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Biometría: antes y después de la pandemia

Con la aparición del coronavirus, las capacidades de la tecnología biométrica han virado hacia otros objetivos como reducir el contacto físico con personas y superficies, además de tener un plus en seguridad y mejora de la experiencia de usuario

01 DE julio DE 2020. 08:30H Alexandra Gheorghiu

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El interés por la tecnología biométrica, aquella que analiza los rasgos físicos medibles a través de algoritmos para verificar la identidad de una persona, es creciente por los beneficios que trae consigo. Una mayor seguridad o una mejora en la experiencia de usuario son algunas de sus ventajas. Hay muchos ejemplos de uso ya integrados en la sociedad, tales como el desbloqueo de smartphone por reconocimiento facial o la huella dactilar para el registro de jornada de los empleados. No obstante, con la irrupción del coronavirus, las capacidades de esta tecnología han virado hacia otro objetivo: reducir el contacto físico con las superficies. 

En este contexto, la demanda de soluciones biométricas ha aumentado. Si bien la dactilar ha sufrido una parada en aquellas empresas en las que se utilizaba para fichar o para acceder a un gimnasio, la facial o la vocal han experimentado un mayor crecimiento en esta pandemia. 

Firmar documentos con la voz 

La biometría posibilita la firma de documentos y contratos con la voz desde el teléfono móvil. Anteriormente brindaba una ventaja porque se podía realizar este proceso mucho más rápido, reducir la burocracia y ahorrar desplazamientos, pero ahora es esto último lo que cobra más sentido que nunca para evitar nuevos contagios. En definitiva, esta tecnología permite hacer operaciones a distancia y autenticar la identidad sin contacto. "La firma de contratos por voz, a nivel legal, es tan segura como usar la tableta biométrica del banco, solo que, en lugar de la firma manuscrita, nos encontramos ante la firma vocal biométrica", comenta en una entrevista a DIRIGENTES el director de desarrollo de negocio de Biometric Vox, Carlos Gavilán. De hecho, añade que si una persona tiene que ir a un juicio con esa prueba, se denomina "firma avanzada". Concretamente, desde esta compañía española se puede realizar este proceso de firma digital avanzada mediante una aplicación móvil llamada FirVox Mobile. 

Carlos Gavilán, director de desarrollo de negocio de Biometric Vox

En tiempos de pandemia, además de firmar un alquiler o dejar constancia de que una reparación en una vivienda está bien hecha, el acceso bancario, la detección de fraudes o la reducción de usurpación de identidad son otros de los usos y beneficios que tiene. Gavilán pone de ejemplo Banco Sabadell que ya está rubricando documentos en una llamada y aclara que no se trata de una grabación, sino que es una firma. Por otro lado, si algo ha hecho el coronavirus, es acelerar procesos, uno de ellos es la transformación digital. En este caso, un ejemplo representativo es el de los despachos de abogados. "El mundo se va a hacer más digital y el bufete que no se sume se va a perder la mitad del mundo. Más que un asunto de necesidad, sería un tema comercial", remarca Gavilán. Y con la introducción de tecnologías como esta se da un paso adelante hacia la digitalización.

Se impone el touchless en el mundo pos-COVID-19

La logística es otro de los sectores en los que se emplean estas soluciones. Anteriormente se utilizaba un sistema de entrega mediante firma en un dispositivo, pero durante la pandemia los repartidores dejaban el paquete en el ascensor o en el portal para reducir el contacto, algo que puede generar fraude. Así lo indica el sales manager de la compañía especializada en biometría Biocryptology, Javier González, que, además, cuenta a este medio que la pandemia ha provocado la necesidad de hacer identificaciones "contactless o touchless". En la entrega de paquetería, comenta que su solución emplea el propio dispositivo de la persona que recibe el pedido. Es decir, el trabajador muestra un código QR y la persona valida con la biometría dactilar de su móvil y autentica su identidad. "Con el coronavirus, las aplicaciones que pueden haber necesitado mayor uso vienen del impacto del aislamiento. Por ejemplo, en temas de reconocimiento a distancia para formación, e-learning, que ahora las entidades necesitan herramientas para identificarlos remotamente". 

Javier González, sales manager de Biocryptology

En el mundo pos-pandemia, "la biometría puede aportar mucho, vamos a convivir cada día con más elementos y fórmulas de identificación biométrica porque esta tecnología ha impactado claramente en una cuestión como la distancia social y el contacto físico con objetos", según comenta González. Recalca que aquellas biometrías que permitan identificar y hacer cosas sin necesidad de tocar van a facilitar las transacciones de todo tipo: acceder a un aeropuerto sin tener que intercambiar la tarjeta de embarque con una persona, abrir una puerta porque se identifica a través de un dispositivo o un reconocimiento facial o recoger un paquete sin necesidad de firmar en un papel. 

No obstante, González también alerta de los riesgos de uso de la biometría a nivel de robo de datos, que es "un elemento a tener en cuenta". De hecho, la multinacional estadounidense de tecnología y consultoría, IBM, ha anunciado recientemente que abandona continuar desarrollando tecnologías de reconocimiento facial, alegando que está preocupada por la privacidad de las personas o que se fomente la discriminación racial, según aseguró el CEO de la compañía, Arvind Krishna, en una carta enviada al Congreso de EE.UU.

En este sentido, el sales manager de Biocryptology, insiste en la necesidad de no almacenar esos datos que capta la biometría. "Aún se está definiendo hacia dónde van estas tecnologías, porque hay aspectos beneficiosos como la identificación y la fiabilidad que aportan, pero hay que tener en cuenta riesgos como la vulnerabilidad de la información", comenta. De hecho, recalca que desde su compañía hacen uso de la biometría que tienen las personas en su dispositivo pero no está almacenada en una base de datos externa para evitar esta problemática que se está suscitando con el uso de los datos biométricos de las personas sin su consentimiento. 

Lo que está claro es que esta tecnología está en auge y "conviviremos con ellas igual que lo hicimos en su momento con una tarjeta de crédito, con los móviles y después con una tecnología que nos va a permitir identificarnos de manera sencilla, ágil y segura", concluye González. 

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