martes, 17 septiembre 2019
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Startups: así se financian mediante business angels

Conocidos como ángeles inversores porque su aportación supone para los emprendedores ‘dinero caído del cielo’, los business angels han adquirido un gran protagonismo en los últimos años dentro del ecosistema español.Una tendencia que ha ido de manera inversa con respecto a la cantidad disponible para invertir. Si bien el número de personas dedicadas a ello ha crecido de manera exponencial, no ha ocurrido lo mismo con la cantidad que cada inversor ha destinado a una startup: 37.600 euros de media en 2018, un 20% menos con respecto al año anterior

21 de agosto de 2019. 08:00h Carmen Muñoz
  • Startups: así se financian mediante business angels

Tan necesario es tener una buena idea como contar con el respaldo financiero de personas que avalen el proyecto. Ahí es precisamente donde entra en juego la figura de los Business Angels. Traducidos al castellano como ángeles inversores, este tipo de figuras han cobrado especial importancia a raíz de la crisis económica, especialmente, desde el año 2012. Una fecha que marca un antes y un después en el ámbito de la financiación colectiva.

Varios años después del asentamiento de los business angels en España, la tónica predominante dentro de este colectivo es el poco conocimiento y planificación de la actividad en la que se invierte. Según se desprende de la cuarta edición del informe ‘La inversión en startups: actividad y tendencias’, elaborado por el IESE para la Asociación Española de Business Angels Network (AEBAN), solamente un 23% de personas que comenzaron a invertir en este tipo de empresas lo hicieron antes del año 2007.

Se trata de una cifra cinco puntos porcentuales inferior a la registrada en el mismo período del año anterior y que viene a confirmar el fenómeno que los expertos denominan como ‘amateurismo’, ya que el grueso de los inversores (52%) se encuentra en la franja que va de 2012 a 2017 con un gran repunte en los últimos años. De una muestra de 400 inversores en activo, el 6% de ellos asegura haberse iniciado en este tipo de actividades durante el último ejercicio.

“La falta de planificación financiera lleva al inversor a una tormenta perfecta: invierte mucho al principio, a los cuatro años no ha tenido ninguna salida con liquidez y, finalmente, deja de invertir”, señala el fundador de Toprural, François Derbaix. En este sentido, seis de cada diez encuestados afirma no haber realizado ninguna desinversión en 2018. Un abultado porcentaje que puede incluir quiebras o cierre de sociedades que aún no se habían formalizado en el momento de la elaboración de dicho informe.

Por su parte, del resto de encuestados que sí ejecutaron desinversiones, más de una tercera parte reconoce haber asumido pérdidas, mientras que aquellos que han obtenido un retorno positivo de la inversión el resultado se ha situado en múltiplos que van de 3 a 11. Los expertos cifran el período medio de desinversión en torno a nueve y diez años. Tiempo suficiente para desalentar a los inversores y provocar la venta de su participación a grandes empresas, como ocurre en el 50% de los casos.

En este sentido, el perfil más habitual de inversores son aquellos de entre 45-54 años, grupo que ha conseguido doblar su presencia (46%), en detrimento del colectivo más joven (25-44 años) que pierde peso con respecto ala edición anterior. De hecho, las personas con un rango de edad por encima de los 45 años representan el 68% del total y proceden, en su mayoría, de puestos de alta dirección. Un perfil que si bien no goza de la suficiente aprobación entre los emprendedores, aportan al nuevo proyecto algunos aspectos como visión internacional o un conocimiento más profundo de las áreas en lasque trabajan. Por su parte, destacan también los fundadores o ceos de una startup (18%), consultores (17%) y, aunque en menor medida, los perfiles profesionales como abogados u médicos, consejeros y directivos.

En cuanto a la tipología del sector, Software (56%), banca y finanzas (31%), además de ocio (22%) se sitúan como los mercados más atractivos para los business angels. En esta línea destaca también el interés que han despertado las actividades relacionadas con el mercado sanitario como, por ejemplo, biotecnología y farmacia (16%). En el momento actual, el número de personas que ha invertido en salud en su conjunto asciende al 29%. De cara a los próximos años, se espera que la tendencia vaya encaminada a la realidad virtual y aumentada, la inteligencia artificial y la impresión 3D.

En este escenario, dos son las principales prácticas que aún predominante los inversores españoles: una escasa diversificación de los proyectos y una capacidad de inversión muy limitada, en las que la mitad de los entrevistados destina menos de 50.000 euros, siendo la cantidad media de 37.600 euros. Un factor que podría estar directamente relacionado con el reducido tamaño de sus carteras y la prudencia de los inversores. En el lado opuesto, el informe señala el segmento con más de 500.000 euros anuales disponibles para invertir, colectivo que ha aumentado su participación en el último año hasta el 8,4%.

Se estima que destinan menos del 10% de su patrimonio total a este tipo de inversiones. A todo ello, hay que añadir el talón de Aquiles de las organizaciones en España: el predominio de inversiones nacionales (39%) frente a los internacionales (28%). En cualquier caso, casi la mitad de los encuestados que manifiestan llevar a cabo actividades de este tipo fuera de España destina más de 200.000 euros anuales.