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"Digitalizar el sistema sanitario exige alto grado de precisión"

Entrevista a la directora gerente de la empresa especializada en codificación hospitalaria Asho, Ruth Cuscó

16 DE junio DE 2020. 11:14H Alexandra Gheorghiu

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La codificación hospitalaria es la técnica que permite convertir los procedimientos y el lenguaje clínico en un sistema alfanumérico en base a una clasificación internacional, llamada CIE 10. Se trata de una tarea fundamental para el correcto funcionamiento de los hospitales públicos y privados y así optimizar los recursos. La pandemia ha reflejado el aporte de la sanidad en la sociedad y la necesidad de modernizar este sistema. De hecho, la Asociación Española para la digitalización, DigitalES, indica que es una de las tareas que habrá que acometer en la era post-COVID-19. 

Para conocer el grado de digitalización del sector de la salud, el aporte la codificación hospitalaria en la lucha contra el virus o cómo se pueden gestionar los datos que se están generando en los centros sanitarios con la irrupción del coronavirus para extraer conclusiones que ayuden a avanzar en la batalla, DIRIGENTES habla con la directora gerente de Asho, Ruth Cuscó. Esta empresa especializada en la codificación sanitaria cuenta con el 47% del mercado en España y codifica alrededor de 600.000 altas anuales. Además, para mejorar la precisión y la celeridad de este proceso están introduciendo inteligencia artificial a sus programas.

¿En qué estado se encontraban los sistemas tecnológicos del sector de la salud cuando irrumpió el coronavirus? ¿Cuál era su nivel de digitalización?

El sector salud en nuestro país lleva años apostando por la digitalización de procesos, sí que es cierto que algunas de estas ramas de la tecnología en sanidad como, por ejemplo, la telemedicina tenían, antes de la crisis del COVID-19 una baja aceptación social, en comparación con otros países. Pero, según los últimos datos, este sistema de atención ha aumentado en hasta un 157% como afirman datos de mediQuo. En cuanto al servicio asistencial de la red hospitalaria del país, cada vez son más los procesos digitalizados, pero debemos tener en cuenta que digitalizar el sistema sanitario es una tarea laboriosa, compleja y que exige un alto grado de precisión, por tanto, requiere de más tiempo que otros sectores. 

¿Qué es la codificación hospitalaria? ¿Cuál es su papel dentro del funcionamiento del sistema sanitario?

La codificación es la técnica por la cual todos los procedimientos y diagnósticos se convierten en códigos alfanuméricos basándose en una clasificación internacional (CIE-10). Esta traducción del lenguaje natural al código es un proceso fundamental para el funcionamiento de un hospital, ya sea público o privado. La codificación de los datos hospitalarios permite conocer de forma general, el funcionamiento de los hospitales para optimizar la gestión de recursos. La necesidad de codificar y poder procesar toda la información que genera un hospital es vital para mejorar la calidad asistencial y reforzar el sistema sanitario.

¿Cómo puede ayudar la codificación hospitalaria en la lucha contra el coronavirus?

La codificación clínica es la herramienta que arrojará certezas a gran escala que permitirán a los epidemiólogos conocer el comportamiento del COVID-19. En concreto, uno de los softwares que desarrollamos en Asho, ya permite a los gestores de centros médicos saber qué enfermedades están siendo tratadas en el centro casi al instante. Esto facilitará la gestión de recursos en los centros hospitalarios y la detección precoz de epidemias.

En Asho conocemos el valor de los datos, el conocimiento preciso marca la diferencia y este software está diseñado concretamente para la codificación de urgencias, consultas externas, hospitales de día y listas de esperas. El área de codificación de urgencias de AshoCoode tiene un procesamiento de datos semiautomático, que permite que en el momento en que el médico de urgencias escribe en el informe “sospecha de COVID-19,” el software le proporciona el código CIE 10 de la enfermedad. De esta manera, se puede saber prácticamente al momento qué se está tratando en las urgencias de ese hospital. De este modo, se puede reconstruir a posteriori qué tratamientos han funcionado mejor en los pacientes según sus características.

Ante la avalancha de datos que se están generando en los centros sanitarios a raíz del COVID-19, ¿cómo se pueden gestionar para extraer conclusiones de ellos?

En una situación de “normalidad”, los datos que se codifican son una información muy relevante para la toma de decisiones de todos los centros sanitarios. Pero en una situación tan excepcional como la que estamos viviendo, esta información se convierte en una información clave que permite una gestión más rápida, eficiente y precisa en base a la realidad de cada centro sanitario. Toda esta información arroja luz en la toma de decisiones como en aspectos como la gestión del material sanitario, batas, guantes, mascarillas, etc. 

¿Cuál será el valor añadido que aportará la inteligencia artificial en los procesos de codificación? 

La inteligencia artificial es una apuesta por la optimización de los procesos que garantiza la máxima precisión en el menor tiempo posible.

El soporte de la Inteligencia Artificial facilitará al profesional de la codificación, por ejemplo, poder ser más rápido en la codificación más sencilla y ser más exhaustivo dónde sea más compleja. 

¿Cuál será el panorama del sector sanitario después del COVID-19?

El sector sanitario está enfrentando una situación muy compleja, da la sensación de que lo primero en lo que pensamos como usuarios sobre la pandemia es en el colapso de hospitales, y parece que una vez se “aligeran” las urgencias, ya ha pasado todo. 

Sin embargo, el reto que enfrenta ahora el sector sanitario en general, es que además de ver a sus profesionales debilitados por la lucha incansable de los últimos meses, deben hacer frente a: complejas situaciones de pacientes con otras enfermedades cuya sintomatología ha empeorado por evitar ir al médico durante el confinamiento; la reorganización de listas de espera para intervenciones de cualquier tipo (que hasta ahora no se han podido realizar); el miedo al posible rebrote, no sólo durante la desescalada, sino al llegar el otoño. A todo esto, se suma el desconocimiento del propio virus y las secuelas que puede presentar. Por tanto, esta lucha aún no ha terminado, al menos para el sistema sanitario. Eso sí, cuando termine, será importante hacer un aprendizaje colectivo que nos permita aprender y mejorar nuestra capacidad de reacción. 

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