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Construido para durar: hacia un futuro de durabilidad planificada

Por Juan Leal Cárdenas, director general de Lexmark Ibérica

28 DE noviembre DE 2018. 16:18H Juan Leal Cárdenas

Si alguna vez ha vivido de alquiler en Alemania, se habrá dado cuenta de que la mayoría de las lavadoras que se encuentran en los sótanos de los edificios para el uso comunitario han sido fabricadas por Miele. Esto no se debe a que los propietarios alemanes quieran ofrecer a sus inquilinos una marca glamurosa y costosa, sino a que saben que esta opción es más económica a largo plazo, como afirma el dicho popular, en numerosas ocasiones “lo barato sale caro”.

Es una muy buena forma de pensar y las generaciones futuras nos lo agradecerán por ser más sostenible, pero ¿por qué no es lo habitual entre los consumidores?

Obsolescencia programada vs Durabilidad planificada

En 1924, cuando el mercado del automóvil en EE. UU. comenzó a alcanzar el punto de saturación, General Motors se embarcó en una nueva estrategia de marketing, revelando nuevos cambios de diseño anualmente. La idea del "modelo de este año" nació y se alentó a los consumidores para que sintieran que debían sustituir su automóvil cada año. El diseñador industrial Brooks Stevens definió esta tendencia en la década de 1950 como "inculcar en el comprador el deseo de poseer algo un poco más nuevo, un poco mejor, un poco antes de lo necesario", y de esto se trata, tener que volver a invertir antes de lo que debería hacerse.

Hubo un tiempo en que los fabricantes se enorgullecían de fabricar productos que estaban diseñados para durar. Como hemos mencionado, no es porque no puedan, las habilidades y el conocimiento requeridos para construir tecnología duradera ciertamente existen, es porque la obsolescencia programada es una estrategia comercial.

Cuando se trata de diseñar productos con una vida útil limitada artificialmente, algunos sectores industriales parecen ser más agresivos que otros. Es habitual que los clientes piensen que las compañías de telefonía móvil impulsan la compra de modelos cada año haciendo que los modelos viejos no soporten las nuevas apps, y en la industria del software, parece que cada nueva versión es simplemente una nueva oportunidad para cobrar más por las licencias o para garantizar la continuidad del soporte técnico.

La otra cara de esta moneda es la durabilidad planificada. En lugar de suponer que la obsolescencia programada es necesaria para estimular el consumo, la durabilidad planificada reconoce que la tecnología diseñada intencionadamente para durar más tiempo se traduce en menos interrupciones, menos fallos y, por lo tanto, no solo reduce los costes para el consumidor y el fabricante, sino también el impacto en el medio ambiente a largo plazo. La resistencia a la obsolescencia programada se inició en 1962 de la mano de Volkswagen y una campaña publicitaria en la que se enfatizaba la durabilidad del modelo del 62 como su principal atractivo, subtitulando una página en blanco con: "No tiene sentido mostrar el Volkswagen de 1962, sigue siendo el mismo". Pero Volkswagen no es la única. Entre las empresas que destacan por la durabilidad de sus productos se encuentran los electrodomésticos Miele, los utensilios de cocina Le Creuset, que cuentan con una garantía de por vida, así como las tostadoras Dualit y las aspiradoras Henry, que son las preferidas por los dueños de cafeterías y los administradores de edificios, respectivamente.

Beneficios de la durabilidad planificada

El aumento de la tecnología desechable no está teniendo en cuenta ni al medio ambiente ni al usuario que se ha visto obligado a aceptar la obsolescencia demasiado pronto. Tomemos el ejemplo del equipamiento ofimático de las empresas, como las impresoras multifunción, los PC o los monitores. Estos productos están generalmente fabricados para durar una media de tres a cinco años. La realidad es que normalmente se les da un uso de al menos seis años, lo que significa que, sin duda, después de los cinco primeros años, los costes de mantenimiento comienzan a aumentar, lo que deja a las empresas con la única opción de pagar las múltiples visitas del servicio técnico o pagar por renovar sus equipos. Los productos deben diseñarse intencionalmente para que tengan una vida útil más larga y permitan a los usuarios sacar el máximo partido de su inversión.

La fiabilidad a largo plazo también significa una mayor sostenibilidad gracias a las funciones integradas, como los modos de ahorro de energía, la reducción de residuos, una reducción en el uso de consumibles y la puesta en marcha de programas de reciclaje para cartuchos y embalajes. Los nuevos productos deben diseñarse incorporando materias primas recicladas y materiales fuertes y resistentes como metales que sustituyan a las tradicionales piezas de plástico. Los componentes de larga duración reducen las intervenciones, mejoran la capacidad de servicio, soportan mejor los entornos exigentes y ahorran tiempo y dinero tanto a los usuarios como a sus partners y proveedores.

Los usuarios y fabricantes deben confiar entre sí para crear una relación eco-responsable. Esto es importante porque la vida útil del producto depende del uso diario de la tecnología. Potencia, conectividad o actualizaciones, todas impactan en la optimización de los equipos. Los usuarios deben estar siempre alerta y dispuestos a participar en iniciativas sostenibles. Nombrar equipos dedicados, formar a los empleados, definir indicadores específicos de desempeño de sostenibilidad o apoyar la recogida y establecimiento de cadenas logísticas para el reabastecimiento son solo algunos ejemplos de cómo los clientes y proveedores pueden trabajar juntos para mejorar la durabilidad de los equipos.

El enfoque de durabilidad planificada para el diseño de dispositivos que tengan una mayor duración incluye su conexión a infraestructuras mayores, como por ejemplo la nube. Al diseñar dispositivos, soluciones y servicios que funcionan conjuntamente, se mejora la productividad de los usuarios y los procesos y se simplifica la gestión y actualización. Esto ayuda a prolongar la inversión realizada al tiempo que se minimizan las interrupciones y se reducen los costes.

A la espera de dispositivos con mayor duración

Aunque todo el mundo sabe que la obsolescencia programada de productos y dispositivos existe, en pocas ocasiones se menciona. Sin embargo, en 2015 el gobierno francés se convirtió en el primero en reconocerlo por ley, legislando que cualquier fabricante del que se demostrara estar planeando, o causando, la obsolescencia de sus productos antes de su fecha real de caducidad sería multado o incluso condenado a una pena de cárcel. La UE también está considerando el tema, pidiendo estándares en el diseño para minimizar el desperdicio de energía, recursos y dinero, además de un etiquetado claro sobre la longevidad de los productos.

Muchos fabricantes se han apuntado a esta nueva tendencia con productos fabricados para durar más que los típicos tres o cinco años, porque entienden que la durabilidad planificada crea una cadena de valor que se extiende desde el diseño hasta el usuario. Reconocen que un proceso de renovación es costoso para las empresas, aumentando los gastos con procesos que van desde la solicitud de propuestas hasta la recepción de los nuevos equipos y su implementación, las interrupciones a los usuarios y los problemas de TI. Hacer todo esto con más frecuencia de lo estrictamente necesario es una pérdida de recursos.

Entonces, en su próxima actualización tecnológica, ya sean ordenadores, teléfonos o impresoras multifunción, asegúrese de asociarse con una compañía que dé valor a sus dispositivos al hacerlos durar más tiempo, porque para usted eso significa menos interrupciones, menos averías y le ayudará a obtener el máximo retorno de su inversión. En Lexmark estamos orgullosos de ser considerados como un fabricante que diseña para aumentar el ciclo de vida de sus productos, lo llamamos durabilidad por diseño, y significa que nuestros clientes tienen un uso productivo superior a la media gracias a nuestros dispositivos.

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