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El crecimiento del sector pyme a través de la bolsa

08 DE junio DE 2018. 10:21H Susana de Antonio

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Tras unos años en los que las pymes españolas se han visto fuertemente afectadas por la situación económica, los datos apuntan a un cambio de tendencia. Según una encuesta realizada por CEPYME (Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa), en 2018 el 55,8% de las pymes tiene expectativas de aumentar sus ventas mientras que el 41,4% cree que se mantendrán y tan sólo un 2,8% piensa que se reducirán.

En este contexto, la internacionalización y la innovación se presentan como aspectos cruciales en la estrategia de muchas empresas españolas. Sin embargo, la falta de financiación es uno de los principales escollos a los que se enfrentan las empresas a la hora de planificar su crecimiento.

En este sentido, a pesar de que el 74% de las pequeñas y medianas empresas acuden a los bancos como principal fuente de financiación, son también las que más dificultades tienen para acceder a los productos financieros bancarios ya que el 11% de ellas ve denegada su petición de financiación. Además, este tipo de financiación implica, en general, mayores restricciones para las compañías, especialmente en los momentos difíciles para la empresa o de contracción económica en general.

La internacionalización y la innovación se convierten así en objetivos que quedan muy lejanos en algunos casos. Para ello, muchas compañías optan por buscar vías alternativas de financiación que les permitan expandir sus capacidades empresariales. Entre todas las opciones, la que va ganando cada vez más adeptos, junto con la opción de dar entrada a un fondo de capital riesgo, es la de dar el salto y comenzar a cotizar en mercados de valores pensados específicamente para pymes.

Aunque a simple vista puede suponer un gran cambio, acceder al mercado de valores tiene varias ventajas para una pyme. Por un lado, la compañía accederá a un pool de inversores que pueden estar interesados en hacer crecer el negocio. De esta manera, aumenta su visibilidad a la vez que se proporciona la financiación necesaria para desarrollar el negocio a su máxima potencia, proporcionando liquidez a los accionistas. En algunos sectores concretos, como el tecnológico, esta visibilidad puede impulsar no solo a las compañías cotizadas sino a todo el sector español, ya que accedería a una esfera en la que se concentran los mayores inversores internacionales del ámbito de las tecnologías.

Precisamente, la segunda gran ventaja de la cotización en un mercado bursátil para pymes es la exposición internacional a la que se someten las compañías. Inversores de todo el mundo siguen de cerca la evolución de estos mercados para poder tomar parte en las compañías que marcarán la diferencia en un futuro. Con la internacionalización por bandera, este tipo de mercados de valores sirven de trampolín a las empresas que tienen la expansión a otros países como una de sus metas.

En último lugar, aunque no por ello menos importante, estarían las ventajas en cuanto a reputación, credibilidad y visibilidad, fundamentales a la hora de conseguir nuevos clientes, partners o proveedores, especialmente en entornos internacionales, así como el mayor atractivo de cara a atraer y retener talento, un reto importante especialmente para las pymes.

Opciones como Euronext, el mercado de valores líder paneuropeo de la Eurozona, ofrecen a las pymes la posibilidad de acceder a cientos de inversores especializados que inviertan en la compañía permitiendo que esta mantenga su independencia. De esta forma, los promotores de la pyme pueden centrarse en hacer crecer su negocio sin interferencias externas, ya que los inversores no acceden a los consejos de administración.

España se sitúa como uno de los países cuyos emprendedores miran más hacia el exterior. En concreto, según un informe elaborado por PwC, el 92% de las pymes cuenta con un alto grado de internacionalización y se estima que en los próximos años los ingresos procedentes del exterior de las pequeñas y medianas empresas podrían aumentar hasta un 50%. Este fenómeno ha llevado al país a convertirse en el cuarto lugar de preferencia para inversores y emprendedores del sector tecnológico, por detrás de Alemania, Francia y el Reino Unido.

Ante este escenario, la importancia de abrir vías de financiación alternativas es vital para conseguir que las startups españolas continúen innovando y puedan llevar a cabo su expansión internacional. En este sentido, la cotización en mercados de valores cobra más fuerza como solución de financiación y crecimiento. Sin duda alguna, las pymes que quieran jugar un papel en el ámbito internacional deberían considerar las OPV como una opción que cada vez abre más puertas.

Susana de Antonio es directora de Euronext en España

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