domingo, 13 octubre 2019
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Transformación digital en el sector financiero

Duarte Líbano Monteiro, director general de Ebury para España y Portugal

24 de junio de 2019. 08:00h Duarte Líbano Monteiro

De la misma manera que la tecnología está cambiando nuestros hábitos y hace nuestra vida más fácil en el plano social o en el del ocio, la innovación tecnológica está jugando un papel cada vez más relevante en la evolución y desarrollo de los servicios financieros, haciendo del cliente final el más beneficiado en este proceso de transformación. El conocimiento de sus necesidades y aspiraciones está en el ADN de los ‘players’ financieros alternativos y disruptivos que representan hoy día las fintech.

Entre los mayores beneficios que aportan los servicios financieros apoyados en la tecnología figuran su agilidad y capacidad para adaptarse a las necesidades del consumidor final, ya se trate de empresas o de particulares. Y ha sido precisamente esta adaptación al usuario, lo que les ha convertido en alternativa real a la banca y, en gran medida, en estímulo para su transformación.

Dentro de todo este nuevo ecosistema digital que se ha desarrollado en el sector financiero, han sido los servicios transaccionales los que, probablemente, han evolucionado de forma más rápida. Las plataformas y aplicaciones de pagos online y de transferencias, muchas de ellas adaptadas a dispositivos móviles, han transformado definitivamente la manera en que los usuarios mueven sus fondos.

Las fintech promueven un modelo de comunicación con sus clientes altamente eficiente, basado en la completa accesibilidad y sin condicionamientos espaciales o temporales, y todo ello dentro de los más altos y estrictos estándares de seguridad.

Otro aspecto muy valorado por los consumidores y usuarios, especialmente también en el sector financiero, es el del ahorro de costes. De hecho, este factor se convierte en una de las principales motivaciones a la hora de contratar un producto o servicio financiero. Y en este sentido, las fintech han logrado distanciarse de la oferta de la banca tradicional. Su operativa está soportada por una infraestructura tecnológica y digital que genera una alta eficiencia de costes y que se plasma en interesantes ahorros para los usuarios.

El futuro del sector financiero pasa por conocer al cliente y adelantarse en todo lo posible a sus necesidades y a la consecución de este objetivo, está contribuyendo la tecnología de análisis de datos. Además de mejorar y automatizar los procesos, las tecnologías digitales permiten adelantarse a las necesidades del consumidor, y herramientas como el “machine learning” hacen posible desarrollar modelos predictivos para acelerar procesos y ganar una mayor agilidad de respuesta a las necesidades del mercado. Un mercado, por cierto, que hay que entender a partir de este momento no como una realidad indiferenciada, sino como el conjunto de millones de individualidades.

Las fintech están moldeando la industria financiera actual incorporando mayor competitividad y eficiencia en los procedimientos y servicios financieros. En este sentido, su evolución apunta a un futuro que vendrá marcado por la simbiosis o colaboración entre los dos mundos, el representado por la banca y el constituido por las fintech, como de hecho ya está ocurriendo.