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Carlota Pi (Holaluz): “Damos luz a un sector poco transparente”

Entrevista a la cofundadora y presidenta ejecutiva de Holaluz, Carlota Pi

29 DE diciembre DE 2020. 08:39H Carmen Muñoz

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Carlota Pi (Barcelona, 1976) es una fuente de energía en sí misma. Ni la pandemia ha conseguido acabar con la batería de esta ingeniera industrial de formación y emprendedora por vocación, sino todo lo contario. El convencimiento con el que desembarcó allá por 2010 en el área de las comercializadoras de electricidad para promover la energía renovable junto a sus dos socios, Ferran Nogué y Oriol Vila, es mayor si cabe.

Discípulos del ‘maestro de dirigentes’ del IESE, José Antonio Segarra, predican como religión todas las enseñanzas adquiridas de este profesor, entre ellas “que una compañía bien gestionada, capaz de encontrar su camino hacia la rentabilidad puede, incluso debe, convertirse en una herramienta para hacer del mundo un lugar mejor”. Esta frase recaló de manera significativa en Pi, como una revelación que le llevó a conectar a las personas con la energía verde. “Pensábamos que esta función estaba reservada para las ONGs”, reconoce a DIRIGENTES. Una década después de ese descubrimiento, Holaluz contabiliza unos ingresos por encima de los 200 millones de euros, que se traducen en casi 300.000 clientes repartidos por toda la geografía española y cotiza en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB) desde hace un año. Su ambición: conseguir un mercado eléctrico totalmente verde.

¿Es fácil emprender en España? 

Nada en la vida que merezca la pena es fácil. Todo requiere de un gran esfuerzo, tanto para lograr un trabajo satisfactorio como para mantener a la familia unida. La clave reside en trabajar, luchar, trazar un plan, ponerlo en marcha y rodearse de los mejores. 

¿Qué cualidades son necesarias para el liderazgo?

Muchas, pero de entre todas ellas, el entusiasmo. Cuando cursé el MBA, un profesor llamado José Antonio Segarra decía que el optimismo es una obligación y una elección personal. “Huid de los insatisfechos que son legión. Sed optimistas y generarlo en los demás". Esto es fundamental y debe ser catalizado y diseñado para tomar acciones. Añadiría la necesidad de ser una persona honesta y auténtica y, por supuesto, trabajar mucho. 

Tradicionalmente, el sector bancario y energético se han caracterizado por un alto predominio masculino. ¿Es consciente de que su caso puede servir de inspiración a muchas mujeres? 

Considero que en la vida hacen falta referentes para que no tengamos que remontarnos 500 años atrás. Se sigue poniendo como ejemplo a Marie Curie, que falleció hace casi noventa años. En el momento actual, hay muchas mujeres en el ámbito tecnológico, el deporte o la cultura que luchan para cambiar el statu quo

Trato de hacer las cosas como las pienso y las vivo. Desde Holaluz perseguimos ser un referente en la manera de ejecutar, respetando a las personas, poniéndolas en el centro, siendo una compañía que nace y crece con el único objetivo de convertir al planeta en un lugar 100% renovable. Es decir, ganar dinero como consecuencia de explotar salvajemente nuestros valores. Esto sí que me parece relevante. Movimientos como el capitalismo consciente han adquirido una gran notoriedad en ciudades como Barcelona. Esta corriente tiene su base en emplear el capitalismo para repartir riqueza, premiando el esfuerzo y que todos los agentes del ecosistema tengan su parte. No vale que uno pierda todo para que otro gane mucho.

¿Podría explicar qué hace Holaluz? 

Somos una empresa con un propósito trascendente. Queremos que este mundo se mueva 100% gracias a energías renovables. Esto lo hacemos conectando a las personas con la energía verde, ya sea comprando electricidad directamente a productores independientes o bien a los clientes que han transformado su tejado en energía verde solar. Les alquilamos el cable y suministramos a más de 270.000 usuarios en toda España, incluidos Ceuta y Melilla. Estamos enfocados en clientes residenciales y pymes.

A pesar de tanta iluminación, este mercado tiene fama de ser uno de los más opacos. ¿Qué punto diferencial aporta? 

Damos luz a un sector poco transparente. Es algo que va en nuestro ADN. La propuesta de valor es poner al cliente en el centro, precios justos y energía verde. Decimos las cosas como son, pedimos perdón cuando nos equivocamos y construimos valor para el consumidor innovando en su nombre. 

La hoja de ruta de muchas organizaciones se ha visto alterada por la pandemia. ¿Os ha ocurrido así? 

Nuestro plan estratégico contempla alcanzar un millón de clientes y 50.000 instalaciones fotovoltaicas para finales de 2023 y no lo hemos cambiado. Nos hemos encontrado una piedra grande en el camino y ya sabíamos que iba a tener consecuencias, pero esto no nos ha impedido seguir con nuestra visión de llevar a cabo el plan de negocio sin cambios.

¿Alguna pista sobre la andadura internacional?

Tenemos licencia para operar en Portugal, Francia e Italia, pero la expansión está parada. De momento, el plan de negocio que estamos ejecutando se centra únicamente en el mercado español. 

¿No resulta paradójico que España vaya rezagada en energías renovables?

No tiene ningún sentido que, en uno de los países más soleados del hemisferio norte, con casi 3.000 horas de sol al año, la cantidad de placas solares en hogares sea inferior a la existente en la ciudad de Bruselas. Esto indica que algo no va bien. Es cierto que ‘el impuesto al sol’, derogado en 2018, hacía inviable económicamente la instalación de placas solares fotovoltaicas para autoconsumo, pero ya no está vigente.

¿Qué error no volvería a cometer si pudiera retroceder en el tiempo?

Aprendería más rápido de los fallos. Los errores son grandes maestros. 

¿Su mayor defecto?

La impaciencia, aunque debo reconocer que ahora tengo más que hace diez años. Por lo que dentro de otra década igual lo he conseguido corregir.

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