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Invertir en tendencias: El ciclo de sobreexpectación de Gartner

08 DE junio DE 2018. 10:10H Dirigentes Digital

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Cada año, la empresa de análisis estadounidense Gartner realiza un estudio de la adopción y la fase de desarrollo de nuevas tecnologías. Para ello, utilizan un gráfico que representa el ciclo de expectativas que genera la tecnología, que han bautizado como Gartner Hype Cycle, desarrollado para ayudar a las empresas a entender la evolución de las tecnologías más prometedoras y la fase de desarrollo en la que se encuentran. Con este recurso, las empresas pueden diferenciar entre una posible moda pasajera y aplicaciones comerciales verdaderamente útiles. De esta manera, se limita el riesgo de hacer malas inversiones en el sector tecnológico.

El Hype Cycle es una representación gráfica de diversas tecnologías, que se divide en las cinco fases siguientes:

1- Lanzamiento de la tecnología

Un determinado avance tecnológico se pone en marcha. En este momento, todavía no suele haber ningún producto utilizable y las aplicaciones comerciales aún no están claras.

2- Pico de expectativas sobredimensionadas

Una serie de casos de éxito suscita un interés creciente pero, con frecuencia, estas historias acaban mal.

3- Abismo de desilusión

El interés en la tecnología desciende y todavía no se han desarrollado suficientemente las soluciones comerciales. Muchos productores de la nueva tecnología abandonan o se ven forzados a cerrar sus puertas.

4- Rampa de consolidación

Aparecen más ejemplos de aplicaciones de éxito y la tecnología se va entendiendo mejor. Las empresas tienen más claro cómo pueden integrar la nueva solución en sus procesos.

5- Meseta de productividad

La tecnología se extiende y tiene todo tipo de aplicaciones.

Roy Amara dijo una vez que, a corto plazo, tendemos a sobrevalorar el impacto de una tecnología, mientras que a largo plazo, tendemos a infravalorarlo: es la ley de Amara.

Un ejemplo conocido de esta ley es la evolución de los supermercados en línea. En la época de la burbuja tecnológica a finales de los años noventa, la startup de internet Webvan tuvo una idea luminosa: ¡hacer las compras a través de internet para recibirlas en casa en el mismo día!

A los inversores, la idea les convenció de inmediato. La empresa salió a bolsa en 1999 para conseguir más capital y los inversores invirtieron nada menos que 800 millones de dólares en la empresa para equipar centros de distribución con robots y dar forma a los procesos logísticos. Sin embargo, la respuesta entre los clientes potenciales no fue igual y, en el año 2000, la empresa obtuvo una facturación de tan solo 200.000 $. Simplemente, los clientes todavía no estaban preparados para esta idea. En 2001, Webvan quebró.

Desde entonces, este mercado ha madurado considerablemente. El supermercado Ocado lleva ya varios años activo en Inglaterra y el gigante del comercio electrónico Amazon compró el año pasado la cadena estadounidense Whole Foods Market para poner en marcha el supermercado en línea del futuro. Además, hay otras partes activas, desde supermercados web locales (como Appie en los Países Bajos) hasta empresas de servicios logísticos como DeliveryHero y servicios de reparto de comida a domicilio como HelloFresh o MarleySpoon. En todo este tiempo, el mercado de las compras en línea se ha desarrollado mucho más de lo que se había previsto inicialmente.

Invertir en tendencias: El ciclo de sobreexpectación de Gartner

En el gráfico más reciente del ciclo de Gartner, reaparecen diversas tecnologías nuevas, como la computación cuántica, el aprendizaje de máquinas, los vehículos sin conductor, las cadenas de bloques, la realidad virtual y la realidad aumentada. Palabras de moda como «aprendizaje de máquinas» o «vehículos sin conductor» se encuentran ahora mismo en la fase del pico de expectativas sobredimensionadas, según Gartner.

Implicaciones para los inversores

¿Cómo debemos actuar como inversores antes estas nuevas tecnologías? ¿Hay oportunidades de inversión interesantes, o son modas exageradas que es mejor dejar pasar? En Robeco, por supuesto, no podíamos dejar de estudiar estas opciones.

Invertir en tendencias: El ciclo de sobreexpectación de Gartner

En primer lugar, llama la atención la considerable diferencia entre las primeras ideas sobre una nueva tecnología y las verdaderas posibilidades de aplicación empresarial. Hace algunos años, por ejemplo, se hablaba mucho del Internet de las cosas. Todos productos del futuro estarían conectados a internet. ¡La nevera del futuro incluso podría detectar cuándo se iba a acabar la leche y hacer un pedido a la tienda! En la práctica, vemos las aplicaciones de esta tecnología en muchos otros sectores. Hoy día, los motores de los aviones tienen todo tipo de sensores para que los fabricantes puedan detectar antes los problemas potenciales y corregirlos. Así, el tráfico aéreo se ha vuelto más seguro y los aviones pasan menos tiempo en tierra.

La impresión 3D también fue temporalmente un boom. En todos los hogares del futuro, habría una impresora 3D. Por ejemplo, si se te estropease la pieza 307B de la secadora, podrías imprimírtela en casa y cambiarla. En la práctica, no parece que vayamos a llegar tan lejos, aunque la nueva zapatilla FutureCraft 4D de Adidas tendrá la suela interior producida en cadena mediante impresora 3D.

En la primera fase, cuando no suele haber suficientes productos desarrollados, normalmente no es interesante invertir directamente en la tecnología, pero sí aplicar una metodología que podríamos llamar de cubos y palas. La llamamos así evocando la época de la fiebre del oro. En realidad, encontrar pepitas de oro para venderlas era un proceso muy duro, pero la venta de los cubos y las palas resultó ser un negocio muy lucrativo. Los cubos y las palas de hoy suelen ser sensores, semiconductores o proveedores de software.

En la fase posterior al pico de expectativas sobredimensionadas, es prácticamente imposible ganar dinero, pero, por el contrario, en la meseta de productividad sí se puede. A menudo, ya se ha producido la consolidación en el mercado y han surgido uno o varios ganadores estructurales. Tal vez se haya dejado pasar alguna gran oportunidad, pero los mayores riesgos en cuanto a la inversión también han quedado atrás. No obstante, con frecuencia, el mercado final subyacente sigue creciendo en torno al 10-15 % anual y los beneficios de las empresas implicadas incluso en un 20-25 %. ¡A la hora de invertir, yo personalmente tengo claro que prefiero la última fase!

Jack Neele es gestor de cartera Robeco Global Consumer Trends Equities.

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