opinion

España puede y debe liderar la transición energética europea

Por Rafael Esteban, director general de BayWa r.e. Projects España

13 DE julio DE 2022. 12:03H Rafael Esteban

Transicion energética europea Dirigentes Digital

La guerra en Ucrania y su influencia en el mercado energético ha vuelto a poner de manifiesto la necesidad que tienen los países europeos de incrementar su independencia energética. Para lograrlo, la única opción viable y económicamente sostenible es pisar el acelerador en todo lo relacionado con la transición energética. 

Así, se vuelve a poner el foco en la necesidad de acelerar este proceso, y España tiene mucho que decir en este escenario. Nuestro país ya lleva tiempo perfilándose como uno de los mercados estratégicos dentro del sector de la energía renovable a nivel mundial. Ya a finales de 2020, el Gobierno anunció su plan para cumplir con los acuerdos de París, que establecen que para 2050 el 100% de la electricidad consumida debe ser de origen renovable.   

Para ello, España se enfrenta al reto de llevar a cabo una profunda transformación que implicará cambios radicales en la economía, la sociedad y el tejido productivo. Y ahora, cuando parece que resulta urgente acelerar este proceso, la pregunta es inevitable: ¿seremos capaces de llevar a cabo las transformaciones necesarias en tan poco tiempo? Ya sabíamos que los próximos 10 años iban a ser decisivos para la lucha contra el cambio climático, y la situación actual no ha hecho sino aumentar el sentimiento de urgencia para alcanzar la independencia energética cuanto antes. Es un reto difícil que nuestro país afronta desde una posición ventajosa, apoyándose en tres pilares: la energía solar, la eólica y el hidrógeno verde.  

Fotovoltaica, una apuesta segura en sus múltiples formas

Con una media de 300 días de sol al año, España es un país candidato a convertirse en toda una potencia en el ámbito de la energía fotovoltaica. Según datos de Red Eléctrica de España (REE), es la tecnología que más rápido crece en nuestro país y el Plan Integrado de Energía y Clima (PNIEC) del Gobierno prevé que alcance los 39 gigavatios (GW) instalados en 2030. 

El potencial que ofrece la fotovoltaica es enorme y consta de diversas variantes. Una de las más destacadas es la energía agrovoltaica, que ofrece la solución ideal para integrar el desarrollo de proyectos de energía solar con la actividad agrícola local. Entre sus ventajas, destacan la reducción de los periodos de humedad de las hojas, un consumo de agua más eficiente, más facilidad para las cosechas y la protección que proporcionan los módulos solares a los cultivos frente a fenómenos meteorológicos adversos.  

Otro ejemplo de la evolución de la energía solar lo encontramos en la fotovoltaica flotante. Esta nueva aplicación solar, que sitúa los paneles solares sobre los embalses, es muy popular en varios países asiáticos y actualmente se está empezando a extender por Europa. Aunque en España su implantación se encuentra todavía en una fase muy inicial, es probable que en los próximos meses veamos un aumento de este tipo de instalaciones. Así se deduce de la publicación, el pasado 29 de marzo, del Real Decreto Ley 06/2022. En él, entre otras medidas, se regula el régimen de este tipo de instalaciones.

Eólica, en tierra firme y mar adentro

España es, actualmente, el segundo país europeo por potencia eólica instalada y el quinto a nivel mundial. Además, según datos de la Asociación Empresarial Eólica (AEE), esta fue la primera fuente de generación eléctrica en España en 2021 y supuso más de un 23% del total de la producción en todo el país. Durante el año pasado, la eólica fue también la tecnología con mayor potencia instalada dentro del sistema energético español, con un total de 28.073 megavatios (MW).

Los datos hablan por sí solos, pero hace falta algo más. La energía eólica innova constantemente y España debe priorizar las nuevas tecnologías si quiere mantenerse como uno de los mercados de referencia en el sector. Por este motivo, nuestro país está apostando de manera clara por la energía eólica flotante, que permite instalar molinos en alta mar. No en vano, el Gobierno prevé destinar 200 millones de euros hasta 2023 para el desarrollo de prototipos y ensayos, con el objetivo de que el 40% de la potencia eólica marina instalada en la UE se genere en España.

El hidrógeno verde es el tercer pilar sobre el que se sustenta la descarbonización y que puede ser decisivo para alcanzar la autonomía energética. Aunque se trata de una tecnología que todavía tiene un margen de desarrollo importante -sobre todo en cuanto a costes de producción- España está apostando de forma decidida por ella, y el objetivo es que el 10% de la energía producida con hidrógeno verde en Europa, provenga de nuestro país.  

La descarbonización es una preocupación latente desde hace años y la década actual es decisiva para pasar de las palabras a los hechos. España tiene las condiciones idóneas para liderar este proceso, por lo que es necesario que ocupe un lugar destacado en las agendas de empresas y administraciones públicas. Estas deben encargarse de crear un marco legislativo y económico que nos permita jugar un papel relevante, como país, en la transición energética europea. Y es que no se trata de aprovechar una oportunidad histórica, sino de cumplir nuestro deber para con nuestro planeta y las generaciones futuras.
 

Noticia actualizada: 13-07-2022 12:03

Indexa: "Los inversores de fondos indexados se benefician del análisis que hace el mercado"