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La liquidez de los bonos corporativos

Guido Barthels, gestor senior de Ethenea

03 DE abril DE 2019. 14:40H Guido Barthels

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La liquidez de los bonos corporativos en los mercados de capitales recuerda al movimiento de las mareas. No obstante, la gran diferencia entre los mercados de bonos y las mareas es que existe un calendario de mareas que permite saber con exactitud el nivel del agua en cualquier lugar del mundo en todo momento. Incluso en el caso de que no dispongamos de dicho calendario, podemos determinar el nivel del agua con los conocimientos adecuados y la ayuda de una calculadora, ya que las relaciones causales son de sobra conocidas.

En el caso de la liquidez de los bonos corporativos, lamentablemente, no ocurre lo mismo.

Lo único que podemos hacer es analizar las causas de los actuales cuellos de botella de liquidez en los mercados y tratar de determinar las relaciones causales con la ayuda de la deducción. Desde que abordamos esta cuestión por última vez a finales de 2013, la situación ha seguido deteriorándose. Lo único que podemos hacer es conjeturar las causas.

En primer lugar, sin embargo, nos gustaría reiterar nuestra tesis sobre las razones de la iliquidez (temporal) de los bonos corporativos en general, y de ciertos tipos de bonos, como los bonos subordinados y los bonos de alto rendimiento en particular. Los únicos datos realmente fiables a este respecto los podemos encontrar en la base de datos de la Reserva Federal de Nueva York. Los creadores de mercado designados para los bonos del Tesoro estadounidense, conocidos como agentes primarios, informan sobre sus carteras de negociación a la Reserva Federal todos los jueves. Según los registros, el volumen de las carteras de negociación de los agentes primarios de bonos corporativos denominados en dólares estadounidenses ha disminuido drásticamente desde el inicio de la crisis de los mercados financieros, pasando de 264.000 millones de dólares (a principios de 2007) a apenas 11.000 millones de dólares, es decir, alrededor de un escaso 4%. Durante el mismo periodo, el volumen total del mercado de bonos corporativos denominados en dólares estadounidenses se ha incrementado de 21 billones de dólares a 1 billón de dólares. A principios de 2008, tanto el tamaño global del mercado, como el volumen de la cartera de negociación habían crecido de forma constante.

Por otro lado, el gran éxito de los fondos pasivos, incluidos los fondos especializados en bonos corporativos, constituye otro factor determinante. Los gestores de fondos pasivos tienen poco margen de maniobra respecto a las entradas y salidas de fondos y, por lo tanto, refuerzan todas las tendencias.

Nos enfrentamos, por tanto, a un mercado muy frágil en el que un leve resfriado puede convertirse rápidamente en una neumonía en estado avanzado. Sin embargo, dicha neumonía también puede erradicarse con la misma rapidez con la que se ha desarrollado. En noviembre y diciembre de 2018, el mercado de bonos corporativos ya se había enfriado considerablemente. La liquidez era prácticamente inexistente, especialmente cuando se quería vender. Los diferenciales de rendimiento se ampliaron de manera significativa antes de volver a reducirse considerablemente en enero de 2019. A pesar de los elevados volúmenes de emisión por parte de las empresas, los nuevos bonos, a menudo, están sobre suscritos, lo que da lugar a una reducción significativa de los diferenciales, incluso durante la fase de emisión. En estos momentos, los compradores se comportan como si los dos últimos meses del año pasado no hubieran sucedido. ¡Memoria a corto plazo!

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