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Las compañías emergentes llegan a la restauración

La COVID-19 obliga a bares y restaurantes a digitalizarse en busca de alternativas que le permitan sobrevivir a un año especialmente duro para el sector

27 DE enero DE 2021. 08:32H Carmen Muñoz

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En España hay un bar por cada 175 habitantes, cifra que le lleva a encabezar la lista de países con más establecimientos gastronómicos per cápita del mundo. Detrás de este dato hay una manera de entender la vida que va implícita en el ADN cultural de los españoles. Estos lugares representan puntos de encuentro, celebraciones y buenos momentos. El de toda la vida, el que está situado en la esquina, el de después del trabajo o el reservado para las ocasiones especiales. Tal es la cantidad y variedad de bares y restaurantes en los que compartir el tiempo de ocio, que hacen de las ciudades y pueblos un lugar más acogedor. De norte a sur y de este a oeste, en cualquier punto de la geografía española hay uno, como mínimo. Y esto se nota también en la economía, con un peso del 4,7% en el Producto Interior Bruto (PIB).

Sin embargo, esto podría cambiar tras el paso de la COVID-19. Precisamente por ser concebidos casi como lugares de culto en el tiempo libre, la pandemia les ha sometido a una dura prueba de fuego. Las restricciones de aforo y limitación de horarios, unido al cierre forzoso decretado por algunas comunidades en el momento actual, ponen en juego su supervivencia. Hostelería de España contabilizaba en 2019 más de 315.000 establecimientos hosteleros en el país (incluye alojamientos), conformados en su mayoría por bares (alrededor de 180.000) y restaurantes (cerca de 81.000). De estos, la organización estima que podrían haber desaparecido más de un tercio en 2020. Por su parte, los que sí logren atravesar el bache no alcanzarán los niveles de la vieja normalidad hasta finales de 2021, como pronto. Para hacerse una idea de la situación que atraviesan, el pasado mes de noviembre la restauración facturó un 52,3% menos con respecto al mismo mes de 2019.

En estas circunstancias, la obligatoriedad de cumplir con las medidas sanitarias unido al famoso dicho de que la necesidad (o más bien la desesperación) agudiza el ingenio, han forzado a la restauración a reinventarse con propuestas impensables en el imaginario de los españoles hasta ahora. Entre ellas, adelantar el horario del servicio de cenas o instalar estufas para tener la terraza llena en pleno mes de enero.

En este cóctel de iniciativas también está presente la tecnología. Los hosteleros han encontrado en ella una gran aliada con la que mantener a flote su negocio, es más, puede que haya venido para quedarse. Es, por ejemplo, el caso de las cartas de bares y restaurantes. Desde el inicio de la transmisión del virus este objeto fue identificado como uno de los principales focos de contagio, por lo que había que buscar una opción para eliminarlas. Los lectores de códigos QR para visualizar el menú a través del teléfono móvil han resultado ser una herramienta eficaz. No solo porque son mucho más sostenibles desde el punto de vista medioambiental, sino porque también les sale a cuenta a los establecimientos. Según los datos recabados por la start-up especializada en el desarrollo de cartas digitales, QuéCarta, el uso de este formato puede llegar a incrementar el importe medio del ticket hasta un 25%. La causa radica en que el hecho de pedir directamente sin tener que esperar a ser atendido aumenta el consumo por impulso.

Otro de los requisitos vigentes en materia de prevención es la disminución  de la capacidad de las instalaciones con el objetivo de reducir el contacto entre grupos al mínimo. En esta línea, compañías como la tiquetera española Entradium han visto la oportunidad de reciclarse. Conscientes de que el segmento de los eventos será uno de los últimos en recuperarse, han optado por aprovechar la situación para cubrir las necesidades que demanda la restauración. Así, han decidido mejorar la herramienta con la que contaban para dibujar la distribución de cines, teatros o salas de conciertos y emplearla en bares y terrazas para que puedan controlar el espacio disponible. Esto permite medir en tiempo real cuántas personas hay dentro de un local, los huecos disponibles o la hora de entrada de los clientes.

Dando un paso más allá, otras empresas han apostado por crear una solución que facilite información sobre las medidas por las que ha optado cada restaurante. Entre ellas, Localsafe. Esta aplicación desarrollada de manera conjunta por Ingade Connect, Amodo Soluciones y Ferro Abogados detalla el protocolo llevado a cabo por cada establecimiento para prevenir la COVID-19. Es decir, funciona como un directorio online de locales seguros frente al virus.

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