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Europa invierte 16.500 millones para transformar sus ciudades

La inversión en tecnologías para crear smart cities alcanzará los 26.800 millones en 2021

17 DE octubre DE 2018. 11:46H Mario

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La búsqueda de la eficiencia en unas ciudades cada vez más pobladas se convierte día a día en una cuestión que tiene que ver con la supervivencia más que con el aumento de la comodidad. No obstante, la transformación urbana requiere importantes inversiones para que los recursos y las distintas problemáticas de las ciudades puedan ser resueltas de una manera más rápida y respetuosa con el medio ambiente.

Existen varias prioridades en el desarrollo de las ciudades inteligentes, como son la de la utilización de energía limpia, la optimización del suministro de agua o de gas, que en definitiva se reduce a una organización circular de estos suministros. La inversión en estas tecnologías se estima en 16.500 millones de euros en 2018, según IDC, la principal consultoría acerca de tecnología y telecomunicaciones.

El reto más importante a la hora de poner en funcionamiento todas las innovaciones que ven la luz es el de conectarlas. Frédéric Salles, CEO de Matooma, una compañía dedicada a conectar dispositivos inteligentes, cree que lo importante es “conectar todas estas redes bajo una misma red inteligente capaz de gestionar todos estos recursos”.

Para resolver el primer desafío, el de la electricidad, es necesario mirar a París. El acuerdo que se firmó en la capital francesa en 2016 obliga a las grandes urbes del continente a reinventar el modo en el que producen electricidad. Los requisitos del Acuerdo de París empujan a la utilización de la energía fotovoltaica, eólica y térmica, y en especial la solar, mediante su almacenamiento, además de diseñar una gestión energética más eficiente. Los ecobarrios se desarrollan con mayor velocidad en Europa, en ciudades alemanas, francesas, suecas, británicas, holandesas y belgas, y también en Estados Unidos, Japón o China.

Otro punto dentro de la transformación de las ciudades es el de la gestión del agua. Con unas redes de agua conectadas se puede conocer si existe algún tipo de fuga o si se pueden producir inundaciones sin necesidad de desplazarse al lugar. En todo caso, los objetivos que persigue la conexión de las redes de agua es poder optimizar su rendimiento en aspectos como el flujo, la presión y la calidad, además de anticipar si existen disfunciones en los sistemas de saneamiento y arreglarlas.

En lo que respecta al gas, el funcionamiento es similar al del agua. Los costes de mantenimiento se reducen si se puede prever con más exactitud la necesidad de revisar las redes de suministro. Se trata de unas tecnologías que se van implantando poco a poco en nuestro entorno, para lo cual se invertirán 26.800 millones de euros en el año 2021.

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