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Las start-ups españolas aprueban el examen de la COVID-19

Los inversores destinan menos dinero (-11,3%), pero se registran más operaciones (+36%), lo que se traduce en una mayor apuesta por la diversificación

24 DE febrero DE 2021. 08:42H Carmen Muñoz

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El “2020 ha sido francamente interesante para el ecosistema start-up español que, a pesar de haber sido golpeado por una pandemia mundial que ha puesto del revés industrias enteras, ha sabido reaccionar y ha terminado con un nivel de actividad récord”. Esta es la principal conclusión que se extrae del informe anual Tendencias de Inversión, elaborado por la Fundación Innovación Bankinter y que evidencia la reconfiguración del mapa inversor.

En el año del coronavirus se produjo una marca “histórica de actividad de inversión”, con un crecimiento interanual superior al 36%, que se tradujo en 336 operaciones, la mejor cifra de toda la serie, que viene a confirmar la “excelente salud” del ecosistema emprendedor. Esta tendencia contrasta con el montante destinado a compañías emergentes a través de rondas de financiación, que ha sido “levemente inferior” al contabilizado en 2019, hasta los 1.105 millones de euros, como consecuencia de la caída registrada en las fases más maduras. 

En este sentido, en el informe resaltan el notorio crecimiento de la actividad en las fases intermedias con un avance del 48,6% en las series A (entre uno y cinco millones) y del 34,3% en las series B (entre cinco y veinte millones), mientras que, en las pre-semilla y semilla, que van de cero a un millón, el repunte ha sido del 31,6%. Con todo ello, estas no compensan el descenso del 53,8% en las fases posteriores (series C y growth). En conjunto, la publicación, que solamente recopila las rondas anunciadas en medios de comunicación, valora de manera positiva estos resultados, dado que las operaciones de series A y B serán los pilares sobre los que se construirán las compañías emergentes futuras. 

Otro de los aspectos más significativos es que si bien los extranjeros apenas participaron en el 18,2% de la financiación, suponen el 45,1% del volumen invertido en start-ups. A este respecto, los europeos tienen un peso de entre el 20% y el 46% en las operaciones superiores al millón de euros, mientras que los norteamericanos, con 62 operaciones, suelen entrar a partir de los 20 millones, segmento en el que representan el 32% de la cuota total. Al analizar por países del Viejo Continente, los fondos con base en Reino Unido son los más dinámicos (39 operaciones), seguidos de Francia (20) y Alemania (12), que empata con Países Bajos.

En línea con el comportamiento registrado en los países vecinos, los fondos de origen corporativo han ganado relevancia en el último año, tanto en términos de actividad (+59,5%) como en volumen (81,1%). No obstante, el grueso lo siguen copando los fondos de venture capital, al menos en actividad (39,2%), ya que disminuye el tamaño de las rondas en las que participan (-21,1%). Frente a esta situación, desde la organización destacan la relevancia que ha adquirido el crowdfunding, sobre todo en las fases iniciales de los proyectos. De hecho, esta vía de financiación ha crecido un 73,1% en número de operaciones.  

La aceleración del mundo digital, unida al hecho de pasar más tiempo en casa, ha despertado gran interés en sectores como la ciberseguridad (+108,8%), salud y bienestar (+84,3%), comercio electrónico (53,4%), edtech (+156,9%), así como todo lo relacionado con la industria del gaming y el entretenimiento (+14,6%). Pese a ello, movilidad y logística siguen siendo las que más dinero atraen con 264 millones de euros, a pesar de que esta cifra es un 34,1% inferior a la de 2019, seguidas de las áreas fintech e insurtech (215 millones, +8,4%). Cabe destacar que en la realización del estudio no se han tenido en cuenta las compañías de middle market ni empresas biotech. 

Tradicionalmente, la ubicación de los ecosistemas emprendedores estaba marcada por el binomio Madrid-Barcelona. Algo que también parece haber comenzado a cambiar con la llegada del coronavirus. Aunque estas dos ciudades continúan liderando la inversión, su representación en el porcentaje total ha bajado un 20%, al tiempo que crece más de un 151,5% en el resto de hubs españoles, especialmente en Valencia. De este modo, mientras que las start-ups de la Ciudad Condal captaron más de 480 millones (-28,3%) y las madrileñas 360,8 millones (-23,2%), el resto de las ciudades españolas reportaron en conjunto 263,5 millones. Desde el Observatorio atribuyen este cambio al auge de los entornos digitales, en los que el lugar de la sede ya no influye tanto a la hora de captar inversión. 

2020 también será recordado por las grandes desinversiones llevadas a cabo, como la venta del portal inmobiliario Idealista al fondo sueco EQT por 1.321 millones. La pandemia ha acelerado las compras de start-ups españolas un 161,1%, hasta un total de 47 operaciones públicas. Incluyendo la citada transacción, el volumen asciende a 2.588,19 millones, cantidad que debe cogerse con pinzas, ya que muchos cambios de dueño no han llegado a trascender. 

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