jueves, 18 abril 2019
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Los emprendedores españoles, contagiados por el espíritu internacional

Entrevista al responsable de Stripe en España, Borja Santos

10 de febrero de 2019. 00:00h Alexandra Gheorghiu
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El crecimiento internacional es uno de los grandes intereses de las empresas online españolas. No obstante, estas compañías deben hacer frente a una gran barrera, la regulación, que impacta directamente en la productividad y competitividad de las mismas. Aun así, estos impedimentos no merman el afán de grandes y pequeñas empresas por lanzarse internacionalmente.

La compañía Stripe ha elaborado recientemente un estudio llamado "Nativos Globales. Por qué las empresas online encabezan una nueva ola de globalización pese a los crecientes desafíos del comercio internacional", en el que detalla el actual panorama.

En relación al estudio, ¿cómo definiría esta ‘nueva ola de globalización de los negocios’, por parte de las startups?

La palabra que me gustaría resaltar es “oportunidad”. Aprovechar la oportunidad en dos áreas importantísimas: oportunidad de incremento en facturación y oportunidad de generación de riqueza. Esto se ha traducido en que una compañía que lanza un negocio internacional durante el primer año consigue un aumento en facturación en un periodo de cinco años de 141%. Eso es absolutamente increíble. Además, no solamente en facturación sino también en generación de riqueza y en la capacidad de crear empleo sostenible, porque estamos hablando de planes a 5 años. Con 15 puntos de impacto en el periodo de 5 años para una empresa que sale internacionalmente el primero. Lo cual creo que son las dos cosas que resaltaría de esa nueva ola de startups tecnológicas.

¿Qué retos encuentran las startups en este camino? Por el contrario, ¿cuál es el potencial de las mismas para considerar que van a liderar una ‘nueva ola de globalización’?

La tecnología es un habilitador. O por lo menos el emprendedor, el CEO, o el directivo de una gran compañía -porque tienes todo el segmento de empresas- entiende que la tecnología ha sido el principal habilitador. El 59% de los encuestados lo ha señalado frente a la propia inversión. Esto es fantástico.

El componente es que, independientemente, de que haya empresas como Amazon que solucionan el tema de la internacionalización también o Shopify, la regulación, por otro lado, no está aplicando esa consistencia que permite habilitar a estas empresas. Hay un aspecto, que se contradice con lo que nosotros promovemos y es la democratización de la tecnología frente a una centralización regulatoria. Porque cuando se crean barreras regulatorias, incrementas la regulación asociada a una forma específica de operar, lo que hacen, es que hay muchas compañías que no disponen de ese “músculo” interno-jurídico para adecuarse a esa jurisprudencia. Por lo tanto, estás centralizando verticales que por otro lado la tecnología está descentralizando. Por lo que creo que hay una contradicción.

¿A qué se debe este cambio de paradigma en el que ahora son las pequeñas empresas las que han desplazados a las grandes corporaciones en este proceso de internacionalización?

En el negocio global entra todo el mundo, no se está desplazando a nadie, de hecho se está incrementando la tarta. En este sentido, hay dos variables. Por un lado, hay compañías que están entendiendo muy bien que la experiencia de usuario es clave. Cuando un cliente quiere comprar un producto hay que facilitarle las cosas y, además, eso exige agilidad y flexibilidad. Adaptarse a tu cliente es fundamental. Y por otro lado, hay compañías que llevan haciendo las cosas de la manera tradicional. En un mundo en el que las nuevas empresas tecnológicas entienden más la experiencia del usuario y en un mundo en el que otras llevan mucho tiempo haciendo las cosas, siempre va a ser más sencillo mover a las empresas tecnológicas, frente a las otras. Esta combinación de ambas lo que permite como resultado es una descentralización de verticales. Hay verticales en los que históricamente había cuatro o cinco compañías y a día de hoy se ha descentralizado en muchos competidores. Eso es fascinante y desde nuestro punto de vista, Stripe como militador tecnológico, que esa descentralización genera riqueza, ingresos y empleo, sea básicamente todo un lujo.

En este sentido, Stripe, ¿de qué manera interviene en el proceso? ¿De qué forma ayuda a las empresas?

Stripe soluciona tres componentes. El primero está asociado con lanzar un negocio rápido para que puedas enfocar tus recursos en desarrollar el mejor producto. La segunda es claramente mejorar la experiencia del usuario, habilitar que el cliente cuando vaya a pagar aseguremos que es aspecto no sea nunca una barrera. Y esto lo uno con la tercera pata de Stripe y es que los pagos cada día son más sofisticados. La gente empieza a pagar con otro tipo de modelos, por ejemplo, la suscripción es un mundo que cada vez tiene más presencia porque las empresas más que vender un producto venden un servicio. Cuando te dedicas a esto quieres mantener una relación recurrente con tu cliente y quieres asegurarte de que el cliente note que estás detrás de él. Un plan de suscripción te permite esa habilidad de cobrarle cada mes, cada semana y darle una prestación de servicio, o bien crear un Marketplace. Toda esa tercera pata de tecnología programática que te permite lanzar esos negocios está construida en Stripe.

Entonces, tú analizas la parte de integración sencilla, la parte de experiencia del usuario súper optimizada, con una parte en la que los negocios son cada vez más sofisticados, junto a que tienes que lanzar nuevas formas de cobrar por Internet y lo agrupas todo en una misión de democratizar tecnología. Por lo que cualquier usuario que comience a trabajar con Stripe, aunque mañana mismo lances tu tienda online y empieces vendiendo dos camisetas al mes, vas a utilizar la misma tecnología que Amazon.

¿Cuál es el público objetivo de Stripe?

La ensalada es enorme. Estamos muy a gusto trabajando con empresas de nueva creación, de prestarles la atención que merecen, y también con empresas tecnológicas en una fase mucho más madura. Compañías como Spotify o Booking con las que trabajamos son puramente digitales nativas pero que ya están en una fase de crecimiento alta y luego compañías tradicionales que llevan 20 años haciendo las cosas de una misma forma.

¿Ventajas competitivas de Stripe frente a otras plataformas?

Stripe está muy enfocado al producto y en los usuarios, somos una empresa de ingenieros y desarrolladores. Fundada por personas que entienden la tecnología y en eso nos enfocamos, en que la tecnología habilite tanto a pequeñas como grandes corporaciones y que las empresas se enfoquen en la creación de sus productos. Ese es el mensaje de la empresa.

¿Qué les ha llevado a implantar su servicio en España?

Antes de lanzar Stripe en España, ya teníamos una importante comunidad. No teníamos la web traducida al castellano y ya nos contactaban. Vengo del sector de pagos y no conocía Stripe, pero sabía que había que solucionar un problema tecnológico, investigué y me encontré con Stripe y comprobé que esta empresa lo solventaba. Estamos hablando de 2014.

Había una necesidad real de solucionar un problema tecnológico en el mercado español y queríamos hacerlo. Por otro lado, está la oportunidad de mercado. España es un país apasionante donde tenemos unos hubs de desarrollo de producto, de tecnología, totalmente envidiables. Muchos emprendedores europeos vienen y lanzan negocios desde Madrid, Valencia o Barcelona. Hay una mezcla interesante de talento con capacidad de expansión. Para nosotros la oportunidad era masiva. El 86% de los españoles con los que hemos hablado tienen la intención de expansión internacional.

En relación a la anterior pregunta, ¿cuáles cree que son los defectos del comercio electrónico en España?

Hay que tener en cuenta el negocio doméstico y el negocio internacional. El negocio internacional tiene falta de consistencia. En este sentido, atacar diferentes mercados y que cada uno de ellos sea heterogéneo, lo hace muy complicado para las empresas, tanto para las grandes como para las pequeñas. Si tuviese que mencionar un componente del mercado doméstico sería la experiencia del usuario. Creo que en el mercado español hay hueco para mejorarla y optimizarla.

Una regulación que hay que tener en cuenta es lo que se conoce como SCA o Autorización Reforzada de Clientes. A los clientes hay que pasarles por una doble verificación a la hora de aceptar un pago. A nivel europeo estará en septiembre de 2019. Creo que el mercado europeo debe adaptarse a esta regulación con la mejor optimización posible, de forma dinámica y con tecnología que le permite enviar o acoplarse a esa nueva regulación impactando lo menos posible en los usuarios finales.

Si tuviese que resaltar algo clave para el mercado español es: ¿Cómo se va a adecuar a la implementación de autorización reforzada?

¿Cómo puede mejorar el comercio electrónico de España?

Enfocarnos en el cliente final es la clave.