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Caminar hacia la nueva normalidad de la mano de la tecnología

En este escenario de reactivación de la actividad entran nuevos actores tales como las soluciones basadas en biometría para controlar el acceso a establecimientos u oficinas. No obstante, los expertos legales insisten en que hay que valorar en cada caso su idoneidad y necesidad sin olvidar el resto de medidas de seguridad e higiene

15 DE junio DE 2020. 08:30H Alexandra Gheorghiu

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En las diferentes fases de la desescalada hacia la nueva normalidad las empresas se están poniendo a punto para garantizar la seguridad dentro de establecimientos y oficinas. Además de las medidas de prevención y limpieza implementadas, los empresarios se están apoyando en la tecnología para conseguir este objetivo. Concretamente, las soluciones basadas en la biometría

En la pre-pandemia se empleaban los rasgos biométricos para dar flexibilidad, mayor usabilidad o protección a determinados procesos. Por ejemplo, antes se podía firmar un contrato mediante la voz o el reconocimiento facial para desbloquear el smartphone por seguridad y comodidad. Ahora, en este contexto de pandemia, el reto es enfocar esta tecnología en reducir al mínimo el contacto físico con las diferentes superficies para no incrementar los contagios. 

Como respuesta a este desafío se han introducido muchos cambios en la forma de trabajar, comprar o disfrutar del ocio. Desde el punto de vista laboral, con el reinicio paulatino de la actividad y la reincorporación de los trabajadores a sus puestos, las organizaciones deben contar con las medidas de control de acceso y salida de personas. Desde el Ministerio de Sanidad, en el plan de transición hacia la nueva normalidad se establece que se debe proceder a la reicorporación segura y coordinada al trabajo y, en este contexto, las empresas han pasado a la acción. Desinfectar las superficies de contacto, instalar dispensadores de gel hidroalcohólico, mantener la distancia de seguridad entre los trabajadores y clientes, utilizar equipamiento para proteger equipos (guantes o mascarillas) son algunas de las medidas introducidas para el acceso escalonado de los empleados. En este escenario entran nuevos actores tales como las soluciones basadas en biometría para controlar el acceso a establecimientos u oficinas

Entre estas herramientas sin contacto se encuentran el reconocimiento facial o de palma, la detección de mascarilla debido a que su uso es obligatorio o la medición de temperatura. Así lo explicó en el webinar organizado por la Cámara de Madrid, el director de Canal y Proyectos de PSD Security, Alfonso Alarcón, quien puntualizó a este medio que ya se están utilizando en diversos sectores. "En función de cada empresa y de cada situación se suele optar por terminales de reconocimiento facial y de palma y casi sin parar ya permite fichar y acceder a las instalaciones o al establecimiento". En lo que respecta a los lugares con mayor afluencia de personas, como los centros comerciales, se están implantando cámaras térmicas y hay una persona monitorizando el flujo de gente y visualizan si tienen o no fiebre. 


Tratamiento de los datos de salud de los trabajadores

Se ha extendido la práctica de tomar la temperatura en el proceso de desescalada y puede afectar tanto a empleados, como a terceros o clientes. No obstante, el consejero en Cuatrecasas, Alejandro Negro, indica que la empresa que haga uso de este tipo de tecnologías debe respetar el principio de confidencialidad, minimización y limitación. "Hay riesgo de discriminación (positiva) y fuga de información si se guardan estos datos", además de una falsa sensación de seguridad porque tener temperatura corporal elevada no implica ser positivo en COVID-19. E insiste en que no se puede crear una base de datos con esa información.

La medición de la temperatura constituye un reconocimiento médico, previsto en el artículo 22 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, por lo tanto, "es una medición que afecta a la intimidad de las personas, un derecho fundamental protegido por la Constitución", aseguró Lara Vivas, especialista en derecho laboral de Cuatrecasas, en un evento online organizado por Esade y Cuatrecasas. Esto supone que no se pueden hacer mediciones libremente. Hay que cuestionarse si hay un motivo de proporcionalidad: "Solo podemos meternos en la vida de otros si hay una necesidad justificada, si la medida que se está adoptando es idónea para la finalidad que estamos buscando y si es estrictamente proporcional al fin para el que la estamos utilizando", comenta Vivas.  

Es necesario tomar medidas preventivas y, en el caso de tomar la temperatura, no hay una ley que obligue a hacerlo. Debe valorarse en el marco de las otras medidas que está implementando la compañía. De hecho, será el Servicio de Prevención quien deberá establecer las pautas específicas para cada puesto o proceso en base a la evaluación de riesgos, porque es un criterio médico. En este sentido, se encargarán de analizar la idoneidad y necesidad de esta decisión y se tiene que consultar previamente con la representación legal de los trabajadores. Lara Vivas explica que "ninguna de las medidas de seguridad tiene que ser sustituida por el control de temperatura". También hay que estudiar el escenario donde se va a instalar este control y si la compañía dispone de suficientes recursos humanos para llevarlo a cabo.

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