martes, 15 octubre 2019
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Ventajas y riesgos de invertir en compañías estatales de mercados emergentes

Mario González Pérez y Álvaro Fernández Arrieta, directores de desarrollo de negocio de Capital Group

09 de octubre de 2019. 08:00h Álvaro Fernández Arrieta

En las últimas décadas, los mercados emergentes se han convertido en un elemento clave del panorama de la renta variable mundial y eso le ha permitido atraer capital de los inversores que buscan aprovechar el atractivo potencial de crecimiento de estas zonas. Sin embargo, el bajo rendimiento de las inversiones y las cuestiones de gobernanza empresarial sugieren que los ahorradores deben actuar con cautela cuando intenten invertir su dinero en las empresas estatales de la región.

Como su nombre indica, se trata de compañías en las que el gobierno o el estado tiene un control importante. En la actualidad, nos referimos a cotizadas que representan más del 14% del MSCI EM Index. Sin embargo, un análisis detallado de las rentabilidades de los últimos 10 años revela que las empresas estatales que cotizan en este selectivo han tenido un rendimiento un 3,1% inferior cada año frente a las firmas que no pertenecían a ese índice. Las sociedades respaldadas por el Estado también se situaron a la zaga del índice general en un 2,6% anual.

Entonces, ¿por qué existe una diferencia tan grande entre la rentabilidad de las empresas públicas y las que no lo son?

Descifrando el bajo rendimiento

Uno de los problemas con las empresas públicas es que sus intereses y los de los accionistas no tienen por qué estar alineados, en particular en el caso de los accionistas minoritarios. Cuando esto ocurre y se combina con el bajo activismo de los accionistas nacionales y los limitados poderes de los directores independientes y los consejos de supervisión, los minoritarios extranjeros pueden verse expuestos a riesgos adicionales.

Esta incapacidad de los accionistas de los no mayoritarios para ser escuchados puede ser particularmente perjudicial cuando se trata de decisiones estratégicas o de asignación de activos de la compañía. Algunas empresas estatales se rigen en parte por objetivos de política pública y la generación de beneficios pasa a veces a un segundo plano. Entre los ejemplos más comunes se encuentran aquellas sociedades que toman decisiones de inversión basadas en la necesidad de un gobierno de impulsar el crecimiento económico o de absorber a sus competidores más débiles con el fin de evitar choques sistémicos en la economía.

Los estándares de gobernanza más bajos también pueden atribuirse a la falta de transparencia. Es posible que la información detallada a nivel de empresa no siempre sea fácilmente accesible, y a menudo se requiere que los inversores profundicen en la búsqueda de los datos relevantes.

Para complicar las cosas, a medida que las tensiones comerciales y la inestabilidad geopolítica siguen influyendo en el panorama de la inversión mundial, aumenta el temor de que las empresas públicas puedan ser más propensas a recibir sanciones en el extranjero. Esto se debe a que los vínculos inherentes entre ellas y el Estado las convierten en objetivos fáciles en el clima actual, en el que los aranceles y las sanciones se utilizan cada vez más como armas políticas.

Percepción de la protección del estado

Sin embargo, no todas las inversiones en las empresas públicas son negativas.

Las empresas estatales en los mercados emergentes tienden a ofrecer una rentabilidad por dividendo relativamente más elevada, sobre todo desde el inicio de la década, cuando varios gobiernos, como el de Rusia, empezaron a exigir a estas compañías que pagaran un nivel mínimo de sus beneficios en forma de dividendos. Esto también es cierto en el caso de China -la segunda bolsa más grande del mundo-, tras las recientes iniciativas de reforma destinadas a aumentar el pago de dividendos por parte estas sociedades.

También son capaces de comportarse mejor en bolsa que el mercado en general, especialmente en tiempos de crisis, ya que la idea de que las empresas públicas gozan del respaldo explícito del Estado puede ayudar a reducir el perfil de riesgo que se percibe en relación con otro tipo de cotizadas. Esto se hizo patente entre enero y diciembre de 2018, cuando el mercado comenzó a caer: el índice MSCI EM bajó un 21%, pero las empresas públicas sólo cayeron un 16%.

Una mirada más profunda a las empresas públicas

De las 177 empresas públicas del índice MSCI EM, casi el 40% pertenecen al sector financiero. Otros sectores con altos niveles de participación gubernamental son la energía (23%), los servicios de comunicación (12%) y los servicios públicos (8%). La primera, en su mayor parte en forma de compañías de petróleo y gas, desempeña un papel vital en términos de cubrir los déficits presupuestarios de muchas economías de mercado emergentes. Estos dos últimos se citan a menudo como ejemplos de monopolios naturales que son adecuados para la propiedad pública.

El análisis de los datos históricos arroja algunas sorpresas. A pesar de los supuestos beneficios de los monopolios naturales, las empresas públicas de servicios públicos han tenido un rendimiento inferior al de sus homólogas privadas en casi un 22% en los últimos 10 años. La propiedad estatal parece coincidir mejor con el sector de los servicios de comunicación, en el que las empresas públicas han superado a sus homólogas del sector privado en un 40 % en la última década.

En general, las empresas públicas han experimentado un crecimiento más lento del beneficio por acción (BPA) en los últimos diez años, con un crecimiento del 7% anual frente al 14% del sector privado. La disparidad es particularmente elevada en la energía, en el que las empresas públicas registraron un crecimiento negativo de los beneficios.

Por otra parte, la propiedad estatal parece tener un menor impacto en el crecimiento de los beneficios de las entidades financieras. Y las empresas industriales e inmobiliarias de propiedad estatal incluso disfrutaron de un mejor crecimiento de las ganancias que sus homólogas privadas. Por ejemplo, las empresas inmobiliarias estatales en China, a menudo son capaces de asegurar terrenos atractivos para el desarrollo urbanístico.

Ante la evidencia de que estos mercados se han convertido en uno de los motores del crecimiento global, su importancia es cada vez mayor. Por eso para los inversores que apuestan por empresas estatales es fundamental contar con los conocimientos técnicos suficientes en cuestiones como la gobernanza empresarial y los conflictos de intereses entre el Estado y los accionistas para navegar con eficacia a través de las complejidades de la región.

A pesar de los potenciales escollos, existen oportunidades de inversión convincentes dentro de la plétora de empresas estatales de la región. De hecho, las sociedades públicas de sectores como el inmobiliario y el industrial han demostrado que pueden disfrutar de un mayor crecimiento de los beneficios que sus homólogas del sector privado.

Sin embargo, para descubrir esas oportunidades se requiere un análisis fundamental riguroso y una comprensión intrínseca de los temas y factores clave que influyen en el crecimiento en toda la región, así como en cada uno de los países. Separar a los contendientes de los pretendientes no es tarea fácil, pero para los inversores que están comprometidos con el éxito en la inversión en la inversión en mercados emergentes, vale la pena hacer el esfuerzo. Por lo tanto, es importante que los inversores comprendan que, si bien el panorama de la inversión en estos países se ha transformado exponencialmente a lo largo de los años, las empresas públicas han seguido siendo un elemento importante de esta región en crecimiento. Y hay poco que sugiera que el status quo está a punto de cambiar. Por consiguiente, quienes deseen captar el crecimiento de la región deberán ser plenamente conscientes de los posibles riesgos que entraña la inversión en las empresas públicas, como las cuestiones de gobernanza empresarial y los conflictos de intereses entre el Estado y los accionistas.

Alrededor del 5% del Capital Group New World Fund, está invertido en este tipo de empresas estatales. Entre ellas, Shanghai International Airport, Sberbank of Russia o Kweichow Moutai.