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Salvar el planeta byte a byte para reducir la huella de carbono de los datos

Eulalia Flo, directora general de Commvault para España y Portugal

12 DE noviembre DE 2020. 17:04H Eulalia Flo

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El impacto de la humanidad en el medio ambiente, y cómo reducirlo, es cada vez más objeto de debate. Y la pandemia no ha hecho más que añadir leña al fuego. 2020 está siendo un año de disrupción y de transformación, tanto para las empresas como las personas. La tecnología y los datos han desempeñado un papel fundamental en estos meses, ya que han hecho posible el teletrabajo, el consumo y la relación con las empresas de servicio. Pero eso también ha supuesto que el uso de los datos se haya disparado. De hecho, el tráfico de Internet se ha multiplicado por 12 en 2020, según Forrester.

Lamentablemente, este crecimiento acelerado del tráfico de Internet, así como el aumento de los datos creados, va en detrimento del medio ambiente. Por lo tanto, no es de extrañar que los datos se asimilen al nuevo petróleo, no solo ya por su valor sino por su huella medioambiental.

En este sentido, los individuos pueden hacer un uso responsable de sus datos, por ejemplo, investigando qué plataforma usar teniendo en cuenta la huella medioambiental del proveedor. Pero para las empresas reducir su impacto en el entorno es un poco más complejo.

Tomar la elección correcta

En nuestro mundo cada vez más digital, los datos son esenciales para ayudar a todas las empresas a alcanzar sus objetivos, cualquiera que sea su tamaño, industria o ubicación geográfica en el mundo. Por ello, es hora de concienciar sobre las formas en que las organizaciones pueden gestionar la huella de carbono de sus datos, a medida que el escenario de los datos crece.

Una de esas maneras es reducir la gran cantidad de datos que las compañías producen. El hecho es que el 70% de los datos se copian y una gran proporción será relativamente innecesaria. Un término útil para pensar en este porcentaje de datos es "ROT", es decir: datos redundantes, obsoletos o triviales. En otras palabras, son datos que no son vitales en las operaciones diarias de un negocio. La mayoría de los datos ROT se almacenarán en un centro de datos físico secundario, que dependerá de los combustibles fósiles para su energía. La quema de combustibles fósiles libera gases de efecto invernadero dañinos para la atmósfera y, en última instancia, perjudica al medio ambiente.

Las organizaciones que quieran reducir el impacto de estos datos ROT en el planeta deben empezar por reducir su volumen. Invertir en soluciones eficaces e inteligentes de gestión de datos puede ayudar a los departamentos de TI a centrarse en cómo se manejan exactamente los datos desde el momento en que se crean, desde el perímetro de la red corporativa hasta el centro de datos. Para garantizar que la estrategia dé resultados, las empresas deben comprender el valor de sus datos: ¿es necesario conservarlos, por ejemplo, y si es así, por cuánto tiempo? ¿Dónde deben almacenarse para que puedan ser fácilmente accesibles y utilizados? Si no es necesario conservarlos, ¿qué debe suceder con ellos? La respuesta a estas preguntas ayudará a las organizaciones a comenzar a reducir los datos que necesitan y a permitir un fácil aprovechamiento de las nubes sostenibles.

La conversación sobre los datos sostenibles acaba de empezar. Y mientras que muchas empresas apenas están comenzando su viaje, el interés y la importancia de este tema no hará más que crecer en los próximos años. Estamos en un momento de cambio radical, a la hora de reevaluar los proyectos es un momento perfecto para poner el verde en la ecuación.

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