domingo, 16 junio 2019
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"No nos ponemos límites, la necesidad de compartir piso en las grandes ciudades es global"

Entrevista a Carlos Pierre, fundador y CEO de Badi, la exitosa aplicación de búsqueda de habitaciones en pisos compartidos

09 de abril de 2019. 00:30h Nacho Bosque
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Con los alquileres por las nubes en las grandes ciudades, compartir piso es cada vez una opción más demandada. La aplicación Badi, fundada por el emprendedor barcelonés Carlos Pierre (27), es un punto de encuentro entre quienes buscan y quienes alquilan. Y tiene más de un millón y medio de usuarios.

DIRIGENTES habla con él para conocer cómo ha sido el proceso de desarrollo empresarial de la compañía. Desde que tuvo la idea hasta la actualidad, pasando por las complejas, pero necesarias, reuniones con grandes fondos de inversión para conseguir capital.

¿Cómo surgió la idea de fundar Badi?

Acabé de estudiar ADE (Administración y Dirección de Empresas) aquí en Barcelona y empecé a trabajar como auditor en PricewaterhouseCoppers. Yo trabajaba en Barcelona pero vivía a 25 minutos en las afueras de la ciudad y me planteé, como muchísima gente, vivir en el centro de la ciudad.

Empecé a buscar piso pero me di cuenta de que con mi presupuesto era imposible alquilar un piso entero. Es uno de los principales problemas para mucha gente porque no hay suficiente oferta para toda la cantidad de demanda que hay.

Así que la única opción que me quedaba era buscar un piso compartido. Empecé por buscar en plataformas de clasificados y me di cuenta que uno de los problemas ahí era la calidad del servicio que ofrecían estas plataformas.

A partir de ahí comencé a mirar el mercado. Coincidió también que justo leí un artículo de una chica de Estados Unidos que tenía un problema parecido. Subió un anuncio para buscar un compañero de habitación a una plataforma de clasificados y al momento recibió 100 llamadas de gente desconocida.

De ahí surge la idea de plantear una plataforma donde haya un componente social importante para que ofrezca mucha más seguridad. Añadir y verificar perfiles para generar confianza por ambos lados y conectar a la gente vía chat que es algo muchísimo más rápido que llamada de toda la vida, o el correo.

De ahí surge la idea de montar Badi. Estuve un año y medio en Price y me fui para lanzar Badi en septiembre de 2015. Como no tenía dinero hice una primera de ‘Friends, Family and Fools’ (amigos, familia y locos) en la que prácticamente todo era 'fools' (risas).

Fue una ronda de 30.000 euros que era lo que me hacía falta para el desarrollo, que lo externalicé al principio, y para algo de marketing.

En enero de 2016 cerramos otra ronda de financiación con Mangorove Capital Partners, que es un fondo de Luxemburgo, y a partir de ahí ya luego tuvimos más rondas de financiación y se produjo el crecimiento posterior.

¿Cuáles fueron las principales dificultades que te encontraste a nivel empresarial al principio?

Una de las partes más difíciles ha sido la financiación porque Badi, desde el minuto cero, necesita financiación privada. Ha sido siempre la primera fuente de sustento y esta parte al comienzo era súper relevante porque sin ella era imposible seguir con las operaciones.

Esta parte es difícil. Levantar dinero siempre es difícil. Para todo el mundo, se diga lo que se diga. Y para que haya un sí antes hay cien noes. Al final es un proyecto propio, como tu bebé y tienes que estar entrenado mentalmente para esta situación. Fue la principal barrera que tuvimos al principio, pero luego ya se solventó.

Habéis tenido varias rondas de financiación y la última ha sido de 30 millones de dólares. Ese tipo de reuniones con los fondos de inversión ¿cómo son?

Normalmente lo primero que se prepara es el ‘deck’, la presentación de la empresa. Es lo primero que van a ver y hay que sintetizar todo al máximo y eso es un arte. Tienes que saber explicar todo lo que tienes en ese momento y todo tu plan de futuro en una presentación que sea lo más visual y lo más corta posible.

Otra cosa más, es que para hablar con estos fondos, tienes que pensar en grande desde el principio. Tienes que pretender crear algo que sea global. Y luego, debes estar muy seguro de ti mismo durante toda la presentación.

Luego, si les ha encajado esta presentación, hay una reunión con todos los ‘partners’ y algún analista. Entre 8 y 15 personas. Suelen durar una hora u hora y media y son en las oficinas del fondo. Si es un fondo de Estados Unidos, vas a Estados Unidos y si es uno de Londres, te vas a Londres.

¿Cómo fue la primera vez que recibiste un sí de un gran fondo? El momento en el que pasaste de, como comentabas, de los 30.000 euros iniciales, a una cantidad suficientemente grande como para pensar que tu proyecto iba para adelante en mayúsculas.

Ese momento fue cuando cerramos la primera ronda de 300.000 euros con Mangrove, que tuve que ir a Luxemburgo. Fui allí, presenté y me tenían que dar una respuesta por la tarde. Cogía el avión por la tarde-noche y me fui a un bar a trabajar un poco en ese tiempo de espera.

Antes de que cogiese el avión ya me habían dicho que sí. Fue una sensación que no sabría describir, pero fue algo brutal. Hasta que no eres capaz de convencer a alguien de que meta su propio dinero no te das cuenta de que realmente tienes algo interesante.

Badi es global pero tiene algunas ciudades de cabecera, ¿cuáles son?

Hay ciudades en las que actualmente nos centramos mucho: Barcelona, Madrid, Londres, París y Roma. Y luego hay ciudades en las que estamos orgánicamente. Si vas a México o a Australia puedes encontrar habitaciones en Badi, pero nuestro foco está ahora mismo en las ciudades que te he dicho.

¿Cuáles son vuestros planes a corto y medio plazo en cuánto a ciudades en las que queréis estar presentes?

A corto plazo el objetivo es Europa y para más adelante no nos ponemos ningún límite porque la necesidad de compartir piso en las grandes ciudades es global. Queremos estar en Europa, pero también en Estados Unidos o Australia. En Sidney, por ejemplo, es espectacular la necesidad de alquilar habitaciones.

Badi ha sido denominada en titulares de prensa como el Wallapop o el Tinder de los pisos compartidos. ¿Ves estas comparaciones certeras? ¿Te gustan?

No. No me acaban de gustar porque también se podría decir que es el Airbnb de larga estancia, el Facebook de los pisos compartidos... Podríamos hacerlo con 80 empresas distintas. Es algo que se puede hacer al principio para intentar explicar una idea, pero no es acertado.

Si dices Tinder, la gente piensa que es para ligar o si dices Wallapop, se puede creer que es de clasificados. Badi es Badi, pero si nos tuviesen que comparar con alguna, diría que lo más acertado sería que es un Airbnb de larga estancia, que es en lo que nos queremos convertir, que no un Tinder o un Wallapop.

Hasta hace no mucho tiempo, el mercado de los pisos compartidos era fundamentalmente de estudiantes y gente joven. Hoy hay también muchísimos trabajadores. ¿Lo notáis?

Sí, totalmente. Cuando empezamos pensamos también que era un mercado de estudiantes y ahora hemos comprobado que son solo 25%, y el 75% profesionales.

Es algo que no solo pasa en Badi, el mercado actual es así. Hay una diferencia enorme. Sigue habiendo muchos estudiantes, pero no es algo mayoritario.

Cada vez hay más start-ups españolas que están teniendo éxito. Parece que antes era algo menos frecuente, especialmente en el campo tecnológico. ¿Ha cambiado Internet este paradigma?

Sin duda. Internet permite crear compañías con un componente digital y que se puedan beneficiar del servicio personas de cualquier parte del mundo. Además, a la hora de expandirte la logística antes era muy compleja y ahora, si tiene un componente tecnológico, lo puedes hacer desde Barcelona.

También está creciendo porque hay más inversores que están mirando España, Barcelona en mi caso. Antes era impensable que un fondo de Estados Unidos invirtiera en una empresa española y ahora cada vez lo estamos viendo más.