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Pymes: a contrarreloj para no perder competitividad

Las pymes, al igual que todas las organizaciones, deben automatizar sus procesos, pero el factor temporal juega en su contra.

06 DE octubre DE 2019. 00:00H Alexandra Gheorghiu

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Para convertir a Europa en un lugar atractivo para invertir y trabajar, uno de los aspectos esenciales para asegurar el crecimiento del continente es cuidar la salud de la industria manufacturera. En la actualidad, el proceso de transformación digital provoca cambios sustanciales y trae grandes desafíos que el tejido empresarial -compuesto al 99% por Pequeñas y Medianas Empresas (Pymes)- debe sortear para adaptarse con éxito en la carrera hacia la competitividad y a convertirse en un referente a nivel internacional.

OBJETIVO: NO QUEDARSE ATRÁS

La relevancia de la transformación digital es un hecho latente y, tras muchos años escuchando este mensaje, parece que va cuajando entre las empresas. El nivel de digitalización de las empresas españolas crecerá hasta el 19% en 2020, según el informe Industria 4.0 de la consultora PwC. Teniendo en cuenta que la media global será de un 72%, se desprende que el proceso español es más lento y aún más complejo cuando hablamos de pequeñas y medianas empresas.

La automatización de las fábricas -consistente en la aplicación de máquinas o procedimientos automáticos para la realización de cualquier proceso que anteriormente se llevaría a cabo manualmente- conlleva ventajas tales como un incremento de los ingresos (en los próximos 5 años sería del 2,9% de media anual pero en España sería del 1% a consecuencia de la lentitud del proceso de digitalización) y la productividad, reducción de costes, residuos y de tasa de error o mayor eficiencia energética.

Las pymes, del mismo modo que las grandes compañías, están obligadas a actuar a contrarreloj en la automatización de sus procesos. Es una de las mejores vías para competir en un mercado global en el que despunta empresas similares chinas y estadounidenses. “Sí o sí todas las empresas van a tener que subirse al carro de la digitalización para no quedar en desventaja del resto de empresas que sí lo van a hacer”, indica David Revilla, Business Unit Director de Oasys, a DIRIGENTES.

Actualmente, el gobierno español está fomentando la transformación de la industria 4.0 y en la capital se pusieron en marcha subvenciones de 2,5 millones de euros para implantarla y mejorar su competitividad y posicionamiento en el sector y a nivel europeo también hay ayudas para las “factorías del futuro” de cara al horizonte 2020.

A pesar de esto, Bill Murphy, cofundador de OrbitalAds, señala a DIRIGENTES que “a día de hoy sí que estamos unos pasos por detrás, es un momento muy incipiente de la digitalización de la industria y no es tarde todavía” pero en lugar de lentitud prefiere hablar de haber abordado este proceso con “cautela”. No obstante, pasar de la teoría a la práctica es complejo ni está tan claro cómo dar el salto con la seguridad de estar haciéndolo bien. Carlos Bayona, CEO de Digital Enterprise, indica a DIRIGENTES que “las empresas en general, no solo las pymes, no están 100% preparadas para ello”. Existe el riesgo de abordar una mala automatización de la empresa que pueda provocar grandes pérdidas en el negocio.

Adquirir una solución sin pensar en las necesidades de cada compañía, intentar automatizar procesos que quizá no se conozcan bien, pensar que solo teniendo la tecnología es suficiente, no formar al equipo o no seleccionar al talento tecnológico adecuado son algunos errores, según enumera Murphy, al tiempo que añade “no ser excesivamente ambiciosos, por lo menos en un momento inicial”. Bayona aclara que “adoptar la industria 4.0 ha de ser por etapas, es decir, se puede ir digitalizando un área concreta que sí está preparada e ir preparando las siguientes” y añade que para ello es “fundamental tener un Plan de Transformación a Industria 4.0”.

¿CÓMO AUTOMATIZAN LAS PYMES SUS INDUSTRIAS?

¿Hardware o software? La realidad de cada pyme trazará la hoja de ruta a seguir. No todas tienen acceso a tecnologías como la robótica, por lo que muchas pymes se fundamentan en una automatización de procesos más modesta que permita eliminar pequeños eslabones de la cadena, automatizando tareas repetitivas, tediosas o incluso peligrosas para el trabajador y así destinarle a procesos que puedan aportar valor. Al respecto, Bill Murphy señala que “a nivel de robótica para industrializar quizá sea muy costosa la inversión inicial para introducir innovación” y apela al extranjero donde quizá sea más fácil comprar componentes o robots. Además, el cofundador de OrbitalAds destaca que donde ve más innovación y más trabajo es “en la aplicación de software, de la inteligencia que maneja esas herramientas y quizá sea donde más aplicamos nuestras cualidades creativas de ingenieros”.

Pese al coste del hardware, en software señala que somos muy buenos: “Realmente podemos aportar valor a otros mercados sobre todo, saliendo fuera de Europa”. Y añade que el primer paso de introducirse por el camino del software quizá sea económicamente más factible, creando procesos y algoritmos que ayuden en esta digitalización puede traer recursos y dinero que luego se puede invertir en otras iniciativas relacionadas con el hardware. Concluye que “son dos áreas que están muy ligadas en la fabricación digital”.

Al respecto de esta relación David Revilla destaca que pese a que hay mucha pyme con un grado de automatización relativamente bajo o en un punto intermedio, “el software por sí solo no va a aportar a nuestro proceso una digitalización”. Aclara que “siempre vamos a necesitar cierto hardware, ciertos elementos en las instalaciones que permitan tener información y que permitan al software actuar”, al tiempo que concluye que una cosa sin la otra no va a ser posible. Las pymes deben definir sus necesidades de negocio y apostar por las soluciones tecnológicas -bien aquellas basadas en emplear algoritmos o bien en robótica, por ejemplo- que abordan estas necesidades.

CAMINO HACIA LA SOSTENIBILIDAD

En 2015, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobó la Agenda 2030 sobre Desarrollo Sostenible compuesta por 17 objetivos. El número 12 hace referencia a la producción y el consumo responsables. Teniendo en cuenta que el 99,9% de las empresas españolas son microempresas y pymes, con las mejoras tecnológicas que van incluyendo en sus industrias, cada vez van dando más espacio a conceptos como sostenibilidad y ecología. Iniciativas de este tipo aportarán rendimiento a la producción y, como añade Revilla, “es importante que lo tengamos interiorizado si queremos tener un lugar mejor o dar un lugar adecuado a las nuevas generaciones en los próximos años”.

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