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La patronal del comercio apuesta por 'bonos de consumo' para dinamizar la actividad

Armando Rodríguez, la cara visible del comercio de proximidad en Madrid, habla con DIRIGENTES sobre las propuestas que podrían activar la demanda en este momento, cuando el sector pierde 600 millones cada semana. Desde el pasado mes de marzo, en la Comunidad de Madrid han cerrado 1.000 establecimientos

13 DE noviembre DE 2020. 08:30H Carmen Muñoz

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El comercio de proximidad es, junto a la hostelería, otro de los sectores que también está muriendo tras el paso del SARS-CoV-2. Estos establecimientos son un fiel reflejo del pulso de la economía, cuando las calles despiertan con el alza de su persiana. A escasas semanas para el arranque de la campaña de Navidad -el último cartucho para muchos de ellos antes de cerrar para siempre- el gremio alza la voz para impulsar el desarrollo de iniciativas que estimulen el consumo como, por ejemplo, los bonos de ayuda a las familias. DIRIGENTES entrevista al vicepresidente de Madrid Foro Empresarial y presidente de la Confederación de Comercio Especializado de Madrid (Cocem), Armando Rodríguez, para conocer más a fondo esta medida con la que se pretende esquivar la quiebra de muchos pequeños negocios, al tiempo que se reactiva la economía.  

¿En qué consiste el bono de ayuda a las familias para reactivar el consumo?

Existen iniciativas de este tipo a nivel europeo y autonómico, como es el caso de País Vasco. La idea es destinar una parte de los fondos a ayudas directas para fomentar el consumo en el comercio de proximidad, bien a través de un bono a las personas o los comerciantes para que lo distribuyan entre los clientes. El fundamento radica en no paralizar la actividad económica.

En Malta, por ejemplo, el usuario puede gastar dicho bono en cualquier establecimiento de la ciudad, cuyo importe es controlado a través de un sistema informático. En cambio, en País Vasco se optó porque fueran los pequeños empresarios los encargados de repartirlos con determinadas condiciones y controles. Las restricciones puestas en marcha este mes en España han supuesto unas pérdidas semanales de 600 millones al comercio. Hay que inyectar dinero para salvar las Navidades y a este mercado que genera una cadena de actividad. Esto es más importante que darles dinero a los comerciantes para que subsistan un mes más. 

¿Cuál sería la cantidad adecuada de este bono?

La máxima posible. Un mayor consumo también redunda en un incremento de los ingresos impositivos por parte del Estado. Un ejemplo de ello es el IVA recaudado desde el mes de marzo con las mascarillas. Pero esta medida debe ser apoyada tanto por el Gobierno central como autonómico y municipal, dentro de sus posibilidades. Todo lo que sea movilizar el sistema es bueno porque va a generar impuestos que luego van a ser recaudados por la propia administración y, además, evitas la paralización económica. 

"Las restricciones puestas en marcha este mes en España han supuesto unas pérdidas semanales de 600 millones al comercio"

La Comunidad de Madrid ha perdido 1.000 establecimientos desde el inicio de la crisis sanitaria. ¿Hay alguna estimación de cuántos se llevará por delante la pandemia? 

El problema es que estamos ante una emergencia. La gente lleva muchos meses sufriendo por la imposibilidad de hacer frente a sus gastos ordinarios. Hay que tratar de ayudarles a sobrevivir hasta que se normalice la situación. La esperanza que ha trasladado el anuncio de Pfizer ha sido suficiente para subir la moral de la sociedad, la economía y la Bolsa. Por tanto, si la vacuna sale adelante, se concreta y es eficaz, la recuperación y el crecimiento serán mucho más rápidos que en la crisis financiera global de 2008.  

A su juicio, qué es más efectivo, ¿un cierre perimetral de toda la región o por zonas en función de la incidencia?

Me preocupa que en cada comunidad se decreten soluciones diferentes para un mismo problema. Como ciudadano, me remito a los resultados. Si en una autonomía el nivel de contagios desciende más que en otra, igual hay que copiarles. Sería bueno fijarse en cómo han gestionado la situación otros países a los que les ha ido mejor. 

El comercio local ya atravesaba una delicada situación antes de la llegada del coronavirus, con las franquicias como principal amenaza.

Son modelos perfectamente compatibles. Además, las franquicias tampoco es que lo tengan fácil. Hay que tener en cuenta que, si tenemos un modelo de sociedad como el actual, nuestro tipo de comercio no puede ser igual al de otras urbes europeas o mundiales con otro tipo de hábitos y horarios. Hay que tener una ciudad que responda a esas necesidades. Si cambiamos el sistema y le trasladamos al pequeño comercio que sobra, ya que es suficiente con las grandes superficies, desembocará en ciudades desiertas. Esto no es un tema estructural, es algo mucho más profundo. 

¿Qué tendencias debería adoptar el pequeño comercio tras la pandemia?

Esta situación ha puesto de relieve algunas necesidades que este sector no había afrontado en su momento, como es la digitalización. El comercio va a continuar en esa línea de modernización y uso de todos los elementos necesarios para que el cliente reciba un trato más personalizado y cercano del que tenía antes. Todo el mundo ha entendido que hay que realizar un esfuerzo por mejorar y darse cuenta de la cooperación entre empresarios. Desde Cocem estamos impulsando plataformas para que puedan potenciar su imagen, sus productos y encuentren una referencia para la resolución de muchos de sus problemas. También hay que tener presente el tema de la cultura. La cuestión no está en sustituir el modelo físico por el online. Es cierto que el e-commerce ha repuntado durante el confinamiento, pero este debe ser compatible con los modelos ya existentes previamente. A medida que más se consuma por Internet, los barrios estarán cada vez más desertizados. 

Accedió al cargo a principios de 2019 y le ha tocado lidiar con esta impredecible situación. ¿Qué objetivo le gustaría materializar antes de dejar el cargo?

Hay dos que considero prioritarios. En primer lugar, potenciar a las organizaciones empresariales de cada sector por el trabajo encomiable que están haciendo. Ellas han sido las encargadas de ayudar a los establecimientos en un momento de crisis y confusión, así como de desconocimiento normativo de todas las leyes impulsadas a lo largo de estos meses. Además, lo hacen con pocos medios y apoyo. Para reforzar la estructura asociativa empresarial es necesario que la administración reconozca la labor que realizan y los comerciantes sean conscientes de que trabajar en conjunto es mucho más positivo que ir de manera individual. Se consiguen más cosas. 

Por otro lado, me parece muy importante que la administración pública cuente con los interesados a la hora de diseñar políticas, en lugar de dictarnos las normas y darnos las ayudas que creen convenientes. Solo así se pueden llegar a tratar las necesidades que preocupan a estos empresarios y comerciantes. De esta manera será mucho más eficaz y se gestionará mejor el dinero público. Estos dos elementos son prioritarios. 

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