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La compañía española que hace más seguros los vuelos

Los aeropuertos son puntos a vigilar por la cantidad de personas que transitan por ellos, además de las esperas y la dificultad para mantener una distancia prudente

08 DE octubre DE 2020. 08:40H Mario Talavera

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Evitar las aglomeraciones es la manera más responsable de reducir la probabilidad de un posible contagio. Los aeropuertos son puntos a vigilar por la cantidad de personas que transitan por ellos, además de las esperas y la dificultad para mantener una distancia prudente.

El virus que se descubrió en China a finales de 2019 ha cambiado una tendencia en ascenso: los viajes. El confinamiento de la población ha sido la principal herramienta para reducir los contagios de coronavirus, si bien ha hecho mella en el turismo.

De ese modo, conforme a la encuesta de IATA, la patronal internacional del transporte aéreo, el 58% de las personas afirman que intentan no viajar, mientras que una de cada tres personas evitará viajar en el futuro cercano. Otra inquietud para el 59% de los encuestados es la aglomeración en el autobús o en el tren para trasladarse en el tren, a la que se suma el uso de aseos y baños (38%).

Vista la situación actual, la prudencia de los viajeros se ha incrementado por el temor a las aglomeraciones: el 77% de los viajeros se lavan las manos más a menudo y el 71% intentan no pasar por los lugares donde haya muchas personas. En ese sentido, los aeropuertos son uno de los puntos más críticos, como punto de entrada y de expansión de la covid-19.

Por ello, el viajero se preocupa como nunca por realizar sus viajes con toda la seguridad posible o, al menos, siendo consciente de los riesgos y evitándolos. Según datos de IATA, al 42% de los viajeros les preocupa contagiarse en las colas de los mostradores de facturación.

No obstante, hay decisiones que pueden hacer un vuelo más seguro y que, además, pueden acabar revolucionando la manera en que se viaja. Para empezar, la AESA, la autoridad europea para el transporte aéreo, recomienda facturar todo el equipaje e intentar no llevar maletas de mano, tanto para reducir el contacto con el personal como para salir y entrar antes del avión.

Menos tiempo en el aeropuerto

Al calor de esa nueva preocupación, una compañía española quiere hacer más seguro el tránsito por los aeropuertos. La startup española BoB se encarga de recoger y facturar las maletas, de modo que los contactos en el aeropuerto se minimizan, tanto por no tener que encargarse de la maleta como porque se reduce el tiempo de espera.

La propuesta de esta compañía adquiere más relevancia si cabe en estas circunstancias, que ya lleva en marcha 3 años y ahora acaba de relanzar su actividad. En concreto, BoB tiene acuerdos para realizar este servicio con las principales compañías que operan en España, como Iberia, Iberia Express, KLM, Lufthansa, Airfrance y Vueling, entre otras.

La mecánica de Bob.io es simple: se hace el check-in para conseguir la tarjeta de embarque, y después se accede a la web de BoB para indicar el horario y lugar de recogida del equipaje. Una vez los conductores acuden a por las maletas, verifican la identidad de los clientes con el mismo sistema que se utiliza en los aeropuertos, precintan las maletas y las facturan. Lo único que tiene que hacer el viajero es recoger sus maletas en el aeropuerto de destino.

Félix Campano, CEO y cofundador de Bob.io, explica a DIRIGENTES que el servicio que ofrece su compañía "es ahora más relevante que nunca". "Los pasajeros quieren evitar las largas esperas en las colas de facturación y mantener la distancia social", reflexiona Campano.

En particular, el CEO de la empresa afirma que se está produciendo "un aumento considerable en el equipaje de mano facturado, ya que muchas aerolíneas están obligando a sus pasajeros a facturar su equipaje de mano". Por ello, desde BoB creen que "el número de reservas irá aumentando" conforme se vaya recuperando el tráfico aéreo.


La recogida y facturación de equipaje tiene un coste de 20 euros por la primera maleta facturada, a lo que se suman 5 euros adicionales por cada una de las siguientes. Este precio incluye una garantía de 200 euros como máximo para maletas de 32 kilogramos, en torno a 6 euros por kilo transportado. Por otro lado, Campano explica que su startup cubre daños y pérdidas de hasta 300 euros en aquellos casos en los que el cliente presente el ticket de compra a su nombre y con una antigüedad menor a 6 meses.

En los meses anteriores se han registrado importantes descensos en el tráfico aéreo. Abril fue uno de los peores meses, cuando se gestionaron un 94,7% menos vuelos que el año anterior, lo que da una imagen de la magnitud de la crisis del sector. Sin embargo, la recuperación de los viajes puede traer consigo una etapa próspera para negocios como BoB. "Pensamos que nuestro servicio aporta ese extra de confianza y seguridad al consumidor final para que se anime a volar de nuevo", augura Campano. Desde su punto de vista, servicios como este garantizan el distanciamiento social.


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