domingo, 13 octubre 2019
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¿Por qué invertir en deuda emergente en 2019?

Wouter van Overfelt, Portfolio Manager de Vontobel AM

07 de febrero de 2019. 12:12h Wouter van Overfelt
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A medida que avanza el nuevo año la mayoría de los inversores de bonos probablemente estén sufriendo con las asignaciones de su cartera, sobre todo después de un 2018 difícil. La caída del mercado el año pasado hizo que la mayoría de las clases de activos cerraran el ejercicio en negativo, incluída la renta fija emergente. Sin embargo, como ahora descubrirá, todavía hay muchas razones que permiten sentirse optimistas con respecto a los bonos de estos países.

Puede relajarse al saber que la renta fija emergente (tanto soberana como corporativa), rara vez registra dos años consecutivos de caídas. Por ejemplo, solo tres de los últimos quince años se han experimentado rentabilidades negativas (2008, 2013 y 2018). Más importante aún, a un año de descenso suele seguir un ejercicio cuyas subidas suelen más que compensar las caídas anteriores. Por eso, desde un punto de vista de calendario, 2019 viene rodeado de promesas.

Las valoraciones parecen positivas

Como resultado de la pobre rentabilidad obtenida el año pasado, las valoraciones de los bonos de los mercados emergentes tanto con grado de inversión como high yield, están ahora más baratas de lo que lo han estado en los últimos años.

Los bonos corporativos baten a los gubernamentales

Cuando miramos a áreas específicas dentro del universo de bonos emergentes vemos cómo ahora los bonos corporativos parecen especialmente interesantes. En un primer vistazo, sería fácil pensar que el crédito corporativo tiene más riesgo que los bonos de gobiernos emergentes, pero no es el caso. De hecho, el universo de los bonos de las empresas emergentes parece particularmente interesante por tres razones:

1. Como clase de activo, los bonos corporativos emergentes tienen una mejor calificación crediticia que los países. Esto ocurre porque el índice de bonos soberanos incluye más países que el selectivo de bonos de empresas. Este índice de hecho, tiene una mayor exposición a países de major calidad, lo que proporciona un mejor perfil de rating.

2. Debido también a la amplia gama de emisores, las empresas emergentes implican un universo de inversión más diversificado que los gobiernos.

3. Además, para los inversores preocupados por los tipos de interés, el crédito emergente tiene una duración menor que los bonos gubernamentales de estos países, lo que los hace más resilentes a subidas de tipos.

Manteniendo el curso

Al comenzar el último año de esta década, como inversor necesita preguntarse cuánto quiere profundizar. Si se mira a 2018, sí, fue un año sombrío, pero si su perspectiva temporal de inversión se basa periodo de tiempo tan corto como un año, quizá debe evitar los bonos de países emergentes. En cualquier caso, si se aleja y mira la pasada década, el universo de renta fija emergente ha otorgado una buena rentabilidad a los inversores de largo plazo.

Tal y como están las cosas, los fundamentales de los bonos de mercados emergentes son sólidos, las asignaciones mercados emergentes podrían mantener el crecimiento y hay ineficiencias que deben aprovecharse en una clase de activo que históricamente tiene una tendencia a recuperarse de periodos de peores rendimientos. Desde estaperspectiva, esperamos no solo a 2019, sino a los años que están por venir.