de 2020. Para finales de la década de 2020, el desembolso inicial de un vehículo eléctrico podría incluso ser más bajo. Por esta razón, los vehículos eléctricos podrían concentrar más de la mitad de las ventas mundiales en el año 2040.

Está claro que este será un tema de discusión para los legisladores. Las políticas dirigidas a promover la instalación generalizada de la infraestructura de carga eléctrica posiblemente proporcionarán más pistas a los inversores.

En última instancia, la necesidad de China de resolver sus graves problemas de contaminación se ajusta a la tendencia global. El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático advirtió en octubre que, al ritmo actual, el calentamiento global diezmaría los arrecifes de coral y los rendimientos de los cultivos, conduciría a la extinción de algunas especies animales y vegetales y haría que el aumento en los niveles del mar desplace a las poblaciones costeras en la segunda mitad de este siglo.

Los gobiernos se ven obligados a tomar medidas, y China se encuentra a la vanguardia de este movimiento. Al igual que con cualquier tendencia estructural, los inversores inteligentes deberían poder aprovecharla.

David A. Smith, Head of Corporate Governance para Asia de Aberdeen Standard Investments

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