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La importancia de escribir a mano en tiempos de teletrabajo

Escrito por Faik Karaoglu, Vicepresidente Ejecutivo de Wacom Branded Business

14 DE diciembre DE 2020. 12:12H Faik Karaoglu

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Trabajar desde casa o dar clase online es la nueva normalidad para muchos de nosotros. Pero el trabajo en equipo, el aprendizaje visual y el intercambio de nuevas ideas son un desafío ahora mismo, porque no podemos reunirnos físicamente ni tenemos un lápiz y un papel o una pizarra para poner en común todas las ideas. Con el lanzamiento del monitor interactivo Wacom One nos hemos dado cuenta de la importancia de la transición al aprendizaje y trabajo digitales. Las ventajas de poder garabatear rápidamente una idea con un bolígrafo son obvias, y hacen que incluso las reuniones más aburridas sean mucho más interactivas. Pero la escritura a mano también en entornos digitales tiene aún más beneficios, como han demostrado algunas investigaciones. De hecho, a pesar de que pueda parecer que el uso de un bolígrafo y un papel para tomar notas es algo anticuado y fácilmente sustituible por un teclado, lo cierto es que cada vez hay más pruebas que demuestran que el bolígrafo ha resultado ser más poderoso que el teclado.

En 2014, los investigadores Pam A. Muller y Daniel M. Oppenheimer, de Princeton y UCLA, publicaron un artículo conjunto en Psychological Science titulado: "The Pen Is Mightier Than the Keyboard: Advantages of Longhand Over Laptop Note Taking". Muller y Oppenheimer realizaron tres estudios con más de 300 participantes, llegando a la conclusión de que aquellos que tomaron notas con papel y bolígrafo obtuvieron mejores calificaciones que aquellos que habían tomado notas a ordenador en las pruebas que tuvieron que pasar sobre el tema en cuestión. Los que usaban el ordenador recogían más información porque tendían a copiar textualmente todo lo que escuchaban, de manera que no les daba tiempo a procesar cada palabra que tecleaban. Sin embargo, los que escribían en papel utilizando palabras clave, símbolos y dibujos podían anotar la información importante y eliminar lo que no era necesario. Así, lograban retener la información más fácilmente. Dos años más tarde, Audrey y Ruud van der Weel, con sede en la Universidad noruega de Trondheim, realizaron un experimento similar. Midieron la actividad cerebral de los estudiantes probando ambos métodos de escritura y encontraron una mayor estimulación entre los que usaban boli y papel. Los investigadores llegaron a la conclusión de que esto se debía a que el cerebro se vuelve más perezoso cuando escribe con el teclado, mientras que al usar un bolígrafo somos capaces de pensar en lo que estamos escribiendo simultáneamente.

La crisis sanitaria que estamos viviendo ha hecho que, por precaución, el trabajo en remoto sea la solución más segura y recomendada. Lo mismo ha sucedido en el sector educativo, pues algunas aulas han apostado fuertemente por las clases online entre profesores y alumnos. Ante esta situación, son muchas las personas que han integrado nuevas herramientas digitales para trabajar y comunicarse con sus equipos de trabajo o compañeros de clase. Y también es posible que muchos hayan abandonado la escritura manual, centrándose en tomar notas exclusivamente con el ordenador durante sus reuniones virtuales. A partir de esta profunda digitalización que estamos viviendo en todos los sectores en el último año, ¿es posible que la escritura a mano desaparezca? Creo que hay algunas razones por las que el lápiz seguirá siendo un pilar básico de comunicación humana:

En primer lugar, escribir a mano aporta una mejor organización del pensamiento y una mayor capacidad para generar ideas nuevas. Es una acción natural del ser humano, que venimos practicando desde hace siglos, y que refuerza nuestro sistema de comunicación y aprendizaje. De hecho, el lápiz siempre ha sido la herramienta esencial para enseñar y aprender visualmente, expresar ideas y pensamientos, dibujar conceptos y crear.

En segundo lugar, el uso de ordenadores para tomar notas en clase o durante una reunión es muchas veces una distracción. Mientras tomamos notas recibimos correos, podemos navegar por la web o acceder a nuestras redes sociales. Si a esto le sumamos las investigaciones que demuestran que el uso del ordenador para tomar notas genera barreras psicológicas que impiden el flujo de ideas, especialmente en los momentos de colaboración en equipo, parece bastante claro que optar por el lápiz y el papel es una forma segura de aumentar la productividad y de despertar nuestra mente creativa.

Además, la escritura a mano transmite los sentimientos de las personas que escriben el texto y las circunstancias en las que ha sido escrito. Una nota garabateada muestra prisa o urgencia; mientras que una carta en una mano refleja atención y consideración. Un texto escrito a mano es una seña de identidad, un espejo que refleja emociones, algo que nunca sucederá con un documento escrito a ordenador.

No hay nada tan intuitivo e interactivo como poder dibujar sobre una pizarra en una clase o en una sesión de brainstorming con el equipo de trabajo; tampoco hay nada tan efectivo como las notas que tomamos a mano durante las reuniones. Y la capacidad de las pizarras o tabletas digitales para convertir las notas escritas a mano en texto, ha hecho posible combinar la tecnología más avanzada con una de las formas más naturales e intuitivas de interactuar con los demás. Gracias a estas soluciones los estudiantes o trabajadores pueden tomar notas que pasarán a recogerse digitalmente después de una conferencia o reunión, y además favorecen la interacción en momentos en los que la presencialidad laboral no es recomendable. En estos casos, estamos aprovechando las ventajas de la tecnología, pero sin olvidarnos de las virtudes de lo analógico.

Vivimos en un mundo cada vez más digitalizado, rodeados de teléfonos móviles, ordenadores, tablets, gadgets inteligentes, inteligencia artificial… y ya no hay vuelta atrás. Pero sí está en nuestras manos poner la tecnología al servicio de nuestra sociedad de la manera más sencilla e intuitiva posible. A veces tratamos de buscar herramientas muy complejas para acciones tan simples e intuitivas como es la comunicación interpersonal. En este caso, el simple movimiento de la mano para escribir o dibujar ha resultado ser el ingrediente clave que nos despeja la mente y nos ayuda a organizar nuestros pensamientos para ser más eficientes.


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