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¿La pandemia ha cambiado para siempre la transformación digital?

Matt Graves, Director, Connected Enterprise Consulting, EMEA de Rockwell Automation

07 DE agosto DE 2020. 11:06H Matt Graves

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En tiempos de incertidumbre, los proyectos e inversiones a gran escala rara vez son una prioridad –y nadie sabe cuánto tiempo durará exactamente la incertidumbre generada por la COVID-19. Como resultado, muchos pueden ver los impactos de esta crisis como un obstáculo para las iniciativas de transformación digital más amplias en el ámbito de la fabricación.

Pero este no es el caso. Si bien para muchos fabricantes la COVID-19 ha puesto en espera la transformación digital, para otros está acelerando esta iniciativa en base a tres tendencias: fabricación flexible, fuerza laboral flexible y reshoring.

Es cierto que, a largo plazo, los efectos de la crisis cambiarán la forma en que se ve la transformación digital para siempre; pero en lugar de frenarse, las tendencias de transformación digital que ya estaban en marcha antes de la pandemia se acelerarán. 

Tendencia 1: Fabricación flexible para satisfacer la demanda

La pandemia ha provocado picos extremos en la demanda de algunos productos –como los Equipos Protección Individual (EPI) o nuevos dispositivos como kits de prueba–. Los fabricantes tienen que aumentar rápidamente la producción y, en algunos casos, adaptarse para crear productos en los que nunca antes han trabajado.

Pero esta tendencia no es completamente nueva. En los últimos años, hemos visto fabricantes que han tratado de adaptarse al ritmo de las demandas cambiantes de los clientes. La crisis simplemente ha hecho que este tipo de adaptabilidad sea más importante.

Por ejemplo, un fabricante de bienes de consumo ha cambiado recientemente la forma en que diseña y produce sus líneas de productos, por lo que puede actualizar los pedidos de sus clientes cada tres o seis meses. Y este no es un caso aislado: en todo el sector de la fabricación, se aprecia que los fabricantes desarrollan una conexión mucho más cercana con los clientes. Fabrican productos más personalizados, en tiradas más cortas y pedidos más pequeños.

Las tecnologías clave, como la automatización y el IoT, son cruciales aquí. Estos avances ayudarán a los fabricantes a obtener una visión más profunda de sus líneas de montaje y cadenas de suministro, y les permitirán adaptarse y cambiar el rumbo según se requiera en cada momento.

Tendencia 2: Fuerzas laborales flexibles

Uno de los impactos de la COVID-19 ha sido la necesidad de disponer de una fuerza laboral más flexible, ya que los fabricantes se enfrentan a varios desafíos:

• Mantener turnos socialmente distanciados.

• Formar rápidamente turnos de reemplazo cuando un turno completo se ve obligado a ponerse en cuarentena.

• Aportar experiencia en formación y reparaciones a distancia (para evitar el retraso de los expertos en cuarentena que llegan desde el extranjero).

Una vez más, estos desafíos ahora son más apremiantes, pero los fabricantes han estado bajo presión para que la fuerza laboral sea más flexible durante algún tiempo. La necesidad de una transferencia eficiente de conocimiento a medida que las fuerzas laborales envejecen y se jubilan siempre ha sido un problema, especialmente en industrias donde las generaciones experimentadas se marchan y dejan un vacío de experiencia.

Los fabricantes ahora deben lidiar con estos desafíos más rápidamente: mejorar las capacidades y las personas con múltiples habilidades, habilitar el trabajo remoto con mayor facilidad y hacer que la experiencia existente vaya más allá. La transformación digital también tiene aplicaciones clave aquí. La automatización ahora cubre tareas difíciles que en el pasado requerían una profunda experiencia; y la realidad aumentada (RA) puede ayudar a capacitar a las personas de forma remota. De hecho, ya estamos trabajando con clientes en soluciones de formación remota basadas en RA para incorporar rápidamente nuevos turnos.

Los escépticos pueden argumentar que tener que aprender las habilidades de la transformación digital solo acentuará el problema y agregará otro sistema que el personal debe estar capacitado para usar. Pero es importante no subestimar lo conocedores que son de la tecnología. En comparación con hace veinte años, todos somos expertos en tecnología: ahora todos están acostumbrados a trabajar con ordenadores y llevar consigo un teléfono inteligente.

Los procesos importantes, desde la planificación y la programación hasta el control de calidad y la mezcla por lotes, generalmente requieren personas altamente cualificadas con años de formación. Pero lo cierto es que hoy en día se necesita mucho menos tiempo para dominar un sistema MES, PLM o IoT, que puede automatizar muchos de estos procesos, lo que a su vez ahorra aún más tiempo en las operaciones diarias. El desafío, por lo tanto, en ningún caso es insuperable. 

Tendencia 3: Reshoring

Un área donde la COVID-19 ha marcado un cambio más claro en la dirección es en las cadenas de suministro. Los fabricantes se han enfrentado a una marcada interrupción debido al cierre de las fronteras durante la crisis, especialmente en áreas como los productos farmacéuticos.

De repente, muchas empresas se han sentido vulnerables cuando no pueden acceder directamente a grandes instalaciones deslocalizadas en el este de Asia. Junto con las interrupciones de la cadena de suministro, esto a menudo ha hecho que las preocupaciones sobre la propiedad intelectual y la seguridad de las instalaciones deslocalizadas sean más visibles. Quizás no sea una coincidencia que Roche posea tres de las mayores instalaciones de fabricación de productos farmacéuticos en Europa, todas con sede en Alemania, y que Alemania haya salido como líder mundial en pruebas de la COVID-19.

Ahora, muchos más fabricantes nos hablan de relocalizar (reshoring) sus plantas de fabricación y acercar elementos de sus cadenas de suministro a su lugar de origen. En particular, hablan sobre cómo mejorar rápidamente el personal y sus habilidades múltiples para aumentar la producción cerca de casa. Y más allá del hecho de que las herramientas de análisis y automatización aliviarán la carga de aumentar la producción y permitirán obtener una mayor supervisión de las cadenas de suministro a través de la tecnología digital y el IoT, también brindarán a los fabricantes un mayor control. Esto es cierto tanto si sus instalaciones están en su país de origen (onshore) como distribuidas por todo el mundo (offshore).

Configurando el futuro

La pandemia de la COVID-19 ha cambiado la fabricación para siempre, con enormes impactos en la transformación digital. Pero en lugar de detener el progreso digital, o incluso cambiar la dirección de los proyectos de transformación digital, su mayor impacto a largo plazo será acelerar las tendencias existentes. Y, curiosamente, también puede facilitar el camino hacia la transformación digital desde una perspectiva organizacional.

Es importante observar a quienes han pasado por un proceso de transformación digital a gran escala. En el camino, hablarán sobre el cambio tecnológico involucrado. Pero al final, su mayor preocupación será el cambio cultural. Adoptar la tecnología es una cosa, pero en realidad es solo un facilitador: el desafío mucho mayor es modificar la forma de trabajar de una organización para que pueda adaptarse a nuevos entornos, y todos puedan abrazar el proceso hacia la transformación digital. El cambio repentino al trabajo remoto generado por el inicio de la pandemia ha demostrado que, cuando todos se comprometen, este cambio cultural es realmente posible.

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