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Tecnología y sostenibilidad empresarial

El concepto de sostenibilidad en el ámbito empresarial ha ido evolucionando en la forma en que las organizaciones la expresan y la proyectan, pasando de un enfoque casi exclusivamente medioambiental a dar cabida a esa segunda dimensión igualmente importante: la sostenibilidad humana o social. Llegados a este punto, cabe preguntarse si existe aún espacio para […]

Dirigentes Digital

27 ene 2023

El concepto de sostenibilidad en el ámbito empresarial ha ido evolucionando en la forma en que las organizaciones la expresan y la proyectan, pasando de un enfoque casi exclusivamente medioambiental a dar cabida a esa segunda dimensión igualmente importante: la sostenibilidad humana o social.

Llegados a este punto, cabe preguntarse si existe aún espacio para abordar alguna otra posible dimensión de la sostenibilidad que brinde a las organizaciones la oportunidad de fortalecer su propósito y el compromiso que mantienen con sus públicos de interés, así como su diferenciación en el mercado bajo el marco de la sostenibilidad empresarial. Y la respuesta es sí: la dimensión tecnológica. 

El uso sostenible y responsable de la tecnología en las organizaciones, tanto para su actividad operativa y de negocio, como en la relación con sus públicos de interés (empleados, clientes, proveedores, comunidad…) marcará un nuevo punto de inflexión en las estrategias de sostenibilidad y políticas ESG, fundamentalmente de las grandes organizaciones, a lo largo de los próximos años. En definitiva, el uso de la tecnología se convertirá en un nuevo pilar para la rendición de cuentas, y más aún si tenemos en cuenta el marco de iniciativas ya existentes a modo de antesala de lo que está por venir, que es el inicio de un proceso regulatorio o legislativo con relación al uso de la tecnología y los derechos digitales. 

Partiendo ya del propio Manifiesto de Viena sobre Humanismo Digital firmado en 2019, donde ya en su preámbulo declara literalmente que la innovación tecnológica exige innovación social, y la innovación social requiere un amplio compromiso social. Por el camino, el Gobierno de España adoptó en julio 2021 la Carta de Derechos Digitales, elaborada a partir del trabajo realizado por el Grupo asesor de Expertas y Expertos constituido por la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial. O más cerca aún en el tiempo está la firma por parte de la Comisión, el Parlamento y el Consejo Europeo el pasado mes de diciembre de la Declaración Europea sobre los Derechos y Principios Digitales. Un proyecto que, según expresaba la comunicación de la Comisión, persigue ofrecer a todos un punto de referencia claro sobre el tipo de transformación digital que Europa promueve y defiende y facilitar una guía para los responsables políticos y las empresas en relación con las nuevas tecnologías. 

Está fuera de toda discusión que la tecnología está cambiando las sociedades y por supuesto las economías y las propias organizaciones. La manera en que las empresas gestionan su negocio, se relaciona con sus públicos y toman decisiones estratégicas está cada vez más determinado por la tecnología. Porque no solamente hablamos de su impacto externo o su uso ético, sino de asegurar que la digitalización de los negocios no vaya en detrimento de la calidad de vida diaria y el bienestar físico y emocional de los trabajadores.  

La humanización de la tecnología supone de facto su imbricación en el propósito corporativo de las organizaciones. El papel que una empresa quera jugar en pro de la sociedad en la que se desenvuelve, su propósito, no podrá ser ajena a la utilización de la tecnología. Marcas con propósito y dimensión tecnológica irán de la mano indefectiblemente. 

Por todo ello, la anticipación basada en el autodiagnóstico y la incorporación voluntaria de un plan de mejoras por parte de las empresas será la mejor vía para evitar futuros obstáculos normativos que dificulten el normal desarrollo de la actividad de negocio y que a la vez se traduzca en una mayor ventaja competitiva en el mercado. Asimismo, la integración y el uso  sostenible de la tecnología puede convertirse en un valioso activo reputacional y de generación de confianza ante el universo de públicos de interés de la organización: clientes, empleados, inversores y accionistas, administraciones públicas, alumnos, proveedores, plataformas y organizaciones del tercer sector, organismos reguladores, medios de comunicación, etc. Así lo hemos recogido en el informe de tendencias 2023 que hemos realizado desde Evercom, agencia creativa de comunicación y marketing.

Y es que, en un futuro ya muy próximo, no se entenderá una verdadera estrategia de sostenibilidad corporativa sin un compromiso y una demostración del uso humanístico y responsable de la tecnología. 

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