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¿Otro buen año para el high yield?

Algunas señales advierten de que 2020 puede seguir teniendo una rentabilidad positiva, aunque menor, para los bonos high yield.

03 DE febrero DE 2020. 08:00H Patricia Malagón

2019 fue un año especialmente bueno para la renta fija, contra todo pronóstico, generando rentabilidades positivas tanto en los bonos investment grade como en los high yield. "De cara a 2020 es posible que vuelva a ser un año bueno para el crédito, pero no se puede dar por hecho, por lo que hay que tener mucha cautela en la selección", comenta Gregory Venizelos, estratega senior de Axa IM.

Por categorías

Las métricas del crédito con grado de inversión (Investment grade) se han deteriorado. “El apalancamiento se mantiene muy por encima de los niveles de 2008 y es elevado en un entorno no recesivo. Sin embargo, los niveles de efectivo son saludables, lo que ha mantenido el apalancamiento neto por debajo del máximo alcanzado en 2001”, explica Martha Metcalf, Gestora de Carteras de Renta Fija de Schroders. “Si bien se han producido algunas mejoras fundamentales en varios emisores de baja calificación triple B, creemos que el crecimiento de los beneficios, que se ha moderado en los últimos trimestres, podría seguir siendo débil”, destaca.

Por todo ello, la categoría que parece destacar más es la de high yield. En el caso de la gestora AXA IM se decantan por el high yield europeo de cara al presente año. Por su parte, los gestores expertos en mercados emergentes de la gestora MainFirst Thomas Rutz, Dorothea Fhrölich y Dimitrios Ntevenzis, optan también por el high yield, pero de los mercados emergentes.

"Dada la recuperación cíclica de la economía mundial, es probable que los tipos de interés de EE.UU. se comercien con una tendencia positiva. En general, la subida de los tipos de interés en Estados Unidos va acompañada de un rendimiento superior al del alto rendimiento (high yield), ya que el segmento de alto rendimiento, se beneficia de una duración más corta en comparación con el grado de inversión (investment grade) y de una mayor compresión del diferencial", sostiene Dorothea Fröhlich.

Por su parte, Martha Metcalf, destaca que: “En el mercado de High Yield, creemos que la oferta será plana. Los factores que impulsan los niveles más altos de emisión, como el porcentaje de bonos de titulización que deben refinanciarse, se ven compensados por el enfriamiento de la actividad de fusiones y adquisiciones en medio de la incertidumbre mundial”.

Finalmente, Chris Iggo, CIO Core Investments de AXA IM, también se decanta por la categoría high yield. Debido a que “sigue siendo la mejor clase de activos para obtener retornos por rentas y debería continuar siendo así, dado que las expectativas de suspensión de pagos en este sector permanecen en niveles muy bajos”.


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