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El potencial de la biotecnología como palanca transformadora de la economía

Este sector representa un motor esencial para el crecimiento sostenible y los retos del futuro

05 DE marzo DE 2021. 08:34H Isabel Garrido

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Frente a la crisis sanitaria y económica generada por la pandemia, aparece un sector con un planteamiento optimista: la biotecnología. La COVID-19 ha puesto bajo el foco del mundo la relevancia de buscar soluciones, colmar carencias y reforzar el sistema de salud, dentro de un planteamiento innovador. En este sentido, los retos a los que se ha tenido que hacer frente desde que comenzó la emergencia sanitaria, también han evidenciado cómo esta ciencia debe ser promovida como un motor imprescindible para el crecimiento sostenible.

Su capacidad innovadora ha permitido dar respuesta en los últimos meses con desarrollos vacunales, diagnósticos o tratamientos, pero también está aportando soluciones ante el cambio climático, la transformación industrial, la alimentación sostenible y nuevas fuentes de energía limpia. Ante esto, la biotecnología ha demostrado ser un campo rentable y estratégico, capaz de actuar como una palanca transformadora para la sociedad, con la generación de nuevas oportunidades de negocio. Actualmente, las empresas de este ámbito han contribuido a la creación de más de 100.000 empleos y se sitúan en la primera posición de inversión en I+D. 

Esta es una de las principales temáticas que se abordarán durante la décima edición de Biospain 2021, un evento de referencia del sector biotecnológico en España, que se celebrará en formato híbrido, del 29 de septiembre al 1 de octubre en Pamplona. Durante tres días, se analizarán los futuros retos sanitarios, la situación del coronavirus, la inmunoterapia o la agrobiotecnología, convirtiendo a la capital navarra en un escaparate donde se darán las claves para comprender cómo la tecnología puede contribuir a crear una economía más competitiva, sostenible y generadora de empleo de calidad. En esta nueva edición, la entidad pretende avanzar hacia la creación de nuevas oportunidades disruptivas, así como reforzar la colaboración público-privada, ampliar el tejido empresarial y fortalecer su internacionalización. 

En esta línea, durante la presentación de Biospain, la vicepresidenta de AseBio, Belén Barreiro, ha señalado que en este difícil año no ha habido “improvisación”, sino que se trata de un sector “absolutamente consolidado”. Así, su trabajo previo ha permitido "aunar los adelantos científicos con la visión empresarial para llevar estos productos al mercado y ayudar, en cierto modo, a solucionar este grandísimo problema”. Por esto, considera que también estamos preparados para acometer otros retos sanitarios como el cáncer, el envejecimiento o las enfermedades raras, en las que “el diagnóstico, unido a la terapia, es algo absolutamente imprescindible y va a contribuir a su solución en el futuro”.


Una herramienta hacia la ‘recuperación verde’

En este contexto, también hay otra curva que se deba aplanar, la del cambio climático. El responsable de Public Affairs, Science & Sustainability de Bayer Crop Science, Richard Borreani, especifica que uno de sus principales efectos recae en la producción de nuestros alimentos. Como el campo está expuesto a las condiciones climáticas, algunas consecuencias se pueden ver en la escasez de agua, las sequías e inundaciones y en la erosión del suelo. Por ello, “la biotecnología permite adaptar la producción agrícola al cambio climático y mitigar sus efectos”, consiguiendo también una producción más sostenible. Prueba de ello es su rápida evolución con “plantas que necesitan menos agua, asimilan mejor los nutrientes, son resistentes a enfermedades o son capaces de absorber más cantidad de CO2”, matiza.

A este respecto, el presidente de AlgaEnergy, Augusto Rodríguez-Villa, pone de manifiesto que en el European Green Deal o Pacto Verde Europeo, la biotecnología cobra un papel protagonista para poder llevar a cabo una verdadera revolución verde. Sin embargo, también especifica que en este importante salto que ha dado la Comisión Europea, la inversión en I+D es más necesaria que nunca para iniciar el camino hacia la transición industrial. “No puede ser básica. Tiene que estar encaminada al mercado y al uso y beneficio del consumidor (…) para que llegue a la sociedad generando empleo y riqueza”, concluye.

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