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Comercio internacional digital como palanca de recuperación

Por Duarte Líbano Monteiro, director regional de Ebury para el Sur de Europa

02 DE junio DE 2022. 09:32H Duarte Líbano Monteiro

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La digitalización, y en concreto las plataformas online de compraventa conocidas como marketplaces, han venido a minimizar muchos aspectos que hasta ahora eran decisivos en las estrategias tradicionales de internacionalización comercial. Nos referimos, por ejemplo, a la necesidad de estudiar los mercados sobre el terreno y, a veces, crear delegaciones, acudir a ferias o dotarse de equipos especializados en deslindar y allanar complicados aspectos legales, fiscales o financieros específicos de cada mercado. 

Efectivamente, los marketplaces impulsados por compañías globales como Amazon, Alibaba o eBay, que compiten con otras muchas plataformas de alcance sectorial o vertical, han propiciado un nuevo modelo de comercio digital internacional en el que los mercados clásicos han sido sustituidos por las propias plataformas digitales, donde tiene lugar la conexión directa entre la oferta y la demanda. 

Todo ello, aparentemente, aporta una mayor facilidad y asequibilidad para las empresas de cara a planificar y ejecutar su actividad exportadora, pero también conlleva un cambio importante para ellas desde el punto de vista estratégico y operativo. Así ocurre con la necesidad de entender el comportamiento comercial de los clientes de forma predictiva y diseñar una experiencia de compra que facilite las operaciones e induzcan a que el cliente repita. 

Para las empresas, este desafío les conduce a buen seguro a reconfigurar sus estructuras organizativas, dando entrada, bien de forma externa o interna, a profesionales con competencias y habilidades hasta la fecha no siempre presentes en las empresas, entre ellas la gestión de aplicaciones de Inteligencia Artificial y de analítica de datos. No hay que olvidar que el envés de esta relativa mayor facilidad que aporta la digitalización es un ecosistema altamente competitivo, en el que no hay límites territoriales desde la perspectiva del mercado, pero en el que los actores son también ilimitados y accesibles a golpe de click. 

Desde otro punto de vista, el desarrollo de las plataformas de e-commerce como canal de internacionalización tendrá consecuencias, con toda seguridad, en la propia estructura del mercado. Es decir, muchos de los tradicionales aliados comerciales de la empresa en su operativa exterior, como importadores o distribuidores, perderán peso o serán irrelevantes, mientras que lo ganarán los socios situados en el segmento logístico. 

Incluso la forma de prestar los servicios financieros resultará afectada por este nuevo paradigma digital de internacionalización. Ha de tenerse en cuenta que, si bien el riesgo de tipo de cambio de divisas no desaparece a la hora de hacer pagos o recibirlos (no en vano estamos ante uno de los más importantes que se asocian con el comercio internacional), las propias plataformas incorporarán servicios de valor que aportan sencillez y menos costes en las transacciones internacionales.  

Una de ellas es la posibilidad de recibir cobros online desde la misma plataforma y en la moneda local de cada país. Para ello, las empresas pueden ser titulares de cuentas en la divisa del país en el que operan sin necesidad de estar domiciliadas fiscalmente en el propio territorio de origen o de destino de las ventas. De esta manera se evitan múltiples conversiones y con ellas las consiguientes comisiones, aparte de contar con una baza de negociación muy importante que puede redundar en unas condiciones más beneficiosas para las partes y mejorar sus tesorerías gracias a la inmediatez de las transacciones. 

Por todas estas características que señalamos, el canal online para acceder a mercados exteriores constituirá una pieza clave para las empresas, como de hecho ya lo están apuntando algunos estudios sectoriales. A este respecto, un reciente informe de DHL señala que el e-commerce en el segmento B2B se sitúa ya por encima de los 12 billones de dólares y prevé que su crecimiento sea exponencial, hasta suponer en 2027 un volumen de negocio de 21 billones de dólares.

Significativos resultan también los datos de otro estudio, esta vez realizado por Amazon, sobre su impacto en las pymes españolas. Estas, en 2020, habrían vendido a través de esta plataforma más de 650 millones de euros en exportaciones, lo que supone un 30% más que en el año anterior. También crece el número de pymes que venden a través de esta canal, que ha pasado de 9.000 a 12.000. De todas ellas, aproximadamente el 20% (unas 2.500 empresas) superaron los 100.000 euros en ventas, y más de 150 pymes superaron el millón de euros por primera vez.

Los marketplaces son uno de los canales más potentes que existen para articular una estrategia de internacionalización. Constituyen la vía más utilizada para comprar online, aportan una gran visibilidad en los mercados de interés y ofrecen apoyo y servicios adicionales a las compañías, lo que redunda en una optimización del trabajo y de los resultados. 

En un país como España, con un gran tejido empresarial y multisectorial en el segmento B2B, muchas empresas están aún pendientes de adoptar estrategias de digitalización y exportación. Por eso, iniciativas como el Kit Digital, que participa de los fondos europeos de recuperación, y que se plantea ayudas a las pymes para acometer su transformación hacia el nuevo paradigma digital, pueden constituir el catalizador que el tejido productivo español estaba esperando para dar un salto de gigante hacia adelante. 
 

Noticia actualizada: 02-06-2022 10:02

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