nombre-propio

¿Quién sufrirá las consecuencias de la crisis en los mercados emergentes?

06 DE octubre DE 2019. 00:00H Dirigentes Digital

michiel-verstrepen-bank-degroof-peter_75158_20181002122702.jpg

Los últimos meses han sido duros para los mercados emergentes. Las pérdidas han sido sustanciales tanto en los índices de renta variable como en las divisas. Si miramos al universo de los mercados emergentes en general, parece que hay algo más que Argentina y Turquía, que se han enfrentado durante algún tiempo a serios problemas de financiación externa. Ahora, parece que el contagio se está extendiendo.

Los problemas de los mercados emergentes están empezando a afectar a los mercados desarrollados. Por supuesto, hay muchas razones para creer que todo el mundo emergente entrará en aguas turbulentas. La previsión de unas condiciones monetarias más duras a nivel global es una preocupación general. Otro asunto importante es la ralentización del crecimiento de la economía china. Además, el mundo emergente se enfrenta a un dólar más fuerte, incertidumbres en torno al proteccionismo y presión en los mercados de materias primas. ¿Cuál es realmente el riesgo de contagio al resto del mundo? A continuación, veremos algunos de los ejemplos más claros en las últimas décadas.

Empecemos por la crisis del peso mexicano en 1994, resultado de políticas monetarias y fiscales insostenibles dado el tipo fijo de cambio que México mantenía respecto al dólar estadounidense. México se vio forzado a devaluar su moneda, para sorpresa de los mercados. El pánico alcanzó a otros países emergentes, especialmente en Latinoamérica. Sólo unos años después, en 1997, Tailandia empezó a tambalearse tras un periodo de crecimiento explosivo del crédito en el sector inmobiliario, financiado principalmente a través de préstamos de instituciones financieras extrajeras. La bancarrota de las instituciones financieras tailandesas y los ataques especulativos a la divisa forzaron a Tailandia a dejar fluctuar la moneda. La crisis financiera se extendió a países con una estructura económica similar: Malasia, Indonesia y Filipinas fueron los siguientes. Otras divisas sufrieron ataques especulativos. Esta crisis empujó a la región del Este de Asia hacia la recesión y salpicó al resto del mundo, incluidos los mercados desarrollados. Japón se vio especialmente afectado, ya que su economía todavía era frágil después de un periodo de crecimiento débil.

A primera vista, la gran crisis financiera de 2008 tuvo su origen en los mercados desarrollados pero los mercados emergentes jugaron un papel importante en su gestación. Tras las crisis de los años 90, muchos mercados emergentes aprovecharon para fortalecer sus fundamentales económicos y financieros. Muchos implementaron el uso de tipos de cambio flexibles, acumularon grandes reservas y crearon redes de seguridad. Sin embargo, al incrementar sus reservas, estimularon la demanda global de activos seguros, incrementando la presión sobre los tipos estadounidenses. Esta presión intensificó la búsqueda de rendimientos, incluyendo la demanda de productos con un rendimiento más elevado que resultaron tener consecuencias desastrosas para el sistema financiero global. Cuando estalló la crisis, muchos mercados emergentes se unieron a las caídas globales. Esta experiencia demostró la integración de los mercados emergentes en la economía mundial.

Podemos extraer tres conclusiones importantes. En primer lugar, aunque las oleadas de ventas actuales son significativas, están muy lejos de las crisis anteriores. Por ello, las valoraciones de los mercados emergentes se han vuelto más atractivas, aunque debemos recordar que los mercados emergentes aún no están fuera de peligro. En segundo lugar, los mercados emergentes son fundamentales en la economía global. Su integración con el resto del mundo cada vez es mayor y su peso en la economía mundial también. Cuando los mercados emergentes estornudan, el mundo se resfría. En tercer lugar, las crisis pasadas han demostrado que, cuando una economía en particular recibe un golpe, siempre hay un riesgo de contagio a otros emergentes. No obstante, debemos recordar que no todos los mercados emergentes están en la misma situación y tener en cuenta la diversidad del universo emergente.

Michiel Verstrepen, economista de Bank Degroof Petercam

BNY Mellon: "creemos que es momento para la gestión activa"