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Hacia la transformación del sector hostelero español

Director General Comercial de Templo Cafés, Jaime Bernal de Aizpurua

19 DE mayo DE 2020. 11:04H Jaime Bernal de Aizpurua

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El sector español de la hostelería se enfrenta a un momento duro y muy cambiante. Según un reciente informe de la organización Hostelería de España, durante 2020 se prevé una caída de la facturación de hasta 55.000 millones de euros, es decir un 40% y, en los momentos más críticos, se verán afectados hasta 680.000 puestos de trabajo.Se calcula que se perderán 207.000 empleos. Otras fuentes apuntan al cierre del 30% de los negocios. Un dato que todavía podría ser más preocupante si se tiene en cuenta que los 300.000 establecimientos que hay en España representan un 6% del PIB. Espero no equivocarme si afirmo que la hostelería española y su profesionalidad demostrada en estos últimos años, harán que estas cifras estimadas no acaben siendo las reales.

Pero, si bien es de esperar que el público vuelva a los establecimientos hosteleros en cuanto éstos reabran, el Covid-19 habrá dejado una huella profunda en sus cuentas de resultados y, por ende, en toda nuestra economía, por lo que representa tanto económica como culturalmente.

El sector turístico seguramente se habrá visto mermado. El grueso del público será nacional, a diferencia de determinadas épocas del año en que hosteleros de muchas localidades viven de perfiles foráneos. El poder adquisitivo también será menor y la necesidad de seguridad mayor, pero ya se está trabajando en activar protocolos que generen confianza. 

A todo eso tendrán que adaptarse los operadores del segmento horeca. Van a tener que ingeniárselas y luchar para mantenerse a flote y volver a la normalidad, apostando por nuevas ideas y fórmulas alternativas como lo están siendo, por ejemplo, la del takeaway y delivery. Pero, aun así, por el carácter de sus profesionales, por su arraigo en nuestras costumbres y usos, por ser un grupo de gente luchadora y tenaz, sé que el sector horeca español va a ser capaz de superar también este embate, mejor que otros países.

Todos en el mismo barco

Para que así sea, no obstante, deberemos poner todos de nuestra parte, empezando por los operadores y organizaciones que trabajamos como proveedores de los negocios de restauración. No podemos permitirnos el lujo de dejar que sean sólo los hosteleros quienes salgan de esta situación, y este es el momento en que hemos de poner todos losrecursos, infraestructuras y conocimientos de que dispongamos, para ayudar a que levanten cabeza los bares, los restaurantes, hoteles y todos aquellos sitios donde se vive alrededor de un refresco, un tentempié, una comida o una buena taza de café.

El panorama se va a tener que transformar, y debemos contribuir a que ese ciclo se complete con éxito a través de la formación, sabiendo que tener clientes formados se traduce en mayor eficiencia, mayor calidad de servicio y menor índice de incidencias. Todo lo cual redunda en una mejor experiencia de consumo. Un profesional formado es más competitivo, más capacitado y se siente más seguro y motivado. 

La formación irá en múltiples direcciones, porque se deberán abordar cuestiones de índole tan diversa como la seguridad (la rigidez de los protocolos de higiene y seguridad, y su observancia) o la gestión.

No sólo proveedores, también expertos y asesores

Preparémonos a una oleada de cambios y reorientación para ayudar a rentabilizar locales a través de nuevas líneas de negocio o incluso de replanteamientos, parciales o totales, de su política. Un escenario en el que hará falta mucha formación, sí, pero también mucha asesoría. Pongamos un bar de menús de mediodía que desea potenciar el segmento desayunos y almuerzos. O una cadena de fastfood que decide potenciar la presencia del café e infusiones en su oferta de takeaway. O un bar tradicional que funcionaría mejor con un formato cafetería-bakery

En cualquier situación los proveedores deberemos estar al servicio de esas transformaciones, poniendo de nuestra parte todo nuestro knowhow, experiencia y capacidad de trabajo, e incluso si fuera necesario relacionando a clientes para que compartan ideas e inquietudes.

Y, también, claro está, nuestro apoyo económico, financiando con producto y/o con apoyo inversor a los establecimientos y cadenas. Insuflando oxígeno para que quienes venden nuestro producto al público final puedan seguir haciéndolo en las mejores condiciones y con las máximas garantías de calidad y seguridad.

Es, pues, el momento de ser responsables de involucrarnos todos, conscientes de que remamos en un mismo barco y en la misma dirección. Por nuestra parte, la campaña #ViveLosBares ya está acercando nuestra marca a todos los operadores de restauración del país a través de un ambicioso paquete de medidas. Es nuestra manera de mostrar nuestro apoyo y cercanía al profesional horeca en estos difíciles momentos. Que sepan que, como a muchos otros operadores del sector, a nosotros también nos tienen a su lado.

“En BME Growth se puede ganar mucho más del 100% con una empresa, pero también perder todo en otra"