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Los presupuestos de la UE están en punto muerto

Alvise Lennkh, analista de Scope Ratings

20 DE marzo DE 2020. 08:00H Alvise Lennkh

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La Unión Europea necesita un presupuesto que le permita cumplir con sus expectativas políticas. Sin embargo, los Estados miembros no han podido ponerse de acuerdo sobre el próximo presupuesto a largo plazo, que cubre los años 2021-27, ya que las prioridades de gasto cambian y la salida del Reino Unido ha dejado un vacío de financiación de entre 60.000 y 75.000 millones de euros por cubrir.

¿Por qué las conversaciones están estancadas y qué está en juego? 

Las negociaciones sobre el presupuesto a largo plazo de la UE para 2021-27 giran en torno a la propuesta del Consejo Europeo de fijar el presupuesto en el 1,074% de la renta nacional bruta (RNB) de la UE-27, es decir, 1.095 millones de euros. Esta propuesta es considerablemente inferior al presupuesto sugerido anteriormente por la Comisión Europea y el Parlamento Europeo de 1,11% y 1,3% respectivamente, así como al actual presupuesto de 2014-20 del 1,16% de la RNB. Las negociaciones también se centran en:

1) La propuesta de reducción de las asignaciones presupuestarias a la política agrícola de la UE (-14% frente al presupuesto 2014-20) y a la política de cohesión (-12%), que en conjunto representan casi el 75% de todo el presupuesto

2) Cambios en los criterios de los fondos de cohesión/estructurales, incluyendo la posibilidad de condicionar la financiación a la aplicación del estado de derecho por parte de un estado miembro

3) Propuestas de aumento de la financiación de "nuevas" esferas políticas, como la protección del medio ambiente, el I+D, la integración de los inmigrantes y la seguridad;

4). Recalibrar los reembolsos a los países contribuyentes que compensan sus contribuciones presupuestarias

5) Darle a la UE más recursos propios para financiar el presupuesto, como un impuesto sobre el plástico no reciclado

El consenso ha sido difícil de alcanzar. Esto refleja la dificultad de reconciliar las aspiraciones globales de la UE presentadas por la nueva Comisión bajo la presidencia de Ursula von der Leyen y la voluntad de los Estados miembros de financiarlas.

¿Cuáles son las principales diferencias en las posturas de negociación de los Estados miembro?

Las principales líneas divisorias se encuentran entre los contribuyentes y los receptores netos, así como entre los que históricamente han recibido sumas importantes gracias a la política agrícola de la UE y los denominados fondos de cohesión -destinados a reducir las diferencias económicas y sociales entre los países miembro- y los Estados miembro que no las reciben.

Concretamente, los miembros de Europa Central y Oriental, junto con España, Portugal, Grecia, Chipre y Malta, están en contra de la reducción de los fondos de cohesión y de la política agrícola. Las políticas de cohesión representan actualmente alrededor del 80% de las asignaciones de los fondos estructurales (ESIF) y la mitad de las inversiones públicas para muchos países de la CEE. En proporción al PIB de 2018, la asignación financiera del ESIF para 2014-20 oscila entre el 8,6% para Eslovenia (A/Estable) y el 20,8% para Croacia (BBB-/Estable). Por el contrario, Alemania, junto con otros contribuyentes netos, incluidos los Países Bajos, Austria, Suecia y Dinamarca, están a favor de un tope presupuestario del 1% de la RNB de la UE y, además, apoyan una mayor financiación para "nuevas" esferas políticas. También se han opuesto a los planes para reducir, y mucho menos eliminar, los reembolsos de los que se benefician actualmente y que en 2020 ascenderán a unos 6.400 millones de euros en total.

¿Cuáles son las implicaciones para los estados miembro?

Las conversaciones oficiales están en marcha desde mayo de 2018 y ahora, 21 meses después, se están alargando más que las negociaciones del presupuesto de 2014-20. Más retrasos podrían posponer el inicio de los programas para el próximo ciclo presupuestario, incluyendo importantes proyectos de infraestructura y educación - como ocurrió en 2014.

Los Estados miembro, la Comisión Europea y el Parlamento tienen interés en llegar a un acuerdo, aunque sean necesarias más conversaciones para lograr un compromiso en los ámbitos de desacuerdo. Con el cambio de los intereses de financiación de la UE -que refleja las ambiciosas prioridades, incluyendo la financiación del Fondo Europeo para la Paz, una Europa digital y la independencia tecnológica- es probable que se destine más financiación a "nuevas" áreas políticas y haya recortes en las tradicionales, así como algunas revisiones de las normas de financiación.

¿Cuáles son las implicaciones para la UE como prestamista supranacional?

El rating AAA de Scope para la UE refleja la alta calificación de sus socios y su sólida estructura institucional garantiza un apoyo conjunto y solidario de facto. Esto es una prioridad del servicio de la deuda, lo que, combinado con una importante flexibilidad presupuestaria, así como su gestión conservadora de la liquidez, da lugar a reservas muy elevadas. Las negociaciones presupuestarias son importantes por dos razones principales:

1) El Brexit dará lugar a una mayor dependencia de menos socios fuertes para los recursos presupuestarios

2) El llamado margen presupuestario -la diferencia entre los recursos máximos que la Unión Europea puede obtener de los Estados miembros sin necesidad de una decisión posterior de las autoridades nacionales, el llamado "límite máximo de recursos propios", y el gasto total- depende del acuerdo presupuestario final

El rating de la Unión Europea permanecerá sin cambios tras la salida del Reino Unido. En Scope también esperamos que el resultado final de las negociaciones garantice la continuación de la gestión conservadora de la liquidez y de las prácticas presupuestarias, incluidos los elevados niveles de reservas de capital.


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