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El valor de una buena ejecución

Adolfo Ramírez, Asesor en Transformación Digital e Innovación, autor de “Digitalízate o desaparece” (Gestión 2000. Planeta) y profesor en distintas escuelas de negocio como el IE, The Valley, … Colabora con Ashoka en proyectos de emprendimiento social y con APD y el Club Excelencia en Gestión en la dirección de Programas. Es miembro del Consejo Digital de IE Exponential Learning.

07 DE febrero DE 2020. 11:52H Adolfo Ramírez

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La estrategia y la ejecución son dos dimensiones que deberían desarrollarse de forma inseparable, pero la realidad es que esto no ocurre en el seno de las organizaciones y son múltiples los estudios que demuestran que el 70% de los fracasos empresariales se deben a una mala ejecución de la estrategia.

“La diferencia entre una empresa normal y otra extraordinaria está en la ejecución, en hacer las cosas cuando hay que hacerlas” afirman Ram Charan y Larry Bossidy en su libro Execution.

No ejecutar la estrategia o hacerlo deficientemente implica estar por debajo del desempeño ideal de la organización y, por lo tanto, perder oportunidades de negocio y facilitar el camino a la competencia.

En esencia la ejecución tiene cinco aspectos clave:

  • Establecer la ejecución un como un elemento central de la cultura de la organización, lo cual implica involucrar al equipo, compartir el propósito y la estrategia, realizar una comunicación clara sistemática y bidireccional y promover la participación.

Las empresas con está cultura tienen una gran agilidad y dinamismo que marcan la diferencia en los mercados. Para ello los profesionales deben tener claras sus responsabilidades y estar empoderados para ejecutarlas sin barreras ni intromisiones.


  • Alinear todos los esfuerzos con la estrategia, lo que se consigue con una visión clara que evite ambigüedades, un sistema de objetivos alineado en todos los niveles con la estrategia y prioridades de negocio, y coherencia en la gestión en todos los niveles y áreas de la organización. “Conseguir buenos jugadores es fácil. Hacer que jueguen juntos es la parte difícil” Casey Stengal (entrenador Yankees NY).

Este alineamiento implica romper con los silos estructurales y avanzar hacia empresas más ágiles y colaborativas.

  • Diseñar pensando en la ejecución, o lo que es lo mismo, diseñar pensando en el usuario, “no sé quién habrá sido la mente brillante que ha pensado y diseñado este producto, la verdad es que será muy inteligente, pero con clientes, lo que se dice con clientes, no ha estado en su vida” es un comentario clásico que se les oye a menudo a los vendedores de las compañías. Diseñar los productos y servicios desde la experiencia del cliente es el único camino para asegurar el éxito en la ejecución de los procesos y, por lo tanto, de los resultados.
  • Considerar la ejecución como la actividad esencial del líder, que se concreta en ser coherente y dar ejemplo en la gestión, conocer a su equipo y apoyarle en el proceso de cambio, generar confianza en los profesionales que dirige y asegurar el entendimiento de las metas y objetivos. Medir y mejorar, volver a medir y volver a mejorar, sistematizar el seguimiento y publicar los resultados son elementos esenciales para tener éxito en la ejecución, son una muestra de confianza y transparencia.

En la ejecución se requiere ser meticuloso, realizando un seguimiento sistemático para identificar de inmediato potenciales problemas y reaccionar con la máxima agilidad.

Sin riesgo a equivocarnos, podemos decir que la ejecución está marcando la diferencia en un contexto tan complejo como el de la transformación digital en el que muchas organizaciones tienen ambiciosos planes que, o bien están durmiendo en los cajones de sus altos ejecutivos, o bien están naufragando por sus estructuras organizativas, por una falta clara de ejecución o, lo que es lo mismo, de liderazgo.

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