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Mirando al pasado con la vista puesta en el futuro

Juan José Cotorruelo, director de Vida y Pensiones de Caser Seguros

04 DE agosto DE 2021. 08:55H Juan José Cotorruelo

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Si echamos la vista atrás nos damos cuenta que históricamente, en materia de gestión del ahorro, no lo hemos hecho del todo bien. Un altísimo porcentaje del mismo se ha destinado a bienes inmobiliarios y a depósitos bancarios. Lo cual no es lo más eficiente. Ello es debido, en parte, a la poca educación financiera recibida. No es solo un problema en nuestro país, está patente a escala mundial. 

Ahora bien, en situaciones como la que atravesamos gestionar el ahorro de forma eficiente, es decir, siendo conscientes de los objetivos que nos fijamos, los plazos, el nivel de riesgo que queremos asumir, etc., se convierte en una prioridad. La amenaza de la Covid-19 pasará, pero recuperar la alegría económica llevará algo más de tiempo, como ocurrió tras la crisis de 2008.

En este contexto, asistimos además al protagonismo que la jubilación va cobrando cada vez con más fuerza, sobre todo, en una sociedad con un porcentaje cada vez mayor de población envejecida. 

Ante los cambios sobre la tributación de los planes de pensiones privados, así como el debate sobre la reformulación del sistema público de pensiones, los planes de empleo se posicionan como uno de los mecanismos financieros de ahorro con vistas al futuro retiro. La posibilidad de replicar un sistema como el anglosajón (participación cuasi obligatoria tanto del empleado como de la empresa) de esta modalidad, supondrá una oportunidad histórica con un enorme potencial de crecimiento que nos equipará, sin duda, con los países europeos más avanzados en esta materia. 

Consisten en un sistema de previsión social colectivo materializado a través de un contrato de seguro que formaliza la empresa a favor de sus empleados. Y, aunque pueda parecer, a priori, que este sistema colectivo es algo reservado a las grandes compañías, cualquier empresa, independientemente de su tamaño puede contratar un producto para la jubilación de sus trabajadores. 

Así, estamos viendo que la configuración de nuestra sociedad actual, este debate sobre las pensiones y una coyuntura de bajos tipos de interés, está empezando a generar en la sociedad la conciencia de lo necesario que resulta planificar una estrategia diversificada de cara a nuestro futuro.

Según datos del Banco de España, pese a las serias dificultades económicas asociadas a la pandemia, hasta el tercer trimestre de 2020 los hogares españoles acumularon una bolsa de ahorro “forzoso” equivalente al 2,5% del PIB. Esto se debe principalmente a la bajada del consumo debida a las restricciones y una actitud previsora ante futuras contingencias.

En este sentido, cuanto antes fomentemos la cultura del ahorro, incluso en las generaciones más jóvenes, mucho más fortalecido saldrá su rendimiento. Cuanto antes empiece a trabajar nuestro dinero y cuanto mayor sea nuestra libertad para elegir el destino de nuestra inversión y nuestro nivel de riesgo, mayor rentabilidad obtendremos. 

La tan necesaria educación financiera nos puede ayudar también a identificar otras fórmulas innovadoras para favorecer el ahorro. Hoy podemos encontrar nuevas soluciones vinculadas al consumo y al uso de suministros que nos permiten aumentar nuestra capacidad ahorradora. 

Eso sí, en todo este proceso, es fundamental contar siempre con el acompañamiento profesional de asesores financieros. Su conocimiento especializado aporta grandes réditos.


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