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Cómo transformar un negocio B2B en B2C

Las cadenas de limpieza traspasan el umbral de los negocios y apuntan a los consumidores. La tecnología y la preocupación por el medio ambiente, entre sus valores diferenciales

05 DE noviembre DE 2021. 08:30H Mario Talavera

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Cuando aparecieron los primeros teléfonos móviles solo unos pocos podían permitirse comprarlos. El desarrollo del mercado ha puesto un smartphone en cada bolsillo, pero lo mismo sucede con otros productos, que se extienden a causa de que la tecnología los acaba haciendo accesibles.

La limpieza profesional no puede considerarse un producto como son los teléfonos móviles, pero es un servicio que se aprovecha de esos avances en la tecnología. Cada vez es más frecuente que proliferen cadenas de lavanderías que cuentan con la última tecnología, lo que les permite proporcionar servicios con un coste razonable, gracias a la posibilidad de gestionar un volumen de demanda elevado.

DIRIGENTES ha hablado con Juan Ruiz, el presidente y fundador de Wosh. Esta empresa pretende acercar un servicio a los consumidores de a pie, cuando hace no tanto que se reservaba a los profesionales.

De hecho, el 80% de los clientes son usuarios domésticos, frente al 20% que suponen los negocios. "Wosh es la lavandería diseñada para personas ocupadas en disfrutar de la vida", ilustra Ruiz. "La vida no puede ser trabajar toda la semana y poner lavadoras el sábado en nuestro poco tiempo libre que tenemos", insiste el fundador.

No obstante, entre sus clientes también hay apartamentos, pequeños hoteles, peluquerías o restaurantes. La propuesta de Wosh contempla el cuidado de los tejidos: "Utilizamos exclusivamente maquinaria y detergentes de altísima gama para mimar la ropa". "No vamos a competir por precio, queremos competir por calidad", detalla Ruiz.

¿Por qué la tecnología es esencial para proporcionar este servicio? En primer lugar, Wosh opera a través de una app que conecta al cliente con su lavandería o tintorería local. Se trata de un modelo de negocio que ya existe, pero que guarda una diferencia: "En Wosh somos dueños de todo el proceso, desde la recogida de la ropa hasta la limpieza", dice Ruiz.

En segundo lugar, se vertebra a través de franquicias, si bien dichas franquicias cuentan con maquinaria especializada en el cuidado y desinfección de prendas delicadas. Estos dos elementos ponen tierra de por medio con otro tipo de propuestas que existen en el mercado y, por supuesto, marcan la diferencia con respecto a los medios de los que puede disponer un consumidor.

No obstante, Wosh tiene como ventaja que tiene en cuenta el buen hacer que puede tener cualquier persona cuando lava su propia ropa: su sistema está basado en una acción mecánica ligera, agua a baja temperatura y, además, añade productos químicos biodegradables y totalmente ecológicos. Esa forma de trabajar la ropa se diferencia de otros sistemas de limpieza en seco que usan otro tipo de lavanderías.

"Todo ello proporciona una calidad muy superior, nunca vista hasta la fecha, con un acabado mucho más suave y brillante", resume el fundador de Wosh. Asimismo, la limpieza en húmedo "es el único sistema del mercado que garantiza la desinfección" de las prendas delicadas, afirma Ruiz.

La aportación de Wosh lleva consigo una carga logística que resolver. "Es una parte fundamental", explica Ruiz. "Ofrecemos franjas de dos horas y utilizamos triciclos eléctricos (...) y para voluménes más grandes utilizamos furgonetas a gas", dice el fundador de la compañía. Mientras, los pedidos quedan registrados a través de la app en el calendario interno de la tienda.

Ecología en el ADN

La preocupación por el ámbito medioambiental es una de las señas de identidad de este negocio. "Lo primero que nos marcamos como objetivo fue convertir uno de los negocios que más contamina a nivel mundial como es el lavado de la ropa, en un negocio totalmente ecológico", confirma Ruiz. "Nuestra tecnología de lavado de última generación no sólo ofrece una calidad excepcional a un precio competitivo, es además 100% ecológica", presume este dirigente.

Al contrario que el sistema que utiliza Wosh, el lavado en seco utiliza un producto químico llamado percloroetileno que es contaminante y cancerígeno. En muchos países de Europa ha sido prohibido y cuenta con "severísimas restricciones", además de hacer que la ropa pueda quedarse rígida, áspera y acabe teniendo un "olor desagradable", indica Ruiz.

En cuanto al uso de agua, las Woshtores -las tiendas de lavado de la compañía- pueden proporcionar un ahorro de entre el 50% y el 75% con respecto a hacer la colada en casa. A eso se suma el reparto a domicilio con bicicletas eléctricas y furgonetas de gas natural. Con respecto al plástico, Wosh trabaja con petates de lona personalizados para sus clientes, así como cajas de cartón reutilizables.

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