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No hay liderazgo sin pensamiento crítico

Por Rais Busom, autor del libro Aprende a pensar como un gurú y consultor de empresas

09 DE febrero DE 2022. 10:33H Rais Busom

"No somos producto de nuestras circunstancias, somos producto de nuestras decisiones”, decía Steven Covey, el famoso gurú del management.

Un gran ejemplo. A principios del siglo XX los trabajadores de la industria metalúrgica cambiaban de trabajo casi a diario y además las huelgas estaban a la orden del día. En 1914 Henry Ford decidió duplicar el salario de sus empleados. De esta manera revolucionó el mercado laboral. Ford pensaba diferente al resto de empresas porque para él los empleados eran una inversión. Los resultados fueron espectaculares. La productividad aumentó un 70% y el número de trabajadores de reemplazo nuevos, necesarios para compensar las altos ratios de rotación, descendió en picado. También indirectamente se disparó el consumo al tener los empleados más renta disponible. Quizás, por eso, Henry Ford afirmó en una entrevista a Fay Leone: "Pensar es el trabajo más difícil que existe. Quizá sea esta la razón por la que hay tan pocas personas que lo practican".  

Tomar decisiones complejas y originales sigue siendo un reducto donde las capacidades humanas aún destacan sobre las ventajas de la inteligencia artificial. Las organizaciones necesitan directivos que sean capaces de tener visión de futuro y de tomar decisiones óptimas con la información disponible. 

El pensamiento es una facultad de la mente humana que tenemos todos. Es la capacidad de razonamiento, pero el pensamiento crítico es un paso más allá, es el desarrollo de esta facultad mediante la actitud, el entrenamiento y el conocimiento de los métodos efectivos de la argumentación lógica. Todos los directivos saben pensar efectivamente pero nadie puede acertar siempre, especialmente cuando ha tenido éxito por insólito que parezca.

Tan solo el pensamiento crítico nos permite tomar decisiones óptimas. Mediante el dudar de aquellos supuestos que parecen sustentar nuestros business as usual y nuestros éxitos pasados, somos capaces de detectar problemas donde parece que no los hay para así anticiparnos a ellos y poder diseñar soluciones que nos permitirán tomar buenas decisiones en el futuro. 

El pensamiento crítico nos permite reducir la incertidumbre o, dicho de otro modo, la sorpresa, que puede ser muy dañina, ante la toma de decisiones complejas. Hasta el momento no existe una asignatura en los MBA que nos enseñe a pensar críticamente. Estamos muy centrados en la ejecución y en la planificación excepto cuando hablamos de innovación. Pero esta situación va a cambiar radicalmente. EEUU está liderando este movimiento del Chief Thought Officer, entendido más que como un cargo, como una capacidad transversal y estratégica de la dirección. Muchas veces esto cristaliza en un Think Tank corporativo. Es urgente ponernos al día para ser competitivos internacionalmente en el entorno VUCA donde hoy se mueven las empresas.

La adopción de un método holístico como el sistema de las 10 fuerzas del pensamiento crítico, que va más allá de los simples recetarios pues estos tan solo ayudan a evaluar argumentos, permite utilizar herramientas abiertas como la lógica, la semántica, el pensamiento lateral, la teoría de la decisión matemática o la ética que se adaptan perfectamente a los líderes con fuerte iniciativa como requiere la gestión en momentos turbulentos. 

No hay liderazgo sin pensamiento crítico.

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